El asesinato de Charlie Kirk motiva a Abascal hasta el punto de culpar a la "izquierda criminal" en un plañidero discurso ideológico a partir de la aislada acción de un insensato
El madrileño Palacio Vistalegre vio nacer a Podemos y este fin de semana consagró la fantasía de Vox: "Comienza la Reconquista" frente a la islamización de Europa, según Abascal. Le avala su condición de tercera fuerza. Gracias a la impotencia del PP para frenarlo y la estrategia del PSOE para engordarlo.
Ríos de tinta para explicar la ola ultraderechista y por qué Vox le ha robado un millón de votos al partido de sus mayores. También Podemos le robaba votos al partido de sus mayores y a punto estuvo de desbordarlo en las elecciones de 2016.
El camino hacia la "reconquista" de Abascal es el "sí se puede" de Iglesias, Monedero, Errejón. Tampoco tiene tanto misterio. Si hace diez años el malestar derivado de la crisis del 2008 respiraba por la izquierda ahora respira por la derecha. Por sus extremos, se entiende, como consecuencia de la ceguera política de los grandes partidos del sistema, que han preferido polarizarse en vez de calmar la sed de centralidad de las mayorías.
Por lo demás, mismos perros y distintos collares. Los mismos egos, la misma ambición de poder, los mismos ataques al bipartidismo, la misma aversión a transitar los espacios templados del debate y la misma pretensión de descubrir el Mediterráneo.
Qué pereza. "No es lo que me trae cansado, este camino de ahora. No cansa una vuelta sola, cansa el estar todo el día, día tras día, hora tras hora, dando vueltas a la noria", escribió mi poeta de cabecera, León Felipe.
Vox aparece en el mapa político de 2025 con la misma pujanza que apareció Podemos en 2015, cuando aquel Iglesias Turrión iba tan de sobrado para condicionar a Sánchez como Abascal va ahora para condicionar a Feijóo. Lecciones para el líder del PP, que va camino de incurrir en el mismo error que Sánchez. Este mimó a la extrema izquierda y a los nacionalistas en los que creyó encontrar su seguro de vida, para acabar muriendo a cámara lenta por desafección de unos y otros. Peor para el líder del PP si trata de competir con el discurso de Vox ignorando la templanza de las mayorías no ruidosas de votantes.
"El 'no nos rendiremos' de Abascal ahora es el 'sí se puede' de Iglesias Turrión (y Monedero, y Errejón…) diez años tras"
Sobrevolemos:
Vista a la derecha, si es que antes al PP no se le rompe el discurso electoralista de tanto usarlo. La lógica de los acontecimientos (urnas más pronto que tarde) nos encamina hacia la peor forma de turnismo. La que va de un extremo al otro sin acampar en los anchos espacios de la moderación reclamada por una mayoría de españoles. Es una asignatura pendiente desde la dicha crisis de 2008. De entonces acá, tambores de guerra en Europa, bajos salarios, crisis migratoria. problema de la vivienda, paro juvenil y corrupción en las alturas de quienes nos gobiernan.
El centro está muerto", dicen los teólogos de la política nacional. Muerto. No desierto ni pendiente de repoblación, mientras no aparezcan líderes libres del "trastorno explosivo intermitente" que afecta tanto a los dirigentes del PSOE como a los del PP. En el mejor de los casos "no hay épica en la moderación", según Ignacio Urquizu, profesor de Sociología y militante del PSOE. En el peor, la equidistancia es considerada traición entre quienes se alegran por la muerte de un "facha" y quienes llaman idiotas a los que votan a la de derecha.
Con la misma desenvoltura unos y otros hablan de "fascistas" o "rojos de mierda" en los circuitos políticos y mediáticos de la campa política nacional. Por cierto, que el asesinato de Charlie Kirk envalentonó a los asistentes al evento de Vox hasta el punto de endosárselo a la "izquierda criminal". Demasiado fuerte el lacrimógeno discurso ideológico de Santiago Abascal a partir de la aislada acción de un insensato aficionado a las armas de fuego. "Sabemos muy bien quienes son", dijo mientras incitaba al hundimiento de los barcos de Open Arms.
El madrileño Palacio Vistalegre vio nacer a Podemos y este fin de semana consagró la fantasía de Vox: "Comienza la Reconquista" frente a la islamización de Europa, según Abascal. Le avala su condición de tercera fuerza. Gracias a la impotencia del PP para frenarlo y la estrategia del PSOE para engordarlo.