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La detención de Julián Muñóz nos recuerda que quienes roban al ciudadano deben ir a la cárcel
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Antonio Casado

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La detención de Julián Muñóz nos recuerda que quienes roban al ciudadano deben ir a la cárcel

El novio de Isabel Pantoja, ex alcalde de Marbella y protagonista a su pesar de la telebasura, durmió en comisaría y parece inminente su ingreso en

El novio de Isabel Pantoja, ex alcalde de Marbella y protagonista a su pesar de la telebasura, durmió en comisaría y parece inminente su ingreso en prisión, pues así lo pide el fiscal. Aunque se especulaba con un supuesto blindaje por echar una mano para desarticular la trama, estaba cantada la detención de Julián Muñoz.

No es el único y tal vez no es el peor. “Fui el único que tuvo cojones para destituir a Roca”, le ha contado a El Confi. De hecho, ayer fueron detenidos, además, un ex concejal andalucista, Pedro Pérez, y tres directivos de una constructora. Pero gracias al perfil mediático de Muñoz se nos da pie para comprobar que, al menos de vez en cuando, este país funciona. Debe saberlo el ciudadano de a pie, que paga el sueldo a sus gobernantes.

El sitio natural de los políticos corruptos, como el de los terroristas, es la cárcel. Ahí es donde deben estar, según el sabio juicio de la calle, los sinvergüenzas que hicieron de Marbella una cueva de ladrones. Han contraído una enorme deuda moral con sus conciudadanos. De la deuda económica mejor no hablar porque ya es imposible devolver a los compradores el sobreprecio pagado en concepto de ‘peaje’.

Su primer gestor era Juan Antonio Roca, como ya se sabe, al mediar entre el constructor y las autoridades municipales en la compraventa de licencias. Y Muñoz era uno de los que las concedían, a cambio de una parte de ese ‘peaje’ (“diversos pagos”, dice el fiscal). La otra se la quedaba Roca, presente en todas las jugadas (prevaricación, cohecho, fraude fiscal, falsedad en documento, malversación...) bajo el disfraz de una asesoría municipal ubicada en la calle principal de Marbella.

O sea, que una parte de todos los ‘peajes’ pagados desde el aterrizaje de Jesús Gil en Marbella acabó en la zona oscura del bolsillo de Roca, donde no llega la mirada perezosa del Fisco y la Policía. Y la pregunta recurrente es cómo han podido pasar tantos años de atracos a cara descubierta sin que nadie reaccionase ante tan escandalosa exhibición de signos externos ¿Nos servirá la experiencia?

Este periodista y este periódico carecen de medios o pruebas para nombrar ayuntamientos españoles donde está ocurriendo exactamente lo mismo. Jesús Gil fue el paradigma, con dignos continuadores como Julián Muñoz y Marisol Yagüe, pero en muchas ciudades costeras y en ayuntamientos próximos a Madrid, más de un alcalde ha decidido compartir con ciertos constructores la oportunidad de hacerse millonario en poco tiempo. Como, para colmo, la codicia desborda a las siglas políticas, los ciudadanos no siempre pueden beneficiarse del marcaje mutuo entre partidos porque nadie está libre de pecado.

Nos queda esperar que surjan muchos jueces como Miguel Ángel Torres. Y muchos policías, fiscales e inspectores de Hacienda dispuestos a hacer bien su trabajo. Mientras tanto, que nadie se llame a engaño sobre este agujero negro de la corrupción de los ayuntamientos, donde reina la demanda voraz de suelo urbanizable.

El novio de Isabel Pantoja, ex alcalde de Marbella y protagonista a su pesar de la telebasura, durmió en comisaría y parece inminente su ingreso en prisión, pues así lo pide el fiscal. Aunque se especulaba con un supuesto blindaje por echar una mano para desarticular la trama, estaba cantada la detención de Julián Muñoz.