El Gobierno ya tiene su definición de 'Hodio' y el sistema para perseguirlo en redes
En un escrito oficial, el Ejecutivo señala que la herramienta detectará automáticamente expresiones dañinas en redes sociales y un equipo humano revisará sus análisis
"Qué asco de ser". Así se refería el ministro de Transportes, Óscar Puente, en su cuenta de X al líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo. El mismo Gobierno del que forma parte Puente lleva semanas desarrollando Hodio, la plataforma con la que el Ejecutivo quiere analizar la presencia de "discurso de odio y polarización" en las principales redes sociales. De momento, Moncloa sigue ocultando el coste que tendrá esta herramienta digital, impulsada por el Ministerio de Inclusión de Elma Saiz, pero ya se anticipan algunos detalles de cuál será su funcionamiento.
En un documento del Gobierno remitido al Congreso de los Diputados se especifica cuál será la definición de odio que utilizará esta aplicación digital para elaborar sus rankings y mediciones. Es una de las grandes incógnitas que había cuando el presidente del Gobierno anunció su lanzamiento. Diputados del Partido Popular registraron en la Cámara Baja una batería de preguntas sobre la nueva aventura digital de Sánchez, y entre ellas se encontraba "¿qué definición operativa utilizará el Gobierno para determinar qué contenidos constituyen 'odio' en el marco de este sistema?".
En la respuesta de Moncloa, se especifica que la definición de discurso de odio que utilizará la herramienta está basada en la establecida en la recomendación núm. R (97) 20 del Comité de Ministros del Consejo de Europa, de 30 de octubre de 1997: “Cualquier forma de expresión que difunda, incite, promueva o justifique el odio racial, la xenofobia, el antisemitismo u otras expresiones de odio basadas en la intolerancia, incluidas las manifestaciones de nacionalismo violento y etnocentrismo, la discriminación, así como la hostilidad hacia las minorías y los inmigrantes.”
El "odio" que medirá Hodio, por tanto, está muy orientado al discurso racial, xenófobo y también al etnocentrismo, que considera la propia cultura superior a las demás. La inclusión también de expresiones de odio basadas en la "intolerancia" es un cajón de sastre que permitirá orientar la aplicación en distintas direcciones.
Moncloa justifica la elección de esta definición como faro de Hodio al resultar similar a la que recoge el Reglamento de Servicios Digitales de la UE, que define discurso de odio como aquellas expresiones que "incitan, promueven o justifican el odio, la violencia o la discriminación contra personas o grupos por características como raza, origen étnico, religión, orientación sexual, género u otras características protegidas".
Con este escrito, se desvela uno de los grandes misterios del Gobierno sobre esta plataforma informática. De hecho, en la página web oficial de Hodio, en el apartado de preguntas frecuentes, figura la cuestión "¿Quién decide qué es odio?". La respuesta que da el portal a día de hoy sigue siendo poco concreta: "La clasificación se basa en criterios académicos, estándares internacionales y la combinación de herramientas automatizadas con revisión experta".
Funcionamiento de Hodio
El documento gubernamental da también nuevos detalles sobre cómo funcionará este nuevo instrumento. Contará con un sistema que "identificará mensajes públicos potencialmente problemáticos a partir de un corpus de términos y expresiones asociados al discurso de odio y la polarización, de acuerdo con la definición indicada anteriormente".
Una vez realizada esta labor de búsqueda, "los contenidos detectados se analizarán mediante procesos de clasificación que permitirán determinar si el mensaje contiene elementos de desprecio, hostilidad, discriminación o generalización hacia un determinado colectivo social que van a minar la dignidad humana de esa persona por pertenencia a un determinado colectivo".
Los resultados de la herramienta serán cotejados por un equipo humano cuya identidad no se menciona: "Se combinará análisis automatizado en la primera fase (para procesar grandes volúmenes de información) con supervisión humana. El análisis se realizará exclusivamente sobre contenido público disponible en las plataformas, sin acceso a mensajes privados ni a datos personales de los usuarios".
El proyecto se encuentra en una fase muy preliminar. Como apunta el Ejecutivo, está en proceso de "coordinación interna", con la implicación de "diversos departamentos y organismos con competencias complementarias". "Una vez avanzada esta etapa, se podrá hacer un calendario concreto de las distintas fases", añaden.
Finalmente, justifican que "la identificación del discurso de odio no se basa en percepciones subjetivas, sino en marcos conceptuales sólidos, basados en investigación académica y en estándares internacionales". "La participación del ámbito académico garantiza, por lo tanto, rigor científico, coherencia en los criterios de análisis y una base empírica sólida para la evaluación de los contenidos. Se trabaja, para ello, como se ha venido haciendo en todo momento con expertos académicos en estas materias", concluyen.
"Qué asco de ser". Así se refería el ministro de Transportes, Óscar Puente, en su cuenta de X al líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo. El mismo Gobierno del que forma parte Puente lleva semanas desarrollando Hodio, la plataforma con la que el Ejecutivo quiere analizar la presencia de "discurso de odio y polarización" en las principales redes sociales. De momento, Moncloa sigue ocultando el coste que tendrá esta herramienta digital, impulsada por el Ministerio de Inclusión de Elma Saiz, pero ya se anticipan algunos detalles de cuál será su funcionamiento.