La asesora de Begoña recurre y se compara con "acompañar de compras a la mujer de Rajoy"
Pide el archivo del caso, dice que la esposa de Sánchez no cobró por su cátedra e ironiza sobre el auto del juez: "No aclara si Fernando VII cometía tráfico de influencias gratuitamente"
Begoña Gómez en la alfombra roja de la 40º edición de los Premios Goya. (Europa Press/Alberto Paredes)
Cristina Álvarez, la asesora de Begoña Gómez, ha presentado un escrito en el que se une al recurso de la Fiscalía para evitar el juicio. Niega los delitos de corrupción que se le imputan, como la malversación de fondos por implicarse en las actividades privadas de la esposa de Pedro Sánchez. Defiende que no puede ser delito porque nunca desatendió sus obligaciones y se compara con asistentes de las parejas de otros expresidentes: “¿Cometieron malversación los tres asistentes de Elvira Fernández (esposa de Mariano Rajoy) por acompañarla de compras, incluso cargando con las bolsas de ropa que había comprado?”.
El escrito al que ha tenido acceso El Confidencial consta de 64 folios y hace especial hincapié en la esposa de Rajoy porque ilustra su pregunta con una foto de la señora acompañada de una persona a la que identifica como asistente y que carga con varias bolsas. Se remite a un informe pericial presentado por la misma Begoña Gómez que ya usaba este mismo ejemplo. Pero Cristina Álvarez recurre a otras comparaciones como “los dos asistentes contratados con dinero público para el cuidado en Moncloa del padre de Mariano Rajoy”.
“Lo que se pretende –añade el escrito– es criminalizar una costumbre, extendida desde el comienzo de la democracia en la familia de todos los presidentes del Gobierno democráticos, sin que exista norma alguna que delimite en qué puede y en qué no puede asistirse a la pareja del presidente”.
En junio del año pasado, la Audiencia Provincial de Madrid a la que va dirigida este escrito —firmado por el abogado José María de Pablo— avaló la imputación de la asistente. Los magistrados consideraron que había pruebas suficientes para investigarla. La resolución sostuvo que los indicios apuntan a "una clara y palmaria desviación de las labores de un funcionario público respecto de lo que debieran ser sus funciones de ayuda, de mera colaboración y acompañamiento institucional, de seguridad y protocolo, a la persona ligada por vínculos maritales con el presidente".
La Audiencia avaló la imputación
Los jueces madrileños concluyeron que Álvarez "puede haber sido voluntariamente utilizada, desde un inicio, como un indebido soporte o desviación de recursos públicos en favor exclusivamente de intereses privados y, lo que es más importante, ofrecidos desde una estructura institucionalizada de poder como es la Secretaría General de Presidencia del Gobierno".
Su abogado lo niega, afirma que no puede existir delito, entre otras cosas porque esta figura del asistente no está regulada. Pero en todo caso añade que, “incluso si hubiera delito, en ningún caso se puede atribuir a mi patrocinada, quien —como funcionaria explotada por su superior— solo podría ser objeto del delito”. “Nunca una sentencia sobre malversación de la fuerza del trabajo ha condenado —ni siquiera investigado— al funcionario explotado”, insiste.
Alude también a “dos asistentes de Ana Botella (esposa de José María Aznar) por haber participado en los preparativos de la boda de su hija, ayudarla a solucionar un incidente por la rotura de su falda en un desfile de moda, acompañarla a hacer el Camino de Santiago o incluso auxiliarle durante su campaña electoral a las elecciones municipales”. También compara su situación con asistentes de la esposa de Zapatero: “¿Cometieron malversación por haberla acompañado y auxiliado durante su estancia en París para cantar en una serie de conciertos, incluso en visitas a museos, espectáculos, compras, etc?”.
Sobre la mujer de Adolfo Suárez dice que “se ocupó de la correspondencia y agenda de su superior, incluidas sus actividades privadas como presidir mesas de cuestación para obtener fondos para Cruz Roja”. Y de Carmen Romero, esposa de Felipe González, dice que se ocupó de coordinar y cuadrar su agenda privada como profesora de instituto, miembro de la UGT, y como diputada del PSOE por Cádiz.
Contra el tribunal del jurado
La asistenta de Begoña Gómez comienza por oponerse al tribunal del jurado al que el juez, Juan Carlos Peinado, ha dirigido la causa. Defiende su abogado que la conexión entre los diferentes delitos no obliga necesariamente a conducirlos a un jurado. Sostiene que el magistrado ha hecho una interpretación errónea de las resoluciones en las que respalda esa decisión.
El documento se dedica a desgranar uno a uno los delitos y los motivos por los que no aprecia razones para ir a juicio. Además de la malversación, son el de corrupción entre particulares, apropiación indebida y tráfico de influencias. Sobre este último, alega que solo se da cuando se ejerce sobre funcionarios públicos. En el caso de Cristina Álvarez, la mayoría de indicios tienen que ver con su relación con empresas privadas y particulares relacionados con los negocios de Begoña Gómez, principalmente su cátedra universitaria de Transformación Social Competitiva que codirigió en la Universidad Complutense de Madrid.
“Es increíble que se pueda construir una imputación formal sobre una ciudadana en estos términos, y se la mantenga año y medio imputada con tamaña ausencia de rigor”, se queja el letrado. Argumenta, además, que Begoña Gómez no se lucró con su proyecto universitario e ironiza sobre una de las frases que incluyó el juez en su último auto. Peinado acusó a la mujer del presidente de aprovecharse de ser "esposa de" para cometer tráfico de influencias: "Quizás hubiera que remontarse al reinado de Fernando VII".
Sobre ese particular, el abogado de Cristina Álvarez contesta: “No aclara si cuando Fernando VII cometía tráfico de influencias en sus palacios presidenciales lo hacía también gratuitamente y a cambio de nada”.
Cristina Álvarez, la asesora de Begoña Gómez, ha presentado un escrito en el que se une al recurso de la Fiscalía para evitar el juicio. Niega los delitos de corrupción que se le imputan, como la malversación de fondos por implicarse en las actividades privadas de la esposa de Pedro Sánchez. Defiende que no puede ser delito porque nunca desatendió sus obligaciones y se compara con asistentes de las parejas de otros expresidentes: “¿Cometieron malversación los tres asistentes de Elvira Fernández (esposa de Mariano Rajoy) por acompañarla de compras, incluso cargando con las bolsas de ropa que había comprado?”.