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Anticorrupción sale en defensa de Aldama y dice que no recompensarle "alienta la ley del silencio"
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Informe final

Anticorrupción sale en defensa de Aldama y dice que no recompensarle "alienta la ley del silencio"

Luzón despliega una batería de pruebas contra Ábalos y Koldo en un brillante informe en el que le coloca como el jefe que "cortaba cabezas" si no se atendían sus deseos

Foto: Captura de la señal del Tribunal Supremo en la que aparecen el fiscal Alejandro Luzón Cánovas (EFE)
Captura de la señal del Tribunal Supremo en la que aparecen el fiscal Alejandro Luzón Cánovas (EFE)
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El fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, partió este miércoles una lanza a favor de Víctor de Aldama. Amarrado por el criterio de su jefa, la fiscal general Teresa Peramato, que le impide reclamar en su caso una pena menor a los siete años de prisión, no dejó pasar la oportunidad de mostrar que recortarla es adecuado. Destacó ante el tribunal que deberá sentenciarle que no recompensar a los denunciantes en las causas de corrupción es una forma de alentar "la ley del silencio".

Luzón destacó que la atenuación de la pena "es una necesidad de política criminal para evitar conductas" como las que se investigan en el caso Koldo. "Si de verdad queremos acabar con las organizaciones criminales, debemos recompensar a quienes denuncian; si no, la ley de silencio se impondrá en cualquier investigación de corrupción", lanzó. De lo general a lo particular, indicó que en este juicio la declaración de Víctor de Aldama, que se ha incriminado a sí mismo, se ha visto corroborada por otros elementos probatorios". Y por ello, "es posible, como hace la acusación popular, apreciar la atenuante de confesión como muy cualificada" y recortar con ello la pena.

Y es que para la Fiscalía, no hay duda de que los acusados integraron una organización criminal que desplegó las más graves conductas. "Es la certeza de que esta corrupción política desde un Ministerio del Gobierno de España está minimizando la confianza de los ciudadanos en la Administración. La corrupción política está carcomiendo nuestro sistema democrático. Solo con una actuación contundente se puede luchar contra ella. Por ello, solicito que se impongan las penas solicitadas", lanzó.

Ábalos estaba, para Luzón, a la cabeza. Era denominado por todos como "el jefe". Lo era pese a que fuera Aldama quien pagaba, hasta tal punto que el empresario quedó fuera de la comisión de algunos delitos. Para Luzón no se trata de establecer un número uno, dos o tres. "Desde luego no era el número uno el presidente del Gobierno", lanzó al poco de comenzar.

Foto: Juicio mascarillas: Ábalos, Koldo y Aldama comparecen en el Tribunal Supremo y última hora, hoy en directo (EFE)

Tanto mandaba Ábalos que, si no se cumplían sus órdenes, "se cortaban cabezas y otras partes de la anatomía humana". Utilizaba a Koldo García como vía de transmisión de sus instrucciones en una dinámica que comenzó muy poco a poco. No arrancó con el pago de grandes cantidades de dinero sino más bien con pequeños regalos que fueron seduciendo al ministro y a su ayudante. "Tanto da si Ábalos y Koldo se dirigieron a Víctor de Aldama o Aldama a ellos, da igual quién penetró", concluyó.

De esas prebendas discretas se dio el salto a pagos en efectivo que fueron engordando el patrimonio del socialista y su ayudante y que dio pie a un manejo trepidante de efectivo para el que las explicaciones que han dado los acusados se quedan cortas e inconsistentes. No cuadra, desde luego -dijo- la excusa de que todas esas cantidades tenían origen en el PSOE, como ha tratado de defender García.

Más allá de las cuentas de Ábalos y Koldo, el dinero fluía también a través de Joseba, el hermano del asesor. Koldo, además, se encargaba de abonar todos los gastos de su jefe, que, durante años, no tuvo necesidad alguna de retirar cantidades de sus cuentas. "Llama la atención que se pregunten todavía 'dónde está el dinero'", dijo mientras apuntaba a que gastaron a lo grande.

Con referencias al cuplé sobre la "chica del 17", Luzón dijo que no hay pregunta más adecuada aquí que la que se hacían las vecinas de aquella muchacha que no sabían dónde se metía y de dónde sacaba para tanto como gastaba. Destacó uno de los audios de la investigación en el que se escucha a Koldo reprocharle a su jefe su tren de vida. "¿Dónde te has gastado 400.000 euros?", se asombraba.

Vestir el muñeco

Entrando ya en los contratos para la compra del material sanitario, Luzón apuntó que la normal incertidumbre generada por la pandemia no puede servir de excusa para todo. Ponderó la importancia de la auditoría realizada por el ministro Óscar Puente y la replicó para asegurar que se acabó definiendo el objeto de la emergencia "en función de las necesidades de Aldama y sus socios".

En resumen, todo se adaptó a la oferta realizada por Soluciones de Gestión y, a partir de ahí, se trató de "vestir el muñeco" y ajustar la contratación al acuerdo cerrado anteriormente con la empresa vinculada a Aldama. "Si hubo otras ofertas, fueron directamente a la papelera", dijo el fiscal jefe que también destacó la intervención de Koldo en una tramitación en la que no pintaba nada.

Luzón fue metiéndose en harina y se mostró especialmente brillante en su descripción de la forma en la que Ábalos y Koldo entendían y transitaban por la administración. Lo hacían —casi—, describió, como los terratenientes con sus colonias, como si todo lo público fuera su patio de juegos, su chiringuito. Lamentó la "parasitación" de empresas que evidenció tanto la colocación de Jésica como de Claudia Montes.

"Las empresas públicas no pueden ser espacio para la colocación discrecional, no puede ser el sustento de familiares o amigos y amigas... entre las que se incluyen las llamadas sobrinas", defendió. Los enchufes de ambas prosperaron gracias a la actuación "de una corte servil" de la que formó parte también Isabel Pardo de Vera, que pasó su currículum". Para Luzón, esta no fue una actuación menor dado el peso que adquiere cualquier propuesta de una alto cargo de su categoría.

Repasó el pago del piso de Jésica y también la cesión de chalets para el disfrute vacacional del exministro, poniendo un énfasis especial en el episodio de la nota de prensa en respaldo del rescate de Air Europa. Puntualizó que no se trata de examinar la conveniencia o no de esa ayuda económica pese a las peroratas de algunos testigos, en clara referencia a Pedro Saura, que se extendió en exceso al respecto como testigo ante el tribunal.

El fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, partió este miércoles una lanza a favor de Víctor de Aldama. Amarrado por el criterio de su jefa, la fiscal general Teresa Peramato, que le impide reclamar en su caso una pena menor a los siete años de prisión, no dejó pasar la oportunidad de mostrar que recortarla es adecuado. Destacó ante el tribunal que deberá sentenciarle que no recompensar a los denunciantes en las causas de corrupción es una forma de alentar "la ley del silencio".

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