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La defensa de la mosca cojonera de Koldo saca de sus casillas a los testigos (y al tribunal)
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La defensa de la mosca cojonera de Koldo saca de sus casillas a los testigos (y al tribunal)

La abogada Leticia de la Hoz enardece al exgerente del PSOE con sus insinuaciones sobre los pagos a su cliente y colma la paciencia del presidente Andrés Martínez Arrieta que la corrige continuamente.

Foto: Leticia de la Hoz, abogada de Koldo García, a su llegada este miércoles al Tribunal Supremo. (EFE/Daniel González)
Leticia de la Hoz, abogada de Koldo García, a su llegada este miércoles al Tribunal Supremo. (EFE/Daniel González)

Por "mosca cojonera" se conoce de forma vulgar a aquel que se dedica a incordiar y dar la lata. A las personas insistentes de más, inasequibles al desaliento, que no se rinden ante los manotazos y regresan a por más. La estrategia que ha desplegado la defensa de Koldo es la de la mosca cojonera. Revolotea cerca del oído de los testigos, les corre por el brazo y logra, en muchas ocasiones, sacarles de sus casillas.

El zumbido de la mosca le llegó alto y claro este miércoles al exgerente del PSOE Mariano Moreno. Tanto acabó molestándole el sonido que no pudo evitar responder en una de las ocasiones en un tono de voz más alto de lo normal, más como un padre harto de las peticiones incansables de sus hijos que como un testigo sentado en el Tribunal Supremo. "¡He dicho que no!", respondió a la abogada Leticia de la Hoz que, en esta historia, es la mosca.

Lo que provocó esa salida del tiesto fue la enésima pregunta de la letrada sobre los pagos en efectivo a su cliente desde Ferraz. De la Hoz está empeñada (y lo demuestra siempre que puede) en tratar de probar que todo el efectivo que manejaba su cliente y del que ha ido quedando constancia en la investigación era dinero legal y que se lo entregaba el partido. Moreno no estaba por admitir nada similar, enrocado en su versión de que todas las cantidades correspondían a gastos justificados y verosímiles. De las chistorras, ni hablamos. El partido no usaba los billetes de 500, dijo rotundo.

Como buena mosca cojonera, De la Hoz zumbó, zumbó y zumbó y acabó enfadando al testigo. Pidió que se le mostrara una hoja de liquidación de gasto con una firma de aval, pero sin fecha ni concepto. Le reprochó su seguridad al defender sin espacio a la duda que no se movía un euro sin que estuviera respaldado por un ticket verosímil y con sentido. Insinuó que en la financiación que revisa el Tribunal de Cuentas faltan facturas y pagos que se han debido perder por el camino. Incidió en las elevadas cantidades de algunos de esos pagos. Tocó lo que tocan ese tipo de moscas todo lo que pudo.

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Y es que el superpoder de este tipo de insectos es conseguir que hasta los más templados pierdan la paciencia. Que se lo digan al presidente del tribunal, Andrés Martínez Arrieta, que agita la mano para espantarla una media de diez veces por jornada. Repite sin cesar a la abogada, él también inasequible al desaliento, que debe preguntar por hechos y no por posibilidades, sospechas de cosecha propia o suposiciones. No logra espantarla. A la que se descuida, la tiene de nuevo ahí. Zumbando.

Quizá lo que sucede es que De la Hoz ha ido somatizando en los últimos años las maneras de su cliente. Carlos Moreno -mano derecha de María Jesús Montero en su etapa en Hacienda- aseguró que Koldo es una persona "hiperbólica". Al exjefe de gabinete de la hoy candidata a la Junta de Andalucía se le notó que llegaba con ganas de no decir una palabra de más. Aldama afirmó que le entregó 25.000 euros en efectivo en un sobre a cambio de que mediara en el aplazamiento de una deuda tributaria de una de sus empresas. "Jamás". "Falso", quiso atajar.

Lo que no pudo negar fueron sus contactos con el empresario por asuntos diversos auspiciados por insistencia de García. Habló con él sobre el aeropuerto de Ciudad Real, que también tenía problemas tributarios, y sobre la compra de un edificio del Ministerio de Hacienda en la calle María de Molina que estaba en subasta. Le envió el enlace de una vivienda que se planteaba comprar para que le diera su opinión sobre el precio. No conocía a casi nadie en Madrid y se lo habían presentado como experto inmobiliario. Preparado para la declaración, sí. Creíble, un poco menos.

Koldo el hiperbólico

Koldo, el hiperbólico, llamaba y todo el mundo se ponía firme. También Pedro Saura, que lo mismo te rescata Air Europa o Plus Ultra que te dirige Correos. Para el exsecretario de Estado de Transportes, Aldama era un desconocido al que llamó dos minutos a petición de Koldo, pero que no tuvo nada que ver con su iniciativa de enviar un argumentario a varios periodistas en que se anticipaba la decisión del Gobierno de noviembre, cuando el Consejo de Ministros dio luz verde a la ayuda de 475 millones de euros para la compañía a través de la SEPI. Después de esa corta llamada se reunió hasta en tres ocasiones con el conseguidor. Eso sí, sin saber muy bien quién era. Algo había oído de que presidía el Zamora.

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Si piensan que Leticia de la Hoz iba a dejar de preguntarle -a él y a todos- están muy equivocados. Pidió puntualizar si García presionó o estuvo presente en esos encuentros en los que participó hasta Javier Hidalgo. En busca de un "no" que obtuvo como obtiene casi siempre. Machaca que te machaca. Dale que te dale. En la sala o con continuos escritos casi diarios. Buscando transformarse de mosca cojonera en mosca tras la oreja.

Por "mosca cojonera" se conoce de forma vulgar a aquel que se dedica a incordiar y dar la lata. A las personas insistentes de más, inasequibles al desaliento, que no se rinden ante los manotazos y regresan a por más. La estrategia que ha desplegado la defensa de Koldo es la de la mosca cojonera. Revolotea cerca del oído de los testigos, les corre por el brazo y logra, en muchas ocasiones, sacarles de sus casillas.

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