Begoña Gómez defiende su labor "altruista" en la Complutense y se compara con Inditex
Presenta una pericial para avalar la financiación privada en cátedras como la suya y dice que las de la Complutense de Madrid suman 4,7 millones en aportaciones de empresas
Begoña Gómez ha aportado un informe pericial para defender el modelo de su cátedra universitaria extraordinaria. El documento hace una defensa de la inversión privada y sostiene que la labor de dirección como la que desempeñaba ella es “altruista”. Niega que sea “un cauce para la mejora de la carrera profesional”, como sostiene el juez. El texto llega a usar el siguiente ejemplo: “No tendría ningún sentido pensar que una cátedra de esta naturaleza, como por ejemplo la cátedra Inditex de la Universidad de A Coruña, se ha constituido para favorecer la carrera profesional del presidente de esa sociedad”.
La mujer del presidente del Gobierno codirigió una cátedra de Transformación Social Corporativa en la Universidad Complutense de Madrid. El juez considera que se aprovechó de ser “la mujer de” y que accedió a esa labor sin tener la titulación necesaria. “La cátedra sirvió como medio de desarrollo profesional privado para la investigada, quien además recibió una remuneración por dicha actividad”, dice el auto que le atribuye cuatro delitos, entre ellos uno de tráfico de influencias.
El abogado de Begoña Gómez, Antonio Camacho, sostiene lo contrario. Afirma que renunció a actividades más lucrativas cuando Pedro Sánchez llegó a la Moncloa “para evitar problemas” y que cuando empezó en la universidad pasó a cobrar “lo equivalente al Salario Mínimo Interprofesional”. El letrado ya avanzó que presentaría a la causa esta pericial a la que ha tenido acceso El Confidencial.
A lo largo de 38 folios, analiza el modelo de las cátedras universitarias y la tesis que subyace es que no hubo ninguna irregularidad en la que codirigió Begoña Gómez, ya que siguió un patrón similar a las demás, no solo en Madrid, sino en otras universidades españolas. “Las cátedras de esta naturaleza nunca se constituyen como un cauce para la mejora de la carrera profesional de quienes intervienen en ella”, destaca.
La comparación con la cátedra de Inditex en A Coruña no es la única. Añade que tampoco tiene sentido pensar que “una de las cátedras extraordinarias de la Universidad Complutense (de Madrid) financiada por la ONCE se crease para fortalecer el currículum profesional del presidente de esa organización”.
“Ni la dirección ni la impartición de docencia o la realización de talleres y seminarios es un elemento de conformación de la carrera profesional de las personas comprometidas en el proyecto. Antes bien, se trata de una actividad sustancialmente altruista”, asegura el texto. Ese es el motivo, dice, por el que “la dirección de estas aulas y cátedras no está normalmente retribuida y por qué a las personas que intervienen como docentes se les abona una cantidad compensatoria muy reducida por su tiempo y dedicación”.
El perito que firma el informe se llama Antonio Manuel López Hernández y aborda “el régimen jurídico de las Cátedras Extraordinarias”. Ha consultado el Portal de Transparencia y ha encontrado 50 cátedras extraordinarias en la Universidad Complutense de Madrid. Más de la mitad han sido constituidas directamente mediante convenios de colaboración de empresas o instituciones: “A título ilustrativo, la Cátedra extraordinaria de Central Lechera Asturiana, la de Campofrío, Telefónica, Iberia, dos cátedras patrocinadas por la ONCE o la financiada por la Empresa Municipal de Transportes de Madrid”.
Un total de 4,7 millones
Alega que el reglamento establece, con carácter general, una duración mínima de tres años y una dotación económica anual mínima de 30.000 euros aportada por las empresas. “El análisis de los datos disponibles muestra que las aportaciones económicas pueden variar significativamente en función de la naturaleza y dimensión de las actividades desarrolladas. De las cincuenta cátedras analizadas, tres carecen de dotación económica, mientras que las 47 restantes suman una financiación total de 4.717.628 euros”.
Según sus cálculos, ello supone “una dotación media aproximada de 100.375 euros por cátedra, con aportaciones que oscilan entre los 22.000 y los 375.000 euros”. En el caso de Begoña Gómez, contó con el apoyo de empresas como Telefónica, Indra, CaixaBank, Reale Seguros… El juez apunta en su auto que aquello fue un “pago encubierto”, ya que esas empresas se presentan a numerosos procesos de adjudicación pública.
La Universidad Complutense de Madrid está personada en la causa como perjudicada. Aportó en enero un informe al juez en el que cifró en más de 100.000 euros lo que le costó el software que varias de estas empresas desarrollaron para la cátedra y que después presuntamente se apropió de forma indebida la mujer de Pedro Sánchez.
Al juez también le llama la atención que fuese siempre Begoña Gómez la que mantuvo el contacto con los empresarios para recabar fondos y nunca el codirector que puso la UCM junto a ella al frente de la cátedra. El informe pericial aportado por la mujer de Sánchez dice que eso también es normal: “Es habitual que la persona vinculada al ámbito privado —ya sea como director o como representante de las entidades colaboradoras— sea quien articula la relación con las empresas patrocinadoras, capta los recursos necesarios y contribuye al diseño de los contenidos y líneas de actuación de la cátedra”.
“Este modelo evidencia que la aportación del sector privado no es accesoria, sino estructural, en la medida en que contribuye decisivamente a la viabilidad económica, al diseño y a la orientación de las actividades desarrolladas, mientras que la Universidad mantiene en todo momento la titularidad de la función pública y el control institucional”, concluye.
Begoña Gómez ha aportado un informe pericial para defender el modelo de su cátedra universitaria extraordinaria. El documento hace una defensa de la inversión privada y sostiene que la labor de dirección como la que desempeñaba ella es “altruista”. Niega que sea “un cauce para la mejora de la carrera profesional”, como sostiene el juez. El texto llega a usar el siguiente ejemplo: “No tendría ningún sentido pensar que una cátedra de esta naturaleza, como por ejemplo la cátedra Inditex de la Universidad de A Coruña, se ha constituido para favorecer la carrera profesional del presidente de esa sociedad”.