PP y Vox desbloquean también Aragón con una vicepresidencia y tres consejerías para los de Abascal
Los dos partidos firman un pacto "continuista" en Aragón con la cláusula de la "prioridad nacional" y promueven la supresión del catalán. Vox asumirá una consejería más que en Extremadura: Desregulación, Medio Ambiente y Agricultura
Segunda fumata blanca en menos de una semana. Extremadura era el tapón que bloqueaba el resto de acuerdos territoriales, pero una vez superado el bloqueo e investida María Guardiola, el resto caería "en cascada". El acuerdo de Aragón era un secreto a voces. La convivencia allí de los dos partidos de la derecha era mucho más afable que en Extremadura y que en la arena nacional. El pacto se ha formalizado antes del Día de Aragón, como quería Jorge Azcón, pero sobre la bocina y al borde del plazo legal para repetir elecciones, como demandaba Vox para acercarlos a la campaña andaluza.
El acuerdo de coalición en Aragón tiene un carácter "continuista" respecto al que ha permitido a María Guardiola reeditar su segundo mandato. La extremeña permitió la entrada de Vox a su ejecutivo con una vicepresidencia y dos consejerías, mientras que Jorge Azcón ha aumentado el reparto para los de Abascal. La vicepresidencia la ocupará el líder regional de Vox, Alejandro Nolasco, y llevará aparejada, al igual que en Extremadura, el área de Desregulación, Bienestar Social y Familia. A ésta se suman otras dos consejerías: Medio Ambiente y Turismo y Agricultura.
El hecho de que Vox tenga más peso en el ejecutivo autonómico se debe a los propios resultados de las autonómicas. Guardiola obtuvo un 43% del voto pese al subidón de Vox y sumó un escaño, mientras que Azcón retrocedió dos. El PP también ha cedido a Vox su senador por designación autonómica, por lo que dejará sin escaño al actual presidente de la frenética comisión de investigación sobre el caso Koldo, Eloy Suárez. Permitirá además la entrada de Vox en la Mesa de las Cortes tras quedarse fuera en la primera votación.
El texto pactado en Aragón incluirá también la polémica cláusula de la "prioridad nacional", que el PP vincula exclusivamente a priorizar y "baremar" criterios como "el arraigo" para el acceso a la vivienda o a las ayudas sin cuestionar la nacionalidad. El presidente de Aragón minimizó también el alcance del mencionado criterio, porque una cosa es que "haya un debate político sobre esta cuestión" y otra distinta es el de "la legalidad" que "marcan los servicios jurídicos". "Prioridad nacional sí, pero tal y como figura en el acuerdo pactado y firmado: basada en el arraigo y con arreglo a la Constitución y la ley", subrayan en Génova.
Nolasco, sin embargo, le rebatió en la comparecencia conjunta y afirmó que la aplicación nacional del concepto es "perfectamente legal", aunque hay cuestiones "que hay que pulir". Los de Abascal utilizan la cesión retórica para agitar el principio de "españoles primero" y alimentar su discurso antimigratorio, aunque son competencias que exceden el ámbito autonómico.
Las negociaciones en Aragón se han desarrollado de forma paralela a las de Extremadura y la mesa de negociación ha estado formada por los mismos representantes de las dos formaciones: al margen de Jorge Azcón y Alejandro Nolasco y sus respectivos equipos —representantes territoriales de las dos formaciones— hasta Zaragoza se han desplazado Miguel Tellado y Marta Varela por la parte del PP; y José María Figaredo y Carlos Hernández Quero por la parte de Vox, además de la secretaria general adjunta, Montserrat Lluís.
El pacto programático replica en gran parte lo pactado en Extremadura, sobre todo en lo relativo a la inmigración o al blindaje del sector primario frente a las "imposiciones de Bruselas y el Pacto Verde". Como claves, propone también devolver a menores migrantes no acompañados a sus países de origen, además de un paquete de rebajas fiscales. Aunque se explaya en la materia lingüística ausente en Extremadura al establecer "librar a Aragón de la imposición del catalán" y fija también como novedad la inclusión de la "historia del terrorismo en España" en los planes de estudio.
Desde Génova sacan pecho de un acuerdo que "garantizará cuatro años de presupuestos" y que, pese a la tensión por la cuestión migratoria, se ha saldado "sin pactos de investidura a cambio de amnistiar a políticos que han alterado el orden constitucional, sin excarcelar a etarras y agresores sexuales y defendiendo la igualdad de los ciudadanos frente a otros que buscaron apoyos parlamentarios imponiendo un sistema de financiación a la carta", en alusión a las cesiones del PSOE al independentismo a cambio de la Moncloa.
Segunda fumata blanca en menos de una semana. Extremadura era el tapón que bloqueaba el resto de acuerdos territoriales, pero una vez superado el bloqueo e investida María Guardiola, el resto caería "en cascada". El acuerdo de Aragón era un secreto a voces. La convivencia allí de los dos partidos de la derecha era mucho más afable que en Extremadura y que en la arena nacional. El pacto se ha formalizado antes del Día de Aragón, como quería Jorge Azcón, pero sobre la bocina y al borde del plazo legal para repetir elecciones, como demandaba Vox para acercarlos a la campaña andaluza.