La "prioridad nacional" tensa la investidura de Guardiola en vísperas del acuerdo PP-Vox en Aragón
Abascal fuerza a Feijóo a posicionarse en una moción que defiende la "remigración" de extranjeros y prima a los "españoles", postura que incomoda a Génova. Pese a la tensión nacional, el pacto para investir a Azcón es cuestión de horas
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo (i), en una sesión de control frente al presidente de Vox, Santiago Abascal. (Europa Press/Eduardo Parra)
La firma de un pacto de gobierno en Extremadura no ha aplacado la guerra abierta que PP y Vox mantienen en la arena nacional. La literalidad del texto está trufada de compromisos que exceden las competencias autonómicas y de matices y equilibrios, —especialmente en materia migratoria— pensados para que cada formación pueda vender un buen acuerdo a su parroquia. Pero esa ambigüedad ha derivado en un choque público que vuelve a elevar la tensión entre las dos formaciones en paralelo a la sesión de investidura de María Guardiola, el inminente acuerdo en Aragón y la precampaña andaluza.
Génova aceptó el principio de "prioridad nacional" en el acceso a la vivienda o prestaciones sociales como una cesión retórica a Vox, sin llevarlo a la práctica. En el documento hay un compromiso explícito de modificar la Ley de Extranjería en un futuro Gobierno de España, pero el PP se cubre las espaldas al incluir que cualquier avance debe hacerse conforme a "la legalidad vigente", es decir, dentro del marco constitucional y de los principios de derecho internacional. Sostienen que cualquier discriminación en función de la nacionalidad es "ilegal" y se enfundan en la figura del "arraigo" territorial como criterio de reparto, también incluido en el escrito.
Pero esta interpretación choca de manera frontal con la que hacen en Vox, donde sostienen que el concepto de "prioridad nacional" responde a lo que suena: primar a españoles por encima de extranjeros, mirar para "los de casa" y jerarquizar en función del origen. Fuentes de la dirección nacional admiten que hoy por hoy no existe encaje jurídico y sería inaplicable en las comunidades autónomas, pero celebran haber "torcido el brazo" al PP en una cesión que les sirve de arma dialéctica para demostrar utilidad y exacerbar el discurso migratorio más duro no sólo en la campaña andaluza, sino también en la carrera hacia las próximas elecciones generales.
La tensión escaló con el paso de las horas, y Feijóo respondió personalmente a las "interpretaciones" de Vox y a la exigencia pública de desarrollar en el futuro un marco normativo con el que encajar a nivel nacional el polémico criterio. "Nunca adoptaremos ninguna decisión en contra de las leyes. Pido un poco de rigor. Leamos lo que se firma y no interpretemos ni digamos cosas distintas a las que se han firmado", zanjó el líder del PP a última hora de la tarde del martes en los pasillos del Congreso.
El de la prioridad nacional no ha sido el único choque. PP y Vox se han enfrentado también por la intención de los de Abascal de cortar el grifo de subvenciones a organizaciones como Cáritas, extremo al que Génova se opone de manera frontal. Con el paso del tiempo, Bambú ha profundizado su distancia con la Iglesia, pero es un camino que Feijóo se niega a transitar. Para el primer partido de la oposición resulta fundamental mantener los lazos con la Conferencia Episcopal en un momento delicado, a las puertas de la histórica visita del Papa que el PSOE está dispuesto a capitalizar.
Las diferencias, especialmente afiladas si se baja al detalle de la política migratoria, cristalizarán además este miércoles en el Congreso con el debate y votación de una moción con la que Vox quiere medir el grado de implicación de los de Feijóo con sus posiciones nacionales. La iniciativa no saldrá adelante por el previsible 'no' de Junts, pero lleva aparejado un fuerte simbolismo en el actual clima de tensión entre los dos partidos de la derecha y sin que se hayan cerrado aún los pactos autonómicos en Aragón y Castilla y León.
El texto de Vox incluye la distinción por lugar de nacimiento y pide blindar "la prioridad nacional de los españoles en todos los frentes de la vivienda" (social, protegida, bonificaciones fiscales...) y en el acceso de prestaciones y pensiones públicas, "promoviendo las modificaciones normativas oportunas para asegurar que las prestaciones y pensiones de naturaleza no contributiva queden reservadas a españoles"; la derogación del real decreto 180/2026 relativo al reconocimiento de la sanidad universal; o la "reemigración de todos aquellos extranjeros que, por no contribuir con su trabajo y esfuerzo a la economía, erosionan el Estado de bienestar".
Génova vio la jugada de Bambú y contraatacó con la presentación de una enmienda de modificación para ceñir la moción al "alma" del acuerdo en Extremadura. Incluyen el concepto de "prioridad nacional" como inspiración pero, de nuevo, lo vinculan a aquellos que acrediten "arraigo real, duradero y verificable" y no su partida de nacimiento. Todo apunta a que los de Abascal no aceptarán incorporar los cambios del PP al tratarse de su "posicionamiento nacional", por lo que previsiblemente tomarán caminos distintos en una votación parlamentaria que se producirá en paralelo a la investidura de María Guardiola, empañada por las tensiones de las dos cúpulas nacionales.
La aún presidenta en funciones de Extremadura protagonizó este martes la primera sesión de su debate de investidura sin hacer alusión alguna al criterio de "prioridad nacional", del que recelan también otros presidentes autonómicos como Juanma Moreno o Isabel Díaz Ayuso. Pero sí lanzó un dardo velado al partido de Abascal. "Sé que el acuerdo ha generado ruido. Sé que ha habido muchas interpretaciones interesadas, advertencias y proclamas", lanzó Guardiola, que enfatizó que "lo que está firmado es lo que se llevará a cabo" y que su gobierno "jamás va a incumplir la ley". Cosa distinta será cómo quede la batalla nacional.
En Vox niegan que la desconfianza con Feijóo, a los que acusan de "boicotear" los acuerdos de sus presidentes autonómicos, modifique el buen ritmo de los pactos territoriales. María Guardiola será investida este miércoles, y lo más probable es que también se dé luz verde al acuerdo entre PP y Vox en Aragón. Fuentes cercanas a Jorge Azcón niegan que el choque por la "prioridad nacional" haya influido "en nada" en los avances de un acuerdo que está "casi listo", que replicará en gran parte el guion preestablecido en Extremadura y cuyo anuncio se formalizará en las próximas horas. Para Castilla y León se esperará a después de las andaluzas.
Como publicó El Confidencial, los de Abascal quisieron acercar los pactos autonómicos con las elecciones en Andalucía para forzar a Feijóo a hacer equilibrios discursivos e incluso retratar incoherencias internas. El líder del PP ensalza los acuerdos forjados por Guardiola, Azcón y Mañueco, pero al mismo tiempo desdeña ese modelo para Andalucía. Juanma Moreno reniega de Vox y ha trazado su propia estrategia con duras críticas a la falta de experiencia de los ultraconservadores, que "no saben gobernar" y que cuentan con un programa "alejado de la propia realidad". "Me quita el sueño su ideario político", aseguró.
La firma de un pacto de gobierno en Extremadura no ha aplacado la guerra abierta que PP y Vox mantienen en la arena nacional. La literalidad del texto está trufada de compromisos que exceden las competencias autonómicas y de matices y equilibrios, —especialmente en materia migratoria— pensados para que cada formación pueda vender un buen acuerdo a su parroquia. Pero esa ambigüedad ha derivado en un choque público que vuelve a elevar la tensión entre las dos formaciones en paralelo a la sesión de investidura de María Guardiola, el inminente acuerdo en Aragón y la precampaña andaluza.