El estamento militar español avisa de riesgos en Ceuta y Melilla y pide reforzar su defensa
Una publicación del think-tank del Ministerio de Defensa rompe un tabú: dedica 260 páginas a abordar los riesgos que acechan a las dos ciudades autónomas, sobre todo a sus puertos, y alude constantemente a Marruecos al describir amenazas híbridas
Las fragatas Reina Sofía y Canarias en el puerto de Melilla en 2023. (X/Armada Española)
Los políticos españoles, sobre todo los socialistas, ensalzan en público la buena relación de España con ese “socio estratégico” en que se ha convertido Marruecos. Los aspectos más delicados de la relación con el país vecino o sus problemas internos no se suelen abordar en las actividades de instituciones o think-tanks vinculados al Ministerio de Asuntos Exteriores, como Casa Árabe, el Real Instituto Elcano en Madrid o el Instituto Europeo del Mediterráneo en Barcelona.
La Estrategia de Seguridad Nacional, que se elabora en La Moncloa, advierte sobre los desafíos, de diversa índole, que suponen para España Rusia y China, este último un país que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha visitado cuatro veces desde 2023. No menciona, sin embargo, a Marruecos como una potencia que suponga riesgo alguno para su vecino septentrional.
Más allá de estas apariencias tranquilizadoras, hay todo un mundo en España que sí estudia y debate lo que sucede al sur del Estrecho: el Estado Mayor de la Defensa, el Centro Nacional de Inteligencia, etcétera. Los espías españoles “tienen un departamento en exclusiva para Marruecos”, señalaba en 2017 el comisario Enrique García Castaño, jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo de la Policía, en una conversación de WhatsApp que salió a la luz.
Los análisis que hacen militares y la agencia de inteligencia sobre cómo hacer frente a los desafíos marroquíes no salen a la luz excepto a través de filtraciones a la prensa como la que publicó El País en junio de 2022. El diario recogió extractos de tres informes del CNI que narraban cómo Marruecos empujó, en mayo de 2021, a más de 10.000 inmigrantes a entrar irregularmente en Ceuta.
Fue entonces cuando el Gobierno anunció en el Congreso su respuesta por boca de Iván Redondo, entonces director del gabinete de Pedro Sánchez: la elaboración urgente de un Plan Integral de Seguridad para las dos ciudades autónomas que a día de hoy sigue sin existir.
Cinco años después de ese episodio migratorio, Marruecos es un país envalentonado porque ha desarrollado una relación privilegiada con EEUU e Israel y ha marcado puntos en su reivindicación sobre el Sáhara Occidental. A instancias del Departamento de Estado, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó en octubre una resolución que convierte al plan de autonomía marroquí para el Sáhara en la base de la negociación con el Frente Polisario.
Quizás por eso, para señalar el reto que supone para España ese Marruecos crecido, el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE) dedicó a finales de marzo las 260 páginas de su Cuaderno de Estrategia a recalcar que la defensa de España no empieza en sus fronteras terrestres, sino en sus puertos, sobre todo los de Ceuta y Melilla. En los artículos del Cuaderno de Estrategia del IEEE, el think-tank del Ministerio de Defensa, militares de alto rango y civiles del mundo académico convergen en sus análisis.
En su introducción, el “Cuaderno” ya recuerda que “no se debe perder de vista que el Reino de Marruecos tiene diversas controversias territoriales con España” que enumera. Subraya además que Ceuta y Melilla “tienen prácticamente cerrado el tráfico comercial a través de sus fronteras terrestres marroquíes” porque las aduanas no funcionan. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, calificó varias veces de “hito histórico” la apertura de esas aduanas en febrero de 2025. “En el entorno del Estrecho de Gibraltar, la presión militar es una realidad”, recalca también el texto porque el gasto en defensa de Argelia y Marruecos aumenta año tras año.
“Los puertos de Ceuta y Melilla representan una excepción dentro del sistema portuario español (...) por el papel que desempeñan en la seguridad nacional, la soberanía territorial y la proyección exterior del Estado”, señala Nicoletta González-Cancelas de la Universidad Politécnica de Madrid. Son, sin embargo, triplemente vulnerables por su dependencia total, para su defensa, del transporte marítimo; por la presión migratoria, que es una de tantas amenazas híbridas, y por su déficit de protección cibernética.
De ahí que sea necesaria “una estrategia nacional específica para enclaves fronterizos” y sus puertos. Esta consistiría en su inclusión “en los grandes programas de inversión, innovación y ciberseguridad” del Estado “para las infraestructuras críticas”. También se deberían “diseñar protocolos de cooperación institucional permanentes” con la participación de autoridades portuarias, organismos de defensa y seguridad y de las autoridades civiles. Sería, por último, necesario incorporarlos a “foros internacionales de seguridad marítima ”.
Como las amenazas pueden algún día dejar de ser híbridas, ha de elaborarse además un plan de defensa convencional “que implique la actuación conjunta de los distintos componentes militares: terrestre, aéreo, espacial, marítimo y ciberespacial”, escribe, por su parte, el teniente general Ramón Armada Vázquez.
Las fuerzas terrestres defenderían “el territorio con medios de obtención de información, antiaéreos y contra drones (...), de ciberdefensa, y de guerra electrónica”, así como con “medios de defensa de punto clave con fuego directo de artillería de costa, misiles, drones armados y con unidades desplegadas para evitar desembarcos anfibios, infiltraciones o ataques terrestres”.
El IEEE pide un plan "que implique la actuación de los distintos componentes militares: terrestre, aéreo, espacial, marítimo y ciberespacial"
Fuera de las publicaciones vinculadas al Ministerio de Defensa, los militares españoles se andan con aún menos rodeos a la hora de opinar. Marruecos actúa con “una lógica de zona gris”, sostiene el capitán de fragata Augusto Conte en el último número de la revista “Ejércitos”. “No busca una confrontación abierta con España, sino modificar gradualmente el statu quo mediante presión sostenida, ambigüedad jurídica, costes políticos crecientes y explotación de vulnerabilidades estructurales”, añade.
La débil respuesta española
Frente a este acoso, “España ha gestionado estos territorios con un enfoque de firmeza declarativa y cesiones pragmáticas ante Rabat”, continúa el autor. “La preparación española [en Ceuta y Melilla] resulta insuficiente en todos los planos militar, económico y político”, advierte.
Más allá de los sustos migratorios y de la asfixia económica que padecen las dos ciudades, Marruecos “desarrolla un proyecto de Estado” potenciando los puertos de Tánger Med y de Nador West Med, recuerda el IEEE. En menos de 20 años, el nuevo puerto de Tánger logró el año pasado superar en tráfico de contenedores a los españoles de Algeciras y Valencia juntos. Son los dos primeros de España.
El rey Mohaned VI, en una visita al que ya es el mayor puerto de África, Tánger Med. (Tanger Med Port Authority)
“En esta carrera de fondo de momento va ganando claramente el país norteafricano”, afirma Miguel Ayerra en un artículo publicado en la web de la Universidad de Navarra. Esos proyectos portuarios “buscan reforzar las reclamaciones territoriales marroquíes en el Estrecho”, asegura. “Lo que Rabat pretende con esas infraestructuras es ahogar a estas ciudades autónomas españolas, bien bloqueando su crecimiento económico, bien creando una dependencia”, concluye.
El puerto de Tánger Med, pegado a Ceuta, fue ante todo un empeño del rey Mohamed VI para dar un impulso al desarrollo de esa región noroeste de Marruecos que su padre, Hassan II, marginó. Su espectacular éxito -es el mayor puerto de África- ha incitado a repetir la experiencia en la otra punta de la costa mediterránea marroquí, junto a Nador y Melilla, y en Dajla, la antigua Villa Cisneros española, en el sur del Sáhara Occidental.
A este gran desafío portuario en el Estrecho, “España necesita responder con visión estratégica, articulando intereses económicos conjuntos y garantizando que la ribera norte no quede en desventaja”, escribe en Cuadernos de EstrategiaGerardo Landaluce, presidente del puerto de Algeciras. La tarea es muy difícil porque Marruecos juega con ventaja. Los requisitos medioambientales y los sueldos de sus trabajadores, empezando por los estibadores, son muy inferiores a los españoles.
Los políticos españoles, sobre todo los socialistas, ensalzan en público la buena relación de España con ese “socio estratégico” en que se ha convertido Marruecos. Los aspectos más delicados de la relación con el país vecino o sus problemas internos no se suelen abordar en las actividades de instituciones o think-tanks vinculados al Ministerio de Asuntos Exteriores, como Casa Árabe, el Real Instituto Elcano en Madrid o el Instituto Europeo del Mediterráneo en Barcelona.