Plan Ciudad Lineal: dentro del experimento de la DGT para cambiar tu forma de ir a la oficina
El proyecto implantado por la Dirección Nacional de Tráfico en su propia sede es una prueba piloto de lo que dentro de poco tendrán que hacer todas las grandes empresas de España
Vista de la autovía A2 dirección Barcelona. (EFE/Fernando Villar)
El barrio Salvador, en el este de la ciudad de Madrid, es lo que uno suele imaginar cuando piensa en una ciudad idílica. Bonitos chalets adosados y grandes pisos con terraza conviven con amplias zonas verdes e imponentes oficinas de diseño. El centro del barrio lo protagoniza un pequeño ensanche que desemboca en anchas avenidas que van directas a arterias clave de la capital, como las calles Alcalá y Arturo Soria, o la autovía A-2. Pero hay un problema en este atractivo paisaje: no hay casi transporte público, así que sus calles están llenas de coches de vecinos y trabajadores.
Tal es el colapso que las empresas de la zona han decidido intentar cambiar la situación y han convertido este polo empresarial que une el distrito de Ciudad Lineal y el de San Blas-Canillejas en un laboratorio de la movilidad corporativa que viene. Lideradas por la propia Dirección General de Tráfico, que tiene allí su sede central, hasta 5 empresas con edificios en el barrio (Banco Santander, Vocento, Grupo Planeta, Alsa y Asisa) han puesto en marcha el Proyecto 28027 Comparte Coche, bautizado así por el código postal de la zona, para cambiar la forma en la que sus empleados, y el resto de españoles, van a la oficina. Un experimento y prueba piloto con un objetivo claro: que empecemos a compartir coche.
"El proyecto viene de tres frentes, el número de accidentes de tráfico que se producen yendo o volviendo del trabajo, la idea de mejorar la situación en la zona donde tenemos la sede, que tiene bastante congestión de tráfico, y también los planes de movilidad sostenible que empiezan a ser obligatorios", cuenta Ana Gil, subdirectora adjunta de Recursos Humanos de la DGT. Se aliaron con la tecnológica española Tribbu para lanzar una app que invitase a los empleados a compartir coche, y llevan con el proyectodesde enero. "Queremos que el 10% de la plantilla de todas esas empresas la use, y en DGT andamos ya por el 6%".
La prueba piloto de la DGT es una de las más llamativas que, por ahora, se ha implementado en el país. Tanto por la institución que lo lidera como por las que le acompañan, pero no es ni mucho menos el único caso. La concienciación con la contaminación, el uso del espacio público, la conciliación o los riesgos en carretera ha provocado que algo como la forma en la que llegas a trabajar, que hace nada parecía una responsabilidad más del trabajador, se haya convertido en un gran asunto corporativo. E incluso la propia legislación ha empezado a solicitar a las empresas que se responsabilicen más de la movilidad de sus empleados.
Firma del proyecto 28027 'Comparte coche' entre Pere Navarro, director general de Tráfico y Paloma Martín, CEO y cofundadora de Tribbu. (DGT)
Los Planes de Movilidad Sostenible al Trabajo son la gran muestra de este cambio. Según el estudio del Foro de Movilidad de Alphabet, compañía del Grupo BMW, realizado en marzo, el 64% de las empresas no tienen uno de estos planes, pero muchas de ellas tendrán que correr para hacerlos, pues el Gobierno central ha adelantado su implementación para finales de este año. Toda empresa que tenga sedes de más de 200 personas (o 100 por turno) tendrá que montar un plan por sede. El objetivo es que ayuden a reducir la contaminación, mejoren el entorno y apoyen a sus empleados.
"El proyecto está directamente alineado con el Plan Tipo de Movilidad Segura y Sostenible en la empresa. Lo que estamos construyendo en el 28027 es exactamente la evidencia práctica que las empresas van a necesitar cuando tengan la obligación de diseñar esos planes: una plataforma lista para utilizarse, palancas que funcionan, barreras que hay que anticipar y modelos de colaboración entre organizaciones", argumenta Ángela Aparicio, del equipo de Tribbu.
"Esta zona tiene características que la hacen un entorno ideal para un piloto: alta concentración de grandes empleadores, desplazamientos predominantemente en coche particular y una presión de tráfico y aparcamiento que crea urgencia real, pero es algo replicable en multitud de polígonos y parques empresariales", añade la directiva.
La factura la pagan las energéticas
La urgencia la confirma Víctor, uno de los trabajadores de la sede que el Banco Santander tiene en la zona. "Yo intento venir a la oficina cuando tengo plaza de parking, que me suelen asignar unos 3 días a la semana, está bien. Si no tienes plaza asignada, más vale que estés antes de las ocho de la mañana por aquí. Yo he venido algún día a eso de las ocho y cuarto y me he tirado 20 minutos para encontrar sitio y acabas aparcando a 15 minutos andando", cuenta. "La empresa ofrece rutas y también ha empezado con lo del coche compartido, pero de momento no lo he utilizado", añade.
Una sensación similar a la de su compañera Carla. "Las lanzaderas a mí no me pillan bien y en metro o bus tardas una barbaridad, pero es lo que te queda si no tienes coche. A veces también uso taxi o Uber y tardo un tercio de lo que me suelo dejar en transporte público", comenta. "Sobre lo del proyecto, nos mandaron un mail de Tribbu y me bajé la app. Todavía no la he usado, pero igual me animo".
Para animarse, el mayor incentivo es el económico. El acompañante viaja gratis y el conductor recibe un dinero por trayecto, 4 céntimos por kilómetro y acompañante, que no pagan ni acompañantes ni empresas, sino de un mecanismo poco conocido pero que ya mueve mucho dinero en España. Para compensar su contaminación, las compañías energéticas están obligadas a financiar los llamados Certificados de Ahorro Energético (CAEs) y desde 2025, compartir coche cuenta como ahorro energético. Así que es probable que Endesa o Repsol estén financiando tu camino al trabajo.
Es decir, cualquier persona que vaya en su coche a la oficina cinco días por semana y comparta vehículo con cuatro compañeros en un trayecto de 10 kilómetros puede ganar unos 64 euros mensuales. Además, no tiene que justificar prácticamente nada, simplemente necesita que los acompañantes estén registrados en la app y marquen que comparten ese viaje, la tecnológica se encarga de certificar ese ahorro, venderlo al pool de energéticas y pagar de vuelta. Fuera de este movimiento de dinero, en el caso de la prueba piloto de Ciudad Lineal, cuentan con plazas en los parkings dedicadas en exclusiva a los que compartan coche de esta manera.
Aparicio admite que el dinero es importante, pero hace hincapié en las campañas que están llevando a cabo. "Hemos desplegado un plan de activación en tres fases: captación, activación y retención. Y el éxito de la iniciativa depende, en gran medida, de la comunicación", cuenta. "Coordinamos con los departamentos de comunicación interna de cada empresa el envío de emails, contenidos para intranets, pantallas y canales como Teams o Slack. Pero lo más significativo ha sido la acción presencial: organizamos los llamados "TRIBBU Days" en las oficinas de cada empresa".
De los 4.670 empleados que podrían participar, un 7,72% se ha bajado la app y un 2,7% la usa habitualmente
Según Gil, aún es pronto para valorar el proyecto en su conjunto, pero tienen algunos datos. De los 4.670 empleados que podrían participar, un 7,72% se han bajado la app y un 2,7% la usa habitualmente. Además, destaca el caso de la DGT, donde de los 350 usuarios potenciales, un 32% ha descargado ya Tribbu y cerca de un 6% la usa habitualmente. "Lo que queremos demostrar con este proyecto es que el carpooling es un modelo que funciona cuando existe infraestructura tecnológica, colaboración entre organizaciones y un incentivo suficiente. Si lo conseguimos aquí, el escalado a otros entornos es una conversación natural", señala Aparicio.
Fuentes de otra de las empresas participantes en el proyecto han compartido con El Confidencial un correo recibido hace unos días en el que se les aseguraba que el 9% de los trabajadores de la sede ya usaba Tribbu y se les contaba un supuesto caso de éxito. Una persona que iba a la oficina desde Majadahonda 4 días a la semana acompañada de cuatro compañeros. En total, había ganado 130 euros en un mes.
"Estamos desbordados"
Estos datos no le suenan muy raro a Gregorio Magno, CEO y fundador de Ciclogreen, otra de las compañías españolas que están ayudando a implementar estos proyectos en las empresas. Ellos llevan 10 años en el sector y tienen clientes asentados en el País Vasco, Cataluña o Navarra, lugares que se adelantaron con sus propias leyes de movilidad sostenible a la normativa nacional. "Hace poco nos vino una empresa diciendo que habían conseguido repartir 10.000 euros con estos beneficios por compartir coche y que ya colocaban estos proyectos como un beneficio dentro de las ofertas de trabajo", señala el empresario.
Ahora, asegura que están desbordados. Han pasado de contar con unos pocos proyectos a que la realidad les haya pasado por encima. "En 2016 predicábamos en el desierto, pero la llegada de los CAEs el año pasado y el acelerón con los planes de movilidad que vino con las medidas contra la crisis energética, nos tiene desbordados", señala. "Se han alineado todos los astros y ha habido un cambio brutal. Ahora toda gran empresa quiere tener su plan y lo pone incluso en las ofertas de trabajo porque la gente lo valora".
Ciclogreen hace un trabajo integral, desde la consultoría hasta una aplicación similar a la de Tribbu, aunque no solo añaden el transporte compartido, también intentan ofrecer ayudas al transporte público y a la bicicleta, por ejemplo, aunque los incentivos sean diferentes. "El carpooling es en lo que más se están centrando ahora por el tema de los CAEs, pero en realidad la normativa engloba todo. Lo que dice es que tienes que mejorar tus resultados de eficiencia energética e implementar planes que ayuden a ello", comenta Magno. Pero sin duda, él cree que el gran salto está por llegar: "Cada vez es más habitual que los jóvenes ni siquiera tengan carné de conducir y van a mirar mucho estas alternativas".
De momento, en la DGT aseguran que analizarán el resultado del experimento cuando terminen los 6 meses que se han dado para la prueba piloto, pero apuntan a que el resultado será positivo. "Al final, lo que queremos es que la gente aprenda a ver el coche compartido como una alternativa más, como es el taxi o el autobús. Luego cada uno puede usar la que más le convenga, pero lo que es seguro es que si reducimos el número de coches en carretera reducimos el riesgo de accidentes".
El barrio Salvador, en el este de la ciudad de Madrid, es lo que uno suele imaginar cuando piensa en una ciudad idílica. Bonitos chalets adosados y grandes pisos con terraza conviven con amplias zonas verdes e imponentes oficinas de diseño. El centro del barrio lo protagoniza un pequeño ensanche que desemboca en anchas avenidas que van directas a arterias clave de la capital, como las calles Alcalá y Arturo Soria, o la autovía A-2. Pero hay un problema en este atractivo paisaje: no hay casi transporte público, así que sus calles están llenas de coches de vecinos y trabajadores.