La declaración ante la Guardia Civil del responsable de la base de mantenimiento de Adif en Hornachuelos (Córdoba) ha puesto de manifiesto el descontrol existente sobre el cuidado de pruebas clave del accidente ferroviario de Adamuz. Durante varias horas, el encargado de la custodia y conservación del material retirado por el ente público de la zona del siniestro no tenía conocimiento del paradero real de una de las piezas clave de la infraestructura que se fracturó en el lugar exacto del accidente.
El pasado 30 de marzo, después de que la jueza a cargo de la investigación reprendiera a Adif por la retirada de más de 70 metros de vía sin autorización judicial, se realizó una inspección ocular para verificar el estado de estas piezas custodiadas por el ente responsable de Transportes. La magistrada, el Ministerio Fiscal y dos agentes de la Guardia Civil se trasladaron hasta la base de Hornachuelos, donde el responsable de mantenimiento les mostró la ubicación y el estado de todo el material relacionado con el tramo de vía del accidente, entre el que no se encontraba la aguja de desvío 645, según informó entonces Ángel Azcona.
En un primer momento, el testigo informó a la comitiva judicial que la aguja del desvío "que se rompió" y sus trozos estaban bajo custodia de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF). La información trasladada a la jueza y al fiscal fue errónea, pues unas horas después, el jefe de la base contactó telefónicamente con el Equipo de Homicidios para rectificar la situación. La pieza estaba en las instalaciones de Adif.
Azcona comunicó que "se había confundido con respecto al depósito de la citada aguja" y que esta se encontraba en la base de Hornachuelos junto con el resto de los cupones intervenidos. Para avalar el hallazgo, el testigo remitió a los agentes un informe interno con fotografías identificativas de las piezas rotas.
Falta de vigilancia y seguridad
La declaración de este testigo no sólo puso de manifiesto la falta de control sobre la custodia de pruebas clave para la investigación. Azcona ya había alertado anteriormente a las autoridades por escrito de lasdeficiencias de seguridad de las instalaciones. Detalló que los cupones y piezas intervenidas se habían depositado en la "campa exterior" dado su volumen, ya que no era factible su resguardo en el interior de las naves de almacenamiento, quedando sin vigilancia.
"Si no se considerara suficiente, ruego se indique expresamente en qué condiciones debe quedar o incrementar la protección para que Adif realice las gestiones necesarias, e incluso si fuera necesario el traslado a otro lugar donde cumplir con las condiciones requeridas. El recinto no dispone de control de acceso de personal, siendo personal de varias empresas el que a diario entra en las instalaciones", informó.
En relación con la retirada de este material clave para la instrucción dirigida por Cristina Pastor, Azcona declaró ante la Guardia Civil que el traslado de tramos de carriles desde la zona del accidente hasta su base sin previa autorización judicial fue ordenado por la Presidencia de Adif. "Llegó por teléfono" a su jefe de área, "que se encontraba en la zona del accidente, y se la impartió verbalmente al equipo de trabajo", relató ante los agentes.
También explicó que se practicaron pruebas de dureza sobre el material. Eso sí, matizó ante los investigadores que estos ensayos "no son destructivos" y que, por tanto, "no afectan al material".
La operación, para la que el gestor de infraestructuras no avisó con el plazo obligatorio de 15 días, provocó que la jueza reprendiera al organismo dependiente de Transportes. Tras el reproche de la titular de Montoro, el ministro de Transportes, Óscar Puente, reconoció que Adif se equivocó al no comunicar al juzgado de inmediato la retirada de material en las zonas cercanas al siniestro.
No obstante, este no ha sido un incidente aislado. Anteriormente, ocurrió un episodio similar con el "bogie" del vagón 8 del Iryo que salió despedido tras la colisión. Este también fue trasladado, junto a los cupones de los raíles y las soldaduras, a la base de Hornachuelos sin autorización previa. Fue la Guardia Civil la encargada de informar a la jueza sobre esta y otras irregularidades.
La declaración ante la Guardia Civil del responsable de la base de mantenimiento de Adif en Hornachuelos (Córdoba) ha puesto de manifiesto el descontrol existente sobre el cuidado de pruebas clave del accidente ferroviario de Adamuz. Durante varias horas, el encargado de la custodia y conservación del material retirado por el ente público de la zona del siniestro no tenía conocimiento del paradero real de una de las piezas clave de la infraestructura que se fracturó en el lugar exacto del accidente.