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El jefe de la Policía durante la Kitchen revive la guerra de comisarios que arrastró a todos
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Juicio en la Audiencia Nacional

El jefe de la Policía durante la Kitchen revive la guerra de comisarios que arrastró a todos

Cosidó, único responsable de aquel ministerio del Interior que no está acusado, niega que conociera el espionaje a Bárcenas, pero su interrogatorio explica el contexto que lo propició

Foto: Ignacio Cosidó, citado como testigo en Kitchen. EFE
Ignacio Cosidó, citado como testigo en Kitchen. EFE

El juicio del caso Kitchen sienta en el banquillo a ocho policías, entre ellos varios comisarios. También a un ministro del Interior y a su secretario de Estado de Seguridad. Se investiga una operación secreta parapolicial para destruir pruebas de la corrupción que afectasen al PP. Sin embargo, en esa línea de puntos que va desde los uniformados hasta la cúpula del ministerio hay un salto. Entre los acusados no está el entonces director general de la Policía Nacional, Ignacio Cosidó. Acudió a declarar este miércoles como testigo y contestó preguntas durante algo más de una hora en la que defendió que nunca se enteró de lo que pasaba a su alrededor.

El interrogatorio no varió mucho de otros que ha afrontado Cosidó en los últimos años. A su figura de ex responsable de la Policía siempre le acompañará una duda: ¿cómo pudo ser que nunca supiera nada de lo que pasaba en ‘su’ Policía? Al lado de su despacho, en la primera planta de la sede de la Dirección General, estaba el de Eugenio Pino, uno de los principales acusados de Kitchen. Era su director adjunto operativo (DAO). Por ese vestíbulo desfilaron durante años varios de los comisarios implicados en la trama, entre ellos el polémico José Villarejo.

Cosidó dijo este miércoles en la Audiencia Nacional que a Villarejo solo lo vio una vez, cuando tomó posesión de su cargo. “Fue un saludo estrictamente protocolario, en enero de 2012… si no tengo mala memoria”, contestó al breve interrogatorio de la Fiscalía. Minutos después, a preguntas de la abogada del PSOE, expuso que el comisario se llegó a querellar contra él. Si se toman como referencia las agendas y la inseparable grabadora de Villarejo, Cosidó pasa más bien desapercibido en comparación con otros ausentes como la dirigente del PP María Dolores de Cospedal.

El testigo negó haber tenido nunca conocimiento de la operación Kitchen: Siempre entendí que las investigaciones se llevaban en la UDEF”. Es la unidad dedicada a los delitos económicos, la que investigaba Gürtel, el caso que años después le costaría el Gobierno a Mariano Rajoy. “Entiendo que las investigaciones se hacen bajo órdenes de fiscales y jueces”, apuntó.

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La operación Kitchen tuvo lugar entre 2013 y 2014, pero la camarilla policial de Pino, Villarejo y los demás anidó en el cuerpo durante más años. Lo acreditan las decenas de piezas separadas que investiga la Audiencia Nacional sobre sus actividades. También la condena ya firme contra el exDAO por introducir en el caso de los Pujol un ‘pendrive’ con datos sin autorización judicial. El destino y el calendario han propiciado que estos días la que se bautizó como ‘policía patriótica’ y la familia Pujol compartan pasillos en la Audiencia Nacional.

Cosidó era el superior inmediato de Pino y el subordinado directo del secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez. Pero este miércoles insistió una vez más en que nunca supo nada. Y si alguna vez lo supo, ya no lo recuerda. Afirmó que nunca habló de Kitchen con la cúpula de Interior y que sus subordinados no le informaban de las investigaciones: “No tenía conocimiento preciso, los policías tienen deber de informar a los jueces y fiscales”.

Tampoco supo explicar cómo se gestionaban los fondos reservados con los que la trama pagó los servicios del chófer del extesorero del PP, Luis Bárcenas. El conductor también está entre los acusados. Se ganó la confianza de la familia Bárcenas y la operación Kitchen le usaba como infiltrado para que les pasase información y documentos. “No tenía conocimiento”, contestó una vez más a este respecto Cosidó. El chófer, Sergio Ríos, terminó con una plaza en la Policía Nacional. Su abogado recordó a Cosidó que el diploma policial de su cliente lleva su firma.

Dice que no confiaba en Villarejo

Cosidó tampoco recordó que Pino le propusiera investigar cuentas de Bárcenas en Polonia, ni que se le encargasen funciones a Villarejo: “Mi relación con Villarejo no era de confianza, en ningún caso me hubiera parecido adecuado”. Las informaciones de aquella época relatan un ministerio y una Policía Nacional divididos en facciones condicionadas por alianzas y enemistades. Y la relación de Cosidó no era buena ni con Pino, ni con el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz. A lo largo de sus cinco años como director general de la Policía Nacional, Cosidó se acostumbró a llenar su agenda de actos en comisarías fuera de Madrid.

Ese statu quo terminó por saltar por los aires a partir de 2015. Se desató una guerra entre Villarejo y el jefe de Asuntos Internos, el comisario Marcelino Martín Blas. Sus enfrentamientos comenzaron a ganar espacio en los medios de comunicación y la situación fue insostenible hasta el punto que obligó a intervenir a Cosidó como director general. Arrastrando los pies, optó por la decisión salomónica de cesar a los dos, pero a última hora la destitución de Villarejo se frenó.

Foto: corrupcion-partido-popular-caso-kitchen-1hms Opinión

También se cerró en falso un expediente disciplinario contra Villarejo después de que Cosidó se lo encargase a otro mando de los que se sientan en el banquillo por Kitchen. Villarejo estuvo durante una década disfrutando de una excedencia en la que edificó un entramado millonario de empresas al tiempo que seguía colaborando con la Policía. Cosidó admitió que no era normal una excedencia tan larga, pero nunca nadie hizo nada hasta que ya todo se fue de control.

Hoy Villarejo y Martín Blas comparten el banquillo de los acusados. Siempre quedará la duda de si todas estas actividades hubieran salido a la luz si no hubiese estallado esa crisis entre comisarios que arrastró a todos hasta llegar a la cúpula de Interior. Eso puso fin a años en los que, también, se repartieron medallas pensionadas. “Es verdad que el número de condecoraciones a veces era muy elevado y no se podía entrar pormenorizadamente en cada expediente”, se excusó Cosidó ante el tribunal.

El abogado de Villarejo le estaba esperando. Casi al final del interrogatorio le preguntó por qué nunca cesó al comisario si no era de su confianza. Cosidó contestó que no era subordinado directo suyo. El abogado también le preguntó si aquel único saludo protocolario con Villarejo de 2012 fue en realidad una entrevista en su despacho. “Creo que dejamos la puerta abierta y fue realmente breve”, se defendió Cosidó.

El juicio del caso Kitchen sienta en el banquillo a ocho policías, entre ellos varios comisarios. También a un ministro del Interior y a su secretario de Estado de Seguridad. Se investiga una operación secreta parapolicial para destruir pruebas de la corrupción que afectasen al PP. Sin embargo, en esa línea de puntos que va desde los uniformados hasta la cúpula del ministerio hay un salto. Entre los acusados no está el entonces director general de la Policía Nacional, Ignacio Cosidó. Acudió a declarar este miércoles como testigo y contestó preguntas durante algo más de una hora en la que defendió que nunca se enteró de lo que pasaba a su alrededor.

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