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Sánchez, sobre el procesamiento de su mujer: "Yo lo que le pido a la Justicia es que haga justicia"
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Viaje oficial a China

Sánchez, sobre el procesamiento de su mujer: "Yo lo que le pido a la Justicia es que haga justicia"

La decisión de Peinado impacta en plena visita del presidente a Pekín, en el mejor momento de las relaciones entre España y el gigante asiático y en plena coincidencia sobre el 'no a la guerra' de Trump

Foto: Pedro Sánchez con Xi Jinping. (EFE/Borja Puig/Moncloa)
Pedro Sánchez con Xi Jinping. (EFE/Borja Puig/Moncloa)

Con las mismas frases usadas durante estos dos años, Pedro Sánchez despejó este martes en Pekín las preguntas sobre su esposa, Begoña Gómez, a quien el juez Peinado ha situado a un paso del banquillo. El auto de procesamiento ha pillado al jefe del Ejecutivo en China, en compañía de su mujer, que viaja invitada por las autoridades de este país. Y le ha obligado a pronunciarse en una rueda de prensa en la que sólo aspiraba a abordar las relaciones con el gigante asiático, en su momento más álgido en 53 años, y su rechazo a la guerra de Irán desatada por EEUU e Israel.

Sánchez repitió la letanía usada durante la larga instrucción judicial: "Estoy convencido de que el tiempo va a poner todo y a todos en su sitio". El Gobierno todavía confía en que la Audiencia Provincial de Madrid frene la apertura de juicio oral y el presidente, de manera mucho menos expresa que ayer manifestó el ministro de Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, se pronunció también en este sentido. "Yo lo que le pido a la Justicia es que haga justicia", dijo. "Que la Justicia haga justicia", repitió. No quiso decir nada más, a pesar de que los periodistas le volvieron a preguntar.

Moncloa recibió este lunes con "indignación" la decisión de Peinado y apuntó a que no es casual que coincida con otra comparecencia fuera de España. Ha sido una tónica habitual en la investigación que algunas de las decisiones más relevantes del juez se hayan producido cuando el presidente se encontraba en otro país, donde está obligado a comparecer ante los medios de comunicación.

Pero Pekín ha sido el premio gordo. El fin de la investigación, con un desenlace por ahora desfavorable para la esposa de Sánchez, a quien se pretende juzgar por cuatro delitos (tráfico de influencias, corrupción en los negocios, malversación de caudales públicos y apropiación indebida). Justo en la visita a la capital china, la cuarta en cuatro años, en la que Sánchez profundiza la interlocución con el presidente chino, Xi Jinping.

En la reunión que las delegaciones de los dos países han mantenido en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín, Xi Jinping manifestó que China y España tienen "principios" y abogan "por la justicia". "Estamos dispuestos a estar del lado correcto de la historia", remarcó, cuando el mundo parece volver a la "ley de la jungla". Una posición sobre el conflicto en Oriente Próximo muy parecida a la que reiteradamente expresa el presidente español.

El carácter de esta visita denota que la confianza entre Sánchez y Xi se ha estrechado. La invitación a su mujer, la cobertura que se ha dado a ambos cuando el sábado hicieron turismo en Pekín o el hecho de que se les agasaje con un banquete, un gesto más de amistad en términos diplomáticos. Una sintonía que se ha visto reflejada en 10 acuerdos económico, que buscan tener una relación comercial "más equilibrada" con la fábrica del mundo, y otros nueve de ámbito cultural.

China, afirmó el jefe del Ejecutivo en su comparecencia, "debe ver a Europa, al igual que también ve a España, como un lugar en el que invertir y como un socio con el que poner en marcha proyectos industriales". "Está en el interés de España y Europa estrechar lazos con China" y definir "una relación abierta desde el respeto y el espíritu pragmático", defendió.

Este viaje consolida una nueva etapa de cooperación entre España y China plasmada en el establecimiento de un "diálogo estratégico", el mecanismo, explicó Sánchez, que emplea este país con quienes mantienen una relación "más estrecha y más estable". De la decena de acuerdos, cinco ayudarán al sector agroalimentario español a entrar en el mercado chino; cuatro a impulsar las exportaciones de nuestro país y el último protegerá las denominaciones de origen agrícolas.

Pero, junto a esta importante agenda económica, el contexto de la guerra en Irán otorga a la visita un enorme trasfondo político. El jefe del Ejecutivo reiteró sus críticas a EEUU e Israel y también a la respuesta de Irán, que ha bombardeado los intereses de Donald Trump y Benjamin Netanyahu en los países de la zona. "Se me antoja muy muy difícil encontrar otros interlocutores que puedan desanudar esta situación", aseguró en referencia al papel que puede jugar China en un alto el fuego.

"No quiero restar ni un ápice a la gravedad de la situación y tenemos que hacer todo lo que esté en nuestra mano para terminar con esta guerra"

Y en ese sentido, resaltó la oportunidad del viaje, organizado desde hace meses. "Cualquier esfuerzo que podamos hacer todas las naciones, particularmente aquellas que tienen una interlocución y que no han participado en esta guerra ilegal, no sólo son bienvenidas sino que son necesarias", explicitó sobre España y sobre China. "No quiero restar ni un ápice a la gravedad de la situación que vive el mundo y tenemos que hacer todo lo que esté en nuestra mano para terminar con esta guerra", añadió.

Con las mismas frases usadas durante estos dos años, Pedro Sánchez despejó este martes en Pekín las preguntas sobre su esposa, Begoña Gómez, a quien el juez Peinado ha situado a un paso del banquillo. El auto de procesamiento ha pillado al jefe del Ejecutivo en China, en compañía de su mujer, que viaja invitada por las autoridades de este país. Y le ha obligado a pronunciarse en una rueda de prensa en la que sólo aspiraba a abordar las relaciones con el gigante asiático, en su momento más álgido en 53 años, y su rechazo a la guerra de Irán desatada por EEUU e Israel.

Noticias de China Pedro Sánchez Begoña Gómez