Begoña Gómez, camino del banquillo por "conductas propias de regímenes absolutistas"
El juez acusa a la mujer de Pedro Sánchez de aprovecharse de ser "esposa de" para cometer tráfico de influencias: "Quizás hubiera que remontarse al reinado de Fernando VII"
El juez Juan Carlos Peinado considera que las conductas investigadas en torno a la mujer del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, son “propias de regímenes absolutistas”. Esta es una de las frases que el magistrado dedica a la mujer de Pedro Sánchez en el auto con el que pone fin a dos años de pesquisas y acerca a los imputados al banquillo de los acusados por un total de cuatro delitos de corrupción: malversación de fondos, tráfico de influencias, apropiación indebida y corrupción en los negocios.
La alusión al antiguo régimen del juez aparece en la parte del auto en la que explica los indicios en torno al presunto tráfico de influencias: “Las conductas que provienen de palacios presidenciales, como este supuesto, parecen más propias de regímenes absolutistas, por suerte ya olvidados en el tiempo en nuestro Estado”. A continuación, añade que “quizás hubiera que remontarse al reinado de Fernando VII”.
Fernando VII está considerado uno de los reyes más nocivos de la historia de España. Recordado con el apelativo despectivo de “rey Felón”, su reinado en el primer tercio del siglo XIX estuvo marcado por la invasión francesa y la apuesta por el absolutismo frente a las políticas liberales.
En Moncloa han estallado este lunes con la decisión de Peinado y, como prueba de su enojo, señalan precisamente los párrafos del auto que aluden a conductas de "regímenes absolutistas" y a Fernando VII. "Estamos indignados", señalan fuentes del Gobierno. El ministro de Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, fijó esta mañana la posición del Ejecutivo con la reiteración de que "no hay nada" y la confianza, tal vez excesiva, de que la Audiencia Provincial de Madrid revoque el procesamiento de Gómez.
Malestar en el Gobierno
La visión del ministro es que este tribunal, que sí considera "imparcial" e "independiente", enmendará al instructor, que, en su opinión, ha hecho un daño "irreparable" a la justicia. "Ha avergonzado a muchos ciudadanos y a muchos jueces y magistrados de nuestro país", defendió. Los reproches a Peinado no son nuevos, pero justo en estos momentos la intención del Ejecutivo es reiterarlos. En la Moncloa subrayan que son "críticos" con su actuación y avisan de la continuidad de sus recriminaciones: "No nos vamos a callar".
Las referencias al reinado del hijo de Carlos IV dan gasolina al Gobierno para reiterar su censura al juez. Que se permita ese tipo de comentarios en un judicial se percibe en el entorno del presidente como "loquísimo".
La dirección del PSOE ha cargado directamente contra Peinado por su "sorprendente" investigación: "errática, prospectiva y corregida por la Audiencia Provincial de Madrid en al menos 13 ocasiones". Aseguran que se ha perseguido a la mujer de Sánchez "con inquina", frente a la "pasividad" con la que se investiga al novio de Isabel Díaz Ayuso. Los socialistas sostienen que todo obedece a una estrategia de "acoso y derribo" contra el presidente del Gobierno e ironizan con la "casualidad" de que el auto se haya conocido el mismo día en el que el principal investigador del caso Kitchen ha identificado a Mariano Rajoy con algunos de los apodos que usaban sobre él los implicados en la trama.
El auto con el que el juez Juan Carlos Peinado ha puesto fin a dos años de investigación sobre la presunta corrupción de la mujer del presidente del Gobierno consta de 39 folios en los que detalla los indicios que ha recabado de cada uno de los delitos. En la misma resolución, rechaza imputar a Begoña Gómez por el delito de intrusismo, pero mantiene los demás por los que estaba siendo investigada, tanto la esposa de Sánchez como su asistente de La Moncloa, Cristina Álvarez, y el empresario Juan Carlos Barrabés.
Los indicios de la malversación
Según el juez, el tráfico de influencias consiste en “el aprovechamiento deliberado” de una posición “para orientar e influir en la toma de decisiones públicas”. Y para el juez, la posición de la que se aprovechó Begoña Gómez fue la de ser “la mujer de”. En su relato, enumera hasta 12 escenarios para apuntalar la comisión de este delito, castigado con hasta tres años de prisión.
El primero es la reunión que mantuvo “en el complejo Presidencial de la Moncloa” con el rector de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) Joaquín Goyache, “quien declaró que apenas la conocía por los medios y que sabía de ella porque era ‘la mujer del señor presidente del Gobierno’”. Goyache llegó a estar imputado durante un tiempo por estos hechos. Begoña Gómez terminó dirigiendo una cátedra en el centro universitario madrileño, a pesar de no estar licenciada.
El juez también destaca una frase del vicerrector Juan Carlos Doadrio. Declaró varias veces como testigo y el rector Goyache le transmitió en estos términos la idea de crear la cátedra: “Me llamó y me dice que tengo que crear una cátedra para Begoña Gómez, la mujer del presidente”. Añade el auto que al vicerrector le ocultaron la reunión en Moncloa.
Doadrio también declaró que no le consta la existencia de otra cátedra en la que forme parte una persona sin título superior. El juez cree que, al darse cuenta la UCM de “la irregularidad cometida”, lo que hicieron fue subsanarlo “con la designación de otro profesor, en este caso ya titular, el profesor Ruano, cuya intervención en la cátedra ha sido meramente institucional”. Ni siquiera revisaron el currículum de Begoña Gómez, añadió Doadrio. Este testigo resaltó también la rapidez con la que se hicieron todos los trámites.
Otro de los escenarios que recoge el juez en este apartado son las cartas de apoyo a la Unión Temporal de Empresas (UTE) vinculada al investigado, Juan Carlos Barrbés, unos hechos desvelados por El Confidencial. Fueron para que el empresario se presentase a una subvención millonaria que le otorgó el Gobierno de Sánchez. Las firmó Begoña Gómez en julio de 2020, coincidiendo presuntamente con las reuniones de este empresario también en la Moncloa y la visita del rector al complejo del palacio presidencial.
En ese momento, la mujer de Sánchez ya había registrado como marca el nombre de TSC (el mismo que luego tendría la cátedra). Según declaró Barrabés, en esta reunión trataron cuestiones académicas. Señala el juez que las cartas no las firmó el codirector de la cátedra, sino Begoña Gómez, “sin que conste que hubiera reunión alguna en la UCM ni consentimiento del director para tal firma, ni se haya explicitado motivo alguno para la firma de la investigada y no del otro responsable”.
El auto recoge además la secuencia del registro de la marca TSC y la participación de Barrabés en el diseño académico de la misma, también en la creación de la cátedra y el avance en la creación del software que presuntamente se apropió Begoña Gómez.
Reuniones en Moncloa
Juan Carlos Peinado explica que se hizo un registro del dominio de internet a nombre de Blanca de Juan (colaboradora de la cátedra) y luego se le transfirió a Begoña Gómez “y no a la UCM”. También se creó “la sociedad mercantil (por tanto con ánimo de lucro) con el mismo nombre y, finalmente, la integración del software en la propia web, que fue disponible para el público sin que a pesar de ello fuera registrado en la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI).
“La cátedra sirvió como medio de desarrollo profesional privado para la investigada, quien además recibió una remuneración por dicha actividad”, indica el juez, que incluye en el tráfico de influencias “el uso continuo de la asistente de La Moncloa en las gestiones del proyecto, incluso mediante la remisión de correos electrónicos desde el correo institucional de la Presidencia del Gobierno”.
El auto zanja que el tráfico de influencias se sustenta en que Begoña Gómez “influye sobre autoridad o funcionario prevaliéndose de relación personal con el presidente del Gobierno, y de este con el resto de la administración, facilitándose así el acceder, gracias a esa posición, a interlocuciones institucionalmente excepcionales y a que la sola condición de ‘esposa de’ sirviera para influir, y todo ello con el añadido de haber realizado reuniones en la Moncloa”.
El juez Juan Carlos Peinado considera que las conductas investigadas en torno a la mujer del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, son “propias de regímenes absolutistas”. Esta es una de las frases que el magistrado dedica a la mujer de Pedro Sánchez en el auto con el que pone fin a dos años de pesquisas y acerca a los imputados al banquillo de los acusados por un total de cuatro delitos de corrupción: malversación de fondos, tráfico de influencias, apropiación indebida y corrupción en los negocios.