El nombre de Álvaro Gallego ha pasado en apenas unos días de ser desconocido para el gran público a situarse en el centro de una de las piezas clave del llamado ‘caso Koldo’. Su papel como chófer de Carmen Pano lo ha convertido en un testigo relevante para esclarecer los supuestos movimientos de dinero en efectivo vinculados a la trama.
Gallego trabajaba como conductor de confianza de la empresaria Carmen Pano, actualmente investigada por su presunta implicación en un fraude millonario en el sector de los hidrocarburos. Su función era trasladarla en distintos desplazamientos, algunos de ellos ahora bajo la lupa judicial por su relación con entregas de grandes sumas de dinero.
Su declaración, realizada ayer durante el juicio que se sigue por esta causa, incluyó el traslado de bolsas con efectivo hasta las inmediaciones de la sede del PSOE, en la calle Ferraz de Madrid. Según su relato, llevó a Pano hasta las cercanías del edificio, donde la dejó en doble fila mientras ella cruzaba la calle con una bolsa que contenía, presuntamente, dinero en metálico.
El conductor ha explicado que pudo ver en el interior de las bolsas “tacos de billetes”, lo que le permitió deducir que transportaban efectivo, aunque ha insistido en que desconocía el destino final del dinero. También ha señalado que Pano regresó al vehículo en pocos minutos y sin las bolsas.
Otro de los elementos relevantes de su testimonio es que sitúa estos hechos a finales de 2020 y los vincula con movimientos previos en oficinas relacionadas con el empresario Víctor de Aldama, señalado por los investigadores como intermediario en la trama. Según la investigación, el dinero podría proceder del empresario Claudio Rivas y estar relacionado con la obtención de licencias en el sector energético.
Gallego ha reconocido que su jefa manejaba con frecuencia grandes cantidades de efectivo, aunque ha asegurado que no recibía explicaciones sobre el origen o el destino de esos fondos. Su papel, ha insistido, se limitaba a conducir y esperar, si bien su testimonio ha resultado clave para confirmar los desplazamientos y aportar una descripción directa de las bolsas y su contenido.
La relevancia de Álvaro Gallego en la causa radica precisamente en esa posición intermedia: no formaba parte de la supuesta red, pero fue testigo de algunos de sus movimientos más sensibles.
El nombre de Álvaro Gallego ha pasado en apenas unos días de ser desconocido para el gran público a situarse en el centro de una de las piezas clave del llamado ‘caso Koldo’. Su papel como chófer de Carmen Pano lo ha convertido en un testigo relevante para esclarecer los supuestos movimientos de dinero en efectivo vinculados a la trama.