Azcón acerca el pacto de gobierno en Aragón y Vox acusa a Génova de "entorpecer" los acuerdos
Los dos partidos de la derecha exhiben "sintonía" pero se emplazan a "seguir trabajando" a menos de un mes para el plazo límite. Tellado siguió el encuentro de forma telemática pese a la desconfianza de los de Abascal
El mismo día en que se cumplen dos meses de las elecciones autonómicas en Aragón, las delegaciones de PP y Vox se han reunido en un hotel de Zaragoza para intentar avanzar en el pacto de gobernabilidad. El clima se ha enrarecido entre los dos partidos de la derecha por las fuertes críticas de la dirección de Abascal contra el equipo de Feijóo, a los que calificó de "contrabandistas de ría" en una carta dirigida a su militancia en plena Semana Santa para culpar a Génova de la crisis interna de los ex de Vox y de estar detrás de determinadas informaciones mediáticas delicadas para la cúpula ultraconservadora.
Al igual que sucedió en Extremadura el pasado 25 de marzo, la reunión no ha servido para cerrar un acuerdo pero sí para exhibir un nuevo acercamiento. El responsable regional de Vox, Alejandro Nolasco, celebró al término del encuentro el "buen síntoma" que implica que "sigamos trabajando". Coincidió en el diagnóstico poco después la portavoz del PP, Mar Vaquero, que reivindicó el "ambiente totalmente cordial" y "proclive al acuerdo" que, sin embargo, no termina de rubricarse.
Vox asegura tener mejor sintonía con los presidentes autonómicos del PP que con Feijóo, pero como publicó El Confidencial la cúpula nacional no abandonará las negociaciones. Este miércoles acudió de forma presencial la jefa de gabinete del mandatario popular, Marta Varela, mientras que el secretario general, Miguel Tellado —con el que los de Abascal muestran especial ojeriza— se ha quedado en Madrind "por cuestiones de agenda", pero ha seguido la cita de forma telemática.
Nolasco no dudó en exhibir de nuevo críticas a Génova en su comparecencia ante los medios de comunicación, a cuya dirección acusó de "haber entorpecido y seguir entorpeciendo" los pactos autonómicos a través de "terminales mediáticas" y recurriendo a la "guerra sucia" para intentar perjudicarles. Esa tensión, sin embargo, no impidió a los de Abascal acudir al encuentro de este miércoles. De hecho, según el líder regional de Vox, ambas partes se han emplazado a verse de nuevo "en los próximos días".
Por la parte del Partido Popular se han sentado a la mesa el presidente autonómico en funciones, Jorge Azcón; la portavoz, Mar Vaquero; y los consejeros de gobierno Roberto Bermúdez de Castro y Octavio López. Vox ha enviado a los mismos representantes nacionales que acudieron a Mérida: los portavoces nacionales de Economía y Vivienda, José María Figaredo y Carlos Hernández Quero; y la secretaria general adjunta, Montserrat Lluís, además de su representante regional, Alejandro Nolasco.
La reunión se ha limitado a abordar varios ejes programáticos clave, como la vivienda, la seguridad, la inmigración o la fiscalidad. No se ha hablado del eventual reparto de consejerías, aunque el propio Santiago Abascal confirmó hace semanas que entraría en todos los ejecutivos regionales donde el PP necesita su apoyo. En las filas de los conservadores existe cierta desconfianza además por cómo se plasmen finalmente cuestiones que Vox ya ha situado como irrenunciables, como restringir la sanidad a los inmigrantes irregulares o el "fin de Mercosur", por su posible impacto en la campaña andaluza que arranca oficialmente el próximo 1 de mayo.
Pese a que las elecciones se celebraron con más de un mes de diferencia, Extremadura y Aragón tienen la misma fecha límite para sacar adelante la investidura y evitar elecciones autonómicas. Ese plazo expira el próximo 4 de mayo. En Génova se respira frustración por el hecho de que sea Vox el que esté manejando los tiempos tras asegurar que en la mesa de negociación "no hay grandes escollos". Castilla y León, por su parte, tiene un margen más amplio, aunque la próxima semana se producirá el primer paso con la constitución de las Cortes y el reparto de la Mesa.
Los de Abascal se encuentran en un momento crucial en que cualquier decisión puede condicionar su futuro, para bien o para mal. El bloqueo de los ejecutivos populares no es una opción desde el frenazo que experimentaron en las elecciones de Castilla y León el pasado 15 de marzo, tras tumbar el primer intento de investidura de María Guardiola. Pero la configuración de los pactos con el PP también se antoja delicada por el riesgo de caer en la incoherencia de criticar a los de Feijóo en la arena nacional mientras firma pactos territoriales de los que Génova ha formado parte.
El mismo día en que se cumplen dos meses de las elecciones autonómicas en Aragón, las delegaciones de PP y Vox se han reunido en un hotel de Zaragoza para intentar avanzar en el pacto de gobernabilidad. El clima se ha enrarecido entre los dos partidos de la derecha por las fuertes críticas de la dirección de Abascal contra el equipo de Feijóo, a los que calificó de "contrabandistas de ría" en una carta dirigida a su militancia en plena Semana Santa para culpar a Génova de la crisis interna de los ex de Vox y de estar detrás de determinadas informaciones mediáticas delicadas para la cúpula ultraconservadora.