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Vox enfría las prisas de Feijóo y acerca los pactos con el PP a las puertas de la campaña andaluza
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A LA VUELTA DE SEMANA SANTA

Vox enfría las prisas de Feijóo y acerca los pactos con el PP a las puertas de la campaña andaluza

Tanto Génova como Bambú dan por seguro el desbloqueo de los gobiernos pese al impacto de la convocatoria electoral en Andalucía, aunque Vox aleja un entendimiento inmediato: "Tenemos todo abril"

Foto: El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, frente al presidente de Vox, Santiago Abascal, en el Congreso de los Diputados. (Europa Press/Eduardo Parra)
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, frente al presidente de Vox, Santiago Abascal, en el Congreso de los Diputados. (Europa Press/Eduardo Parra)
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Han pasado tres meses y cuatro días desde que las urnas se cerraron en Extremadura, pero la región continúa sumida en la parálisis. La música que suena en ambas partes es que el acuerdo para investir a María Guardiola está "muy avanzado", aunque la firma no termina de llegar. Tampoco se han adelantado los acontecimientos en Aragón y es cierto que en Castilla y León la urgencia es menor, pues apenas han transcurrido 10 días desde las elecciones. Pero por si la relación entre PP y Vox no era ya lo suficientemente tortuosa, la apresurada convocatoria en Andalucía —el 17 de mayo— vuelve a sacudir el tablero y pone a los dos partidos de la derecha en guardia.

Tanto Feijóo como Abascal medirán al milímetro sus próximos movimientos. Cualquier paso en falso puede tener consecuencias en la ya apodada como "madre de todas las batallas" antes de las próximas generales. El imprevisto 'golpe' de Juanma Moreno impacta de lleno en las negociaciones territoriales pendientes de resolución y coge además a Vox en su momento más delicado tras el frenazo de expectativas en Castilla y León y la efervescencia de sus líos orgánicos. En el PP hay quien cree que la cercanía de las andaluzas puede acelerar de una vez por todas los acuerdos territoriales pero, salvo giro de última hora, no es una opción que manejen en Vox.

En el partido de Santiago Abascal enfrían por completo el deseo de Feijóo de dar carpetazo inmediato a los pactos territoriales y tener resuelto el rompecabezas antes de las festividades centrales de la Semana Santa, como mínimo en Extremadura. Fuentes de la dirección de Vox apuntan a que las negociaciones autonómicas "avanzan", pero puntualizan que "tenemos todo el mes de abril por delante". Para evitar una repetición electoral, tanto María Guardiola como Jorge Azcón deben ser investidos antes del próximo 4 de mayo. Alfonso Fernández Mañueco tiene más tiempo, pero el 14 de abril tiene su primera fecha clave con la constitución de las Cortes.

En Bambú descartan una repetición electoral y dan por seguro que habrá acuerdo en los tres territorios. No obstante, Vox apuesta por aproximar la resolución de las negociaciones autonómicas a las puertas de la campaña andaluza, que arrancará oficialmente el 1 de mayo. "Los españoles quieren buenos acuerdos. Y eso, como el buen caldo, necesita horas de cocción", reiteran.

Se da la circunstancia de que Miguel Tellado, secretario general del PP, se ha ausentado del pleno del Congreso para viajar a Mérida, donde prevé reanudar las conversaciones con Vox. Según fuentes tanto del PP como de Vox, la cita servirá para retomar "formalmente" las negociaciones tras el parón provocado por la campaña de Castilla y León. Tellado tenía previsto desplazarse a Extremadura a finales de febrero, pero la cita saltó por los aires entre reproches cruzados de supuestas filtraciones. La reunión, ratifican, no servirá a priori para que se produzca un "pacto inmediato". "No se cierra nada hoy", aseguran también en Bambú.

Algunas voces populares apuntan a que al partido de Abascal "le interesa" el escenario de esperar a la vuelta de Semana Santa para cerrar los pactos y utilizarlos en la campaña andaluza como ariete contra Juanma Moreno, un líder mucho más reacio al acercamiento a Vox en comparación con el resto de sus homólogos autonómicos. "Se acabará con el falso relato de que Vox bloquea", sintetizan en la cúpula de los ultraconservadores, en alusión al marco que Feijóo agitó en la campaña de Castilla y León por el fracaso de la primera investidura de Guardiola y que, según Génova, explica que Abascal no consiguiera superar la barrera del 20% del voto.

A diferencia del resto de presidentes autonómicos que se han enfrentado a las urnas en los últimos meses, Juanma Moreno peleará por revalidar la mayoría absoluta del PP, pero el temor a perderla y tener que vérselas con Vox está presente en la mente del presidente de la Junta desde hace meses. En Génova no ocultan cierta desazón por el hecho de no haber conseguido cerrar el capítulo de las negociaciones territoriales antes de volcarse por completo en la batalla andaluza, pero asumen con pesar que son los de Abascal los que están al mando de los tiempos: "No está en cuestión el qué, sino el cuándo", resumían a principios de semana.

Es el mismo relato que hacen en Extremadura: "Todos a la espera del 'ok' de Vox". El acuerdo está prácticamente cerrado, pero responsabilizan a Bambú de jugar con los tiempos. "Seguiremos trabajando estos días con intensidad", trasladan fuentes cercanas a Guardiola, que añaden que "cogeremos fuerzas para la vuelta" de Semana Santa al asumir que Vox no transigirá con "la fecha puesta por Génova". "Mucho tienen que cambiar las cosas", añaden. En Aragón guardan silencio para preservar la "discreción" de los contactos, pero aseguran que Azcón está "tranquilo" y confiado en que habrá pacto antes de que cumpla el plazo legal.

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La de PP y Vox ha sido desde el principio una negociación zigzagueante. Los contactos se paralizaron durante la campaña de Castilla y León, pero se retomaron con fuerza una vez comprobados los resultados, tras constatar que el bloqueo a Guardiola pudo frenar el auge de Vox. Los de Abascal crecieron, pero por debajo de lo previsto. El líder ultraconservador trasladó que primero se negociaría "medida a medida" y, tras lograr un acuerdo programático, pedirían entrar en los ejecutivos autonómicos. En los tres. Ese compromiso se mantiene intacto.

Una opción que manejan tanto en Génova como en Bambú es que se produzcan pactos asimétricos, es decir, que un posible acuerdo en Extremadura se anuncie antes que el de Aragón o Castilla y León o que lo pactado en un territorio difiera del resto, tanto en programa como en reparto de consejerías. Génova sólo quiere que se "respete" el documento marco que envió a sus presidentes autonómicos y que incluye una serie de "líneas generales" en términos programáticos. "No tienen que ir a la par", aclaran.

Pero las opciones de un acuerdo rápido tras el 15 de marzo volvieron a disiparse por la declaración de guerra de Bambú a Génova, a la que acusan de urdir en la sombra la rebelión de los purgados de Vox con el fin de intentar reventar su crecimiento electoral y de "poner zancadillas" a sus propios presidentes autonómicos. Feijóo, que desmiente por completo esa tesis, ha dado la "orden directa" a su comité de dirección de no ir al choque con Vox con el fin de mantener a flote la gobernabilidad en sus autonomías. "El PP no va a formar parte de esa escalada. No vamos a dar la réplica. No vamos a frustrar al electorado de centroderecha", zanjan.

Han pasado tres meses y cuatro días desde que las urnas se cerraron en Extremadura, pero la región continúa sumida en la parálisis. La música que suena en ambas partes es que el acuerdo para investir a María Guardiola está "muy avanzado", aunque la firma no termina de llegar. Tampoco se han adelantado los acontecimientos en Aragón y es cierto que en Castilla y León la urgencia es menor, pues apenas han transcurrido 10 días desde las elecciones. Pero por si la relación entre PP y Vox no era ya lo suficientemente tortuosa, la apresurada convocatoria en Andalucía —el 17 de mayo— vuelve a sacudir el tablero y pone a los dos partidos de la derecha en guardia.

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