Sánchez exprime el 'No a la guerra' y Feijóo le reprocha la compra de armas a EEUU
El presidente carga contra PP y Vox y proclama el "orgullo de ser español". El dirigente popular le afea su pacifismo porque es el Gobierno que más ha aumentado el gasto militar
pPedro Sánchez debe entender que el marco de la guerra le favorece electoralmente y Alberto Núñez Feijóo que el rechazo de la sociedad española sobre Donald Trump no es tan importante como el malestar con el Gobierno, porque "el 60% de los españoles", a tenor de los resultados de las tres últimas elecciones autonómicas, "dice no a la guerra y no a Sánchez".
El presidente del Gobierno exprimió esta mañana, en su comparecencia en el Congreso, su rechazo al conflicto impulsado por EEUU e Israel contra Irán. No sólo para reforzar su posición internacional, sino para desgastar a PP y Vox, a las puertas de las elecciones andaluzas del próximo 17 de mayo. La convocatoria electoral ha sobrevolado en la contienda inicial entre Sánchez y Feijóo, ya que el líder de la oposición también le reprochó la ausencia de presupuestos en toda la legislatura de la mano de la todavía titular de Hacienda. "Antes de que trascienda su debilidad, mejor mandar a los suyos a perder por usted, ¿verdad?", lanzó.
Sánchez empezó su intervención con un duro ataque al PP, a cuentas del apoyo que José María Aznar dio a la guerra de Irak, que provocó 300.000 fallecidos y más de 5 millones de desplazados. "El mayor desastre geopolítico del mundo desde la guerra de Vietnam", aseguró. "Pasados algunos años, George Bush y Tony Blair pidieron perdón, pero Aznar no se arrepiente de nada. Esa es su catadura moral", defendió.
Cuando tomó la palabra, Feijóo criticó que haga oposición a un Ejecutivo de hace 23 años. Pero la mención a este antecedente es lo que permite a Sánchez conectar aquel momento con la situación ahora en Irán: "A Aznar le han reemplazado Feijóo y Abascal". E Irán, prosiguió, no es Irak. Mucho más poblada, con más soldados que Alemania, Italia y Francia juntos y una gran tecnología militar, explicó. "Estamos ante algo mucho peor, con un potencial de impacto mucho más amplio y profundo".
Al número de muertos y refugiados, el presidente del Gobierno sumó el incremento drástico de los precios de la energía, la caída en la Bolsa del 9% de las empresas españolas, que han perdido más de 100.000 millones en un mes, y la necesidad de frenar las consecuencias del conflicto con un plan de 5.000 millones que mañana debe convalidarse en la Cámara. Es, subrayó Sánchez, "un desastre absoluto" al que "han contribuido sus señorías del PP y de Vox, con su apoyo o su silencio". "Callar ante una guerra injusta no es acto de lealtad, es cobardía y complicidad". "Patriotismo es oponerse a una guerra ilegal que no beneficia a los intereses de los españoles", remarcó.
El jefe del Ejecutivo intentó así rentabilizar la tibieza de Vox con Trump, que ha podido pasarle factura en Castilla y León, y la postura del PP de que España debe situarse donde estén sus aliados, en referencia tanto a EEUU como a Alemania y Francia, que inicialmente respaldaron la intervención pero que han ido virando conforme se cronifica y expande el conflicto.
Sánchez destacó que con su oposición a esta guerra nuestro país es "una referencia internacional en defensa de la paz y del derecho internacional". Y, "en un mundo incierto y carente de empatía, es un orgullo ser español". "Vamos a exigir que esta guerra pare. Porque no es justo que unos incendien el mundo y los demás tengamos que tragarnos sus cenizas. Ser aliados no significa obediencia ni seguidismo ciego. Significa lealtad a unos principios. Significa tener el coraje de plantarse cuando el camino es el equivocado. España no va a ser cómplice: ni de agresiones ilegales, ni de mentiras disfrazadas de libertad", afirmó.
En la réplica, insistió en esta idea hasta el punto de aseverar que la posición española "ha hecho moverse" a otros gobiernos europeos. Pero, sobre todo, dedicó su segunda intervención a acentuar las críticas a Feijóo y a Abascal. "Usted no está preparado para llevar el timón de este país, a usted la política nacional o le queda lejos o le queda grande. Yo sé que las verdades duelen", señaló. Menos concesiones hizo aún sobre política internacional: "Apenas sabe ubicar Irán en el mapa".
Al dirigente de Vox le atacó con algunas de las informaciones desveladas por El Confidencial, sobre el entramado económico, como el dinero que su asesor de cabecera, Kiko Méndez Monasterio, cobra a través de una empresa 26.700 euros al mes; la financiación iraní y las declaraciones contra él de sus dos ex secretarios generales, Espinosa de los Monteros y Ortega Smith. "El que venía a regenerar la vida de nuestro país", indicó, "desvía 2,5 millones de euros a la Fundación Disenso". "La patria de Abascal es un billete de 500 euros. Dejen de llamarse Vox y llámense Abascal SL", sostuvo.
El líder del PP, por su parte, empleó su primer discurso en intentar desmontar el marco antibelicista del presidente del Gobierno. Utilizó duros calificativos como "pacifista de pacotilla" o "cínico" y se lanzó a degüello en primera instancia recordándole que "la defensa de la paz difícilmente se puede escenificar si la propaganda iraní estampa en tu cara misiles de guerra", en alusión a las imágenes que circulan desde hace unas horas. "Tiene dudas de cómo le recordará la historia, pero no creo que como a Nelson Mandela", ironizó.
Feijóo censuró que el Gobierno exhiba un pacifismo impostado, ya que es el Ejecutivo, dijo, que más ha aumentado el gasto militar "en la historia democrática de España", que ha triplicado la compra de armas a EEUU y que mantiene aún la dependencia del a industria militar israelí. Le recordó también el envío a Chipre de la "mejor fragata" de España sin pedir en ningún caso autorización en las Cortes. "Lo único que ha hecho es enfrentar a todos los españoles. Me llama cínico, y el cínico es usted. Ahórrese sus sermones. No vamos a elegir entre la guerra y el Gobierno. Le resumo nuestra posición: no a la guerra y no a usted", lanzó.
Desde que estalló el conflicto, Génova se ha cuidado de no confrontar de forma directa con la Administración de Donald Trump, aliado natural de Abascal y no de Feijóo. Este miércoles, el líder del PP puso cierta distancia, pero sin abandonar la máxima del respeto por EEUU. "Lo que pasa en el mundo no se basa en estar lejos o cerca de Trump. Se trata de preservar los intereses de España", apuntó.
A su juicio, "se puede discrepar de un aliado", en alusión de nuevo a Trump, "pero un demócrata debe preservar la vía democrática". "Yo no quiero que mi país sea comparsa de nadie, pero tampoco quiero que usted nos lleve a la irrelevancia. Está llevando a España a aliarse con la peor calaña del mundo", denunció. Feijóo también denunció la escasa presencia internacional de España al ser excluida "de todos los foros internacionales", y afirmó que "algún homólogo suyo lo califica como traidor de Europa", en alusión posiblemente al enfrentamiento entre Sánchez y Merz, que ya corrigieron en el marco del Consejo de Europa.
En su segunda intervención, entró de lleno en el combate personal contra Sánchez, impulsado por el jefe del Ejecutivo minutos antes. "Ha estado usted especialmente matón", manifestó, "pero quién se cree que es". Y añadió: "Anote usted, 17 de mayo, Andalucía. Es un perdedor". Feijóo, que afeó al presidente su tono dictatorial por preguntarle que iba a votar el PP al real decreto ley de medidas contra la guerra, le propuso resolver sus diferencias con "un examen en las urnas".
Como viene siendo habitual, Santiago Abascal subió varios grados el tono empleado por su homólogo del Partido Popular, y recriminó al presidente del Gobierno utilizar "las guerras que suceden a miles de kilómetros de aquí" para ocultar "la guerra que usted ha declarado a los españoles", y afirmó que "sus alianzas", en alusión por ejemplo a los pactos con Bildu, son "más repugnantes" que "las saunas de su familia". "Su sanidad universal mata, su corrupción mata, su ideología mata", zanjó. Para su segundo turno ya no se encontraba en el hemiciclo.
pPedro Sánchez debe entender que el marco de la guerra le favorece electoralmente y Alberto Núñez Feijóo que el rechazo de la sociedad española sobre Donald Trump no es tan importante como el malestar con el Gobierno, porque "el 60% de los españoles", a tenor de los resultados de las tres últimas elecciones autonómicas, "dice no a la guerra y no a Sánchez".