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Vox rompe con Feijóo: solo trabajará con los barones del PP "receptivos"
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Vox rompe con Feijóo: solo trabajará con los barones del PP "receptivos"

Las tensiones entre Génova y Bambú continúan aumentando. Vox ha anunciado su intención de pactar los gobiernos, pero excluye a la dirección popular de las negociaciones

Foto: El presidente de Vox, Santiago Abascal, y Carlos H. Quero. (Europa Press/Gustavo Valiente)
El presidente de Vox, Santiago Abascal, y Carlos H. Quero. (Europa Press/Gustavo Valiente)
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José Antonio Fúster, portavoz nacional de Vox, declaraba a RNE en la mañana de ayer que “tanta guerra sucia y tanto ataque coordinado desde Génova, al final no ayudan”. Carlos H. Quero, el portavoz de Vivienda en el Congreso, apuntaba en X que “el PP quiere un Vox dócil, sumiso a los poderes de siempre… Una plataforma para ‘ministrar’ y poco más”. Y añadía, refiriéndose a Iván Espinosa de los Monteros, que “quizá sea eso lo que le han prometido en las reuniones en Génova y en los almuerzos en los alrededores del Congreso”.

Las elecciones de Castilla y León, unos comicios de los que nadie parecía esperar mucho, han generado efectos agitados en la política española. Tenían cierto carácter de paréntesis, ya que aparcaron asuntos pendientes hasta que no pasara la convocatoria. Pero, una vez celebrada, todo se ha movido rápido. Los resultados han llevado a la izquierda a intentar acelerar los procesos y han perturbado las relaciones entre las derechas.

Unas negociaciones palmo a palmo

Uno de esos asuntos que habían quedado en suspenso eran los pactos entre PP y Vox. Las negociaciones se habían tensado en Extremadura por las diferencias entre Génova y Guardiola y por la desconfianza entre Bambú y Génova. Resultaba esperable que, tras Castilla y León, el volumen se rebajase. Las elecciones andaluzas están todavía lejos (aunque no se conoce la fecha, Moreno Bonilla no ha querido comunicarla aún), de modo que se abría un tiempo para que firmarse los acuerdos de gobierno sin perturbaciones electorales.

"La negociación será medida a medida. Y si no, iremos a elecciones"

No ha ocurrido así. Feijóo quiso jugar un papel muy activo en la campaña y se refirió a Vox a menudo, en general en términos hostiles. Los buenos resultados populares le han reforzado internamente y parecen haberle legitimado para ser más exigente con los de Abascal. Al día siguiente de la victoria de Mañueco, compareció para reclamar responsabilidad a Vox, para pedirle que renunciase a la posible "estrategia" de condicionar la "gobernabilidad de Castilla y León para hacer campaña en Andalucía” y para insistir en que dejase de torpedear los acuerdos.

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En Bambú, las cosas se ven de otra manera. En primera instancia, nada ha cambiado Castilla y León su discurso respecto de los pactos. Han resaltado que negociarán, pero insisten en las líneas que habían fijado: pactar medida a medida, de forma exhaustiva y con garantías de cumplimiento. Abascal lo afirmó el pasado lunes, tras las elecciones, y ayer lo repitió Fúster: “Hacen falta garantías”. En Bambú afirman que sus exigencias serán bien explicadas: “Se hablará de lo que no se quiere hablar: Mercosur, ecotasa, burka, rebajas fiscales, prioridad nacional, subvenciones”. Insisten en que cualquier acuerdo necesitará de varias reuniones, porque sus reivindicaciones tendrán un notable nivel de detalle. “La negociación será medida a medida. Y si no, iremos a elecciones”.

La ruptura con Feijóo

Lo que sí ha cambiado es la relación que mantienen Génova y Bambú. Desde el partido de Abascal se insiste desde hace tiempo en que los populares han lanzado una campaña de derribo que perjudica los objetivos comunes. En lugar de pelear contra Sánchez, prefieren intentar cortarles el aliento. El último capítulo de esta serie es la propuesta de congreso extraordinario lanzada por Espinosa de los Monteros. Desde el equipo de dirección de Vox entienden que ese movimiento es fruto de la prisa de Feijóo por conseguir unas negociaciones rápidas y unos pactos tempranos.

"La actitud de confrontación de Génova es un error, porque se tienen que sentar con nosotros y ahora tenemos poder, no cómo antes"

Carlos H. Quero señalaba que “el partido que Iván desea en términos ideológicos es el partido que el PP sueña que seamos. Por eso dispara con tanta munición. Y por eso nunca se le gasta”; Figaredo afirmaba que “Espinosa está ejecutando la estrategia del PP y trata de socavar y boicotear al único partido que se opone al bipartidismo”; Herman Tertsch subía la apuesta: “La coordinada operación para intentar asaltar Vox y desacreditar el liderazgo de Santiago Abascal… es una maniobra políticamente lógica y comprensible del Partido Popular, más allá de la miseria moral y la vileza de su artillería mediática”.

Desde Vox, entienden que la actitud de confrontación de Génova “es un error, porque se tienen que sentar con nosotros a negociar y ahora tenemos poder, no como antes”. Y, sobre todo, insisten en que complica mucho las relaciones, porque “es difícil llevarse bien con quien te quiere liquidar”.

Vox entiende que, en estas circunstancias, no queda más remedio que romper con Génova. A partir de ahora, la interlocución con Feijóo y su equipo no tendrá lugar y solo trabajarán “con aquellos barones del PP que sean receptivos a nuestra postura”. En Vox han sostenido que una de las dificultades a la hora de llegar a acuerdos es que no había un PP, sino 17, y que esa disparidad de criterios se veía enrarecida por la presencia de Génova. Una manera de soslayar ese escollo es evitar el paso por la sede del PP. La relación entre Abascal y Feijóo se ha quebrado.

José Antonio Fúster, portavoz nacional de Vox, declaraba a RNE en la mañana de ayer que “tanta guerra sucia y tanto ataque coordinado desde Génova, al final no ayudan”. Carlos H. Quero, el portavoz de Vivienda en el Congreso, apuntaba en X que “el PP quiere un Vox dócil, sumiso a los poderes de siempre… Una plataforma para ‘ministrar’ y poco más”. Y añadía, refiriéndose a Iván Espinosa de los Monteros, que “quizá sea eso lo que le han prometido en las reuniones en Génova y en los almuerzos en los alrededores del Congreso”.

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