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Feijóo pide a Vox su "apoyo" para que el PP "lidere" los gobiernos: "No podemos volver a fallar"
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Feijóo pide a Vox su "apoyo" para que el PP "lidere" los gobiernos: "No podemos volver a fallar"

El líder del PP exige a Abascal "responsabilidad" y dejar las "excusas" para cerrar pactos en Extremadura, Aragón y Castilla y León, sin especificar si está dispuesto a reeditar coaliciones de gobierno: "Sólo se han puesto excusas"

Foto: El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, junto al presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco. (EFE /David Mudarra)
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, junto al presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco. (EFE /David Mudarra)
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"Ya está bien". Tras el resultado en Castilla y León, inesperado para muchos por el frenazo de las expectativas de Vox, Alberto Núñez Feijóo ha querido dar un golpe encima de la mesa. En su discurso ante la plana mayor del partido —entre los presentes estaba también Alfonso Fernández Mañueco, Jorge Azcón y María Guardiola, los tres barones pendientes de desbloquear sus ejecutivos autonómicos—, el líder del PP planteó una enmienda a la totalidad al "bloqueo" y al enfrentamiento entre los dos partidos de la derecha que, deslizó, le impidió a él mismo llegar a la meta de la Moncloa en las últimas elecciones generales.

"Fallamos a la gente en julio de 2023. Y no podemos volverlo a hacer", anotó. Feijóo no ocultó su malestar por el hecho de que, en los últimos meses, Vox haya llevado al PP al límite. Aunque el partido de Abascal ya corrigió esa pretensión, en Extremadura se llegó a acariciar incluso la idea de una repetición electoral que los conservadores achacaban a un interés "partidista" de la formación situada a su derecha. Pero el presidente de los populares cree que algo ha cambiado tras los comicios de Castilla y León.

La lectura que hacen en Génova es que los electores han dado un toque de atención a Vox por actuar como un "agente de bloqueo", especialmente en Extremadura. No en vano, mientras Alfonso Fernández Mañueco ha mejorado su resultado en dos procuradores y más de cuatro puntos porcentuales, los de Abascal han mejorado poco más de un punto y sólo ha sumado un diputado a su palmarés. Vox jugó de forma errónea con las expectativas. Se había propuesto rebasar la barrera del 20% del voto, pero no llegó al 19%. El PP, sin embargo, superó el 35,4% y se hizo con 33 diputados autonómicos.

"De todas las fórmulas, las urnas sólo señalan una posible: un acuerdo para que el PP lidere los gobiernos con el apoyo de Vox. Todo lo demás es ruido. Quiero que hablemos más de ideas que de siglas. Y que hablemos más de proyecto que de partidos. Nos estamos jugando una alternativa para España", zanjó el líder del PP, que volvió a reclamar "responsabilidad" a Vox y que renuncie a la posible "estrategia" de condicionar la "gobernabilidad de Castilla y León para hacer campaña en Andalucía".

Feijóo no quiso a concretar si está dispuesto o no a que Vox vuelva a formar parte de los ejecutivos autonómicos. Su intervención se solapó casi en el tiempo con la rueda de prensa que Santiago Abascal dio a pocos kilómetros de la sede de Génova, en la que esbozó por primera vez de forma clara su intención de pedir sillones en Aragón, Castilla y León y Extremadura en caso de alcanzar antes un acuerdo programático, con "medidas" y con "plazos de cumplimiento".

Se da la circunstancia de que el presidente en funciones de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, señaló a primera hora de este lunes en Cope que prefiere un pacto parlamentario con Vox y un gobierno en solitario, mientras que Génova ha recriminado hasta ahora a Santiago Abascal su negativa a entrar en los ejecutivos autonómicos para evitar la erosión del poder. "El señor Feijóo se ha hartado de decir que Vox no quiere gobernar, que no quiere asumir el desgaste de los gobiernos. Y tengo que decirle que no se preocupe, que sí, que vamos a gobernar y vamos a gobernar en las tres regiones", lanzó Abascal, visiblemente molesto.

El líder del PP, por su parte, no entró en esta cuestión pero sí incidió en la "obligación" de Vox de cumplir con el "mandato de las urnas". "Sólo se han puesto excusas, y creo que ya está bien", añadió. Pese al tono duro, Feijóo se mostró posibilista respecto a la posibilidad de llegar a un acuerdo y apuntó que, por ahora, los de Abascal no han puesto "ninguna objeción de fondo" a las líneas ideológicas que el PP planteó en su controvertido documento marco, con el que Génova quiso aunar y tutelar todas las negociaciones autonómicas con Vox. "No se puede hacer a los españoles cautivos de ninguna estrategia política", insistió.

En la Junta Directiva Nacional convocada este lunes se respiraba un ambiente muy distinto al de la última reunión que se reunió también en Génova con motivo de la resaca de las elecciones en Aragón. El PP retrocedió entonces dos escaños, y la sensación interna era de desánimo. La impresionante subida de Vox tanto en Aragón como en Extremadura les hacía tener la sartén por el mango y someter a sus barones autonómicos a un test de estrés, como se vio con María Guardiola. Pero el resultado en Castilla y León y el frenazo de los de Abascal, ha recolocado las piezas de la negociación. "Nos ha igualado", apunta desde una baronía.

Como sucedió con Guardiola y Azcón, Mañueco fue recibido en el 13 de Génova con una gran ovación de todos los cargos convocados a la Junta, desde presidentes autonómicos a diputados, senadores y eurodiputados. De puertas para adentro, Feijóo sacó pecho de la victoria "incontestable" en Castilla y León y cuestionó la alegría que se respiró también en la sede de Ferraz por el resultado de un PSOE que corrigió el hundimiento de los últimos comicios autonómicos. "Si ellos están contentos de haber convertido al PSOE en un partido perdedor, nosotros más", zanjó.

"Ya está bien". Tras el resultado en Castilla y León, inesperado para muchos por el frenazo de las expectativas de Vox, Alberto Núñez Feijóo ha querido dar un golpe encima de la mesa. En su discurso ante la plana mayor del partido —entre los presentes estaba también Alfonso Fernández Mañueco, Jorge Azcón y María Guardiola, los tres barones pendientes de desbloquear sus ejecutivos autonómicos—, el líder del PP planteó una enmienda a la totalidad al "bloqueo" y al enfrentamiento entre los dos partidos de la derecha que, deslizó, le impidió a él mismo llegar a la meta de la Moncloa en las últimas elecciones generales.

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