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El PP echa el resto en el sprint final de CyL: "Hay escaños que suben o bajan por muy pocos votos"
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El PP echa el resto en el sprint final de CyL: "Hay escaños que suben o bajan por muy pocos votos"

Los populares dan por segura la victoria y esperan subir al menos un diputado, pero admiten que la batalla por los 'restos' en distintas provincias puede hacer bailar varios escaños entre un Vox fuerte y un PSOE que persigue detener su sangría

Foto: El presidente de Castilla y León y candidato a la reelección, Alfonso Fernández Mañueco. (Europa Press/Tomás Alonso)
El presidente de Castilla y León y candidato a la reelección, Alfonso Fernández Mañueco. (Europa Press/Tomás Alonso)
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El PP afronta las últimas horas de campaña en Castilla y León con un optimismo contenido. Con los precedentes en Extremadura y Aragón, el partido de Alberto Núñez Feijóo ha comprobado que la prudencia es la mejor de las consejeras, sobre todo en un territorio tan disperso y en el que, según los trackings que manejan en la formación, la distancia entre PP, PSOE y Vox será más estrecha que en otras comunidades autónomas. Esa circunstancia impide relajarse a un hiperactivo Alfonso Fernández Mañueco, que ha movilizado durante semanas alcaldes, barones, diputados, senadores y a la dirección nacional para peinar el territorio y afianzar la Junta.

Tanto en Génova como en el PPCyL dan por asegurada la victoria, pero hay mucha diferencia entre vencer perdiendo potencia —como le sucedió a Jorge Azcón, que se dejó dos escaños en Aragón— o ganar de forma contundente y a una distancia considerable de tus oponentes. Y es justo eso lo que está en el alambre. Mañueco, que repite en los últimos días el mensaje de no dar nada por sentado ni "bajar los brazos" de cara al domingo, se conforma con mejorar "un escaño", como admitió en una entrevista para El Confidencial. Pero los síntomas de resistencia que muestra el PSOE y la incógnita del resultado final de Vox despierta recelos en las filas del PP.

"Puede estar todo muy igualado, porque hay escaños que suben o bajan por muy pocos votos", aporta un veterano dirigente, volcado también estos días en una carrera electoral "sin descanso". Es la misma tesis que trasladan distintas fuentes, nacionales y territoriales. No hay nadie que ponga hoy por hoy en duda que Mañueco revalidará la Junta con el permiso de Vox, pero miran de reojo la marca final de sus rivales, que se decidirá previsiblemente en 'foto finish'. La división del voto en nueve provincias amplía el margen de error y la batalla por el último escaño está "ajustada" ahora mismo en varias circunscripciones entre las tres primeras fuerzas políticas.

El PP estaría disputándose ese último escaño con PSOE y Vox en Burgos, Salamanca y Valladolid. En la capital de facto de Castilla y León están en juego las casi 19.000 papeletas que optaron por Ciudadanos en las autonómicas de 2022, y con los que los naranjas consiguieron entonces mantener representación en las Cortes con un diputado. Son de hecho las tres ciudades donde Mañueco cerrará campaña este viernes. Sólo coincidirá con Feijóo en Valladolid por la tarde, en el acto central. Tanto Sánchez, acompañado de Zapatero, como Abascal clausurarán también en la ciudad más poblada de la región.

En las filas de los conservadores admiten que, a diferencia de lo que sucedió Extremadura o Aragón, la distancia con el PSOE "será muy poca" en porcentaje de voto y a la espera del reparto final de escaños. Los socialistas, liderados en este territorio por Carlos Martínez, perderán fuelle respecto a 2022 —el PP sólo aventajó al PSOE en 1,4 puntos—, pero no con un batacazo tan pronunciado como el de diciembre y febrero. Hay quien teme incluso un "empate técnico" en términos porcentuales en caso de que Mañueco acabe cediendo un excesivo terreno a Vox pero, recalcan, "no en número de escaños",

En este sentido, las fuentes territoriales consultadas ven "difícil" que el PP baje de la marca de 31 escaños que obtuvieron en las últimas elecciones, mientras que los cálculos más optimistas les sitúan incluso en los 34 diputados. Pero evitan dar nada por seguro antes del domingo, precisamente por la difícil batalla por "los restos" que no despejará todas las incógnitas hasta la misma noche electoral, mientras se clama a la interna por evitar "errores" en el sprint final.

El suelo del PP lo obtuvo también Mañueco en la hecatombe de 2019, con 29 procuradores. El del PSOE se sitúa en 25. Si quedan por encima, asumen los populares, "utilizarán Castilla y León para vender que su cataclismo electoral se ha parado", relato que ya intentan desmontar en Génova. "Del mismo modo que Gallardo empeoró a Vara [en Extremadura] y Alegría empeoró a Lambán [en Aragón], Martínez va a empeorar a Tudanca", sentencian en la cúpula.

Los populares explican que el previsible aguante de los socialistas responde a distintas motivaciones que no se produjeron en Extremadura o Aragón. Para empezar, Carlos Martínez ha exhibido cierta autonomía de Ferraz que en Génova ven impostada. Pero es un perfil también anónimo y "quizá menos vinculado al sanchismo para el gran público".Las fuentes consultadas recuerdan también que, a diferencia de lo que le ocurre a Mañueco con Vox, el voto del PSOE no se fragmenta entre otras fuerzas de izquierda por su escasa implantación. Y cuenta con un "votante bastante fiel" frente al lógico desgaste de un PP que gobierna de forma ininterrumpida desde hace 40 años. Génova ha comenzado a preparar ya el relato con el que desmontar el relato de los socialistas.

La otra gran incógnita que provocará que el PP agite con brío la bandera de la victoria o que la cuelgue a media asta el próximo 15 de marzo es el resultado de Vox. Los de Abascal quieren sobrepasar por primera vez la barrera psicológica del 20% del voto. Ya partían de una posición muy alta, al conseguir en 2022 el 17% que han logrado cuatro años después en Extremadura y Aragón. Los trackings que maneja el PP aseguran que, en los últimos días, los de Abascal parecen haberse estancado sin llegar al 19%, pero insisten en desconfiar de las encuestas por el posible "voto oculto" en la recta final. En cualquier caso, dan por seguro que mejorarán de forma holgada los 13 procuradores que obtuvieron en las últimas autonómicas.

"Los últimos días son determinantes", apuntan. Señalan también con cierto pesar como el líder de Vox y su candidato, Carlos Pollán, "arrasan" especialmente en municipios medianos donde han desarrollado el grueso de su campaña, donde consiguen capitalizar parte del voto agrario que se opone frontalmente al acuerdo del Mercosur, donde el PP cuenta con una postura más ambigua. "Vox va a estar alto, pero veremos si tanto como creían", asumen.

La competencia con Vox ha vuelto a convertirse en el eje de una campaña en la que el PSOE vuelve a no tener opción alguna de formar gobierno. Y, de nuevo, Génova y Bambú, Feijóo y Abascal, y Mañueco y Pollán han pasado al choque frontal y han bajado incluso al barro con ataques e insultos pese a la certeza de que, el 16 de marzo, deberán sentarse para intentar formar gobierno.

El PP afronta las últimas horas de campaña en Castilla y León con un optimismo contenido. Con los precedentes en Extremadura y Aragón, el partido de Alberto Núñez Feijóo ha comprobado que la prudencia es la mejor de las consejeras, sobre todo en un territorio tan disperso y en el que, según los trackings que manejan en la formación, la distancia entre PP, PSOE y Vox será más estrecha que en otras comunidades autónomas. Esa circunstancia impide relajarse a un hiperactivo Alfonso Fernández Mañueco, que ha movilizado durante semanas alcaldes, barones, diputados, senadores y a la dirección nacional para peinar el territorio y afianzar la Junta.

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