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Feijóo se verá con Merz y Von der Leyen y se afana en desmontar el 'no a la guerra' de Sánchez
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CONFLICTO EN ORIENTE MEDIO

Feijóo se verá con Merz y Von der Leyen y se afana en desmontar el 'no a la guerra' de Sánchez

El líder del PP asistirá la próxima semana a la reunión previa al Consejo Europeo, una cita clave en plena escalada de tensión. Feijóo se alinea con sus socios europeos mientras Sánchez opta por diferenciarse de los consensos comunitarios

Foto: El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, junto al canciller alemán, Friedrich Merz. (EFE/Partido Popular)
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, junto al canciller alemán, Friedrich Merz. (EFE/Partido Popular)
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Mientras Pedro Sánchez marca una posición propia ante Donald Trump dentro de la Unión Europea, Alberto Núñez Feijóo intenta ocupar el espacio comunitario que ahora parece haber dejado voluntariamente libre el presidente del Gobierno ante la guerra en Irán. El líder del PP viajará a Bruselas la próxima semana y ratificará ante los primeros espadas del Partido Popular Europeo (PPE) su respaldo a la hoja de ruta de la mayoría de miembros de la Unión. La tensión diplomática no ha dejado de escalar con el paso de los días, alimentada en parte por el enfrentamiento abierto entre Trump y Sánchez del que reniega por completo el jefe de la oposición.

En el marco de la tradicional reunión previa al Consejo Europeo del próximo 19 y 20 de marzo que organiza el PPE, Feijóo coincidirá, entre otros, tanto con Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, como con el canciller alemán Friedrich Merz. Según su equipo "compartirá impresiones con ambos", sin descartar posibles encuentros bilaterales formales y privados para aprovechar un viaje que se produce en un contexto de alto voltaje, y en el que Feijóo puede aprovechar la oportunidad de reivindicar un espacio propio en el tablero comunitario frente al golpe encima de la mesa de Sánchez. Ninguno de los dos pierde de vista que, como mucho, queda poco más de un año para las próximas generales.

A la espera de cómo evolucione el conflicto en Irán y la propia respuesta europea, la coincidencia de Feijóo con Merz no pasará desapercibida en un momento de tensión entre Berlín y Madrid. La actitud del canciller, presente en el Despacho Oval cuando Donald Trump amenazó a España con romper relaciones, ha soliviantado al Gobierno. Aunque matizó poco después, Merz guardó silencio ante el presidente de Estados Unidos. Feijóo sí pidió "respeto" a nuestro país, pero tampoco confrontó con Trump —nunca lo ha hecho abiertamente— y culpó a Sánchez de haber llevado la situación al límite por su negativa a facilitar el uso de las bases de Morón y Rota.

La reacción del canciller levantó controversia en toda Europa, pero se ha enconado de forma especial en España. Según avanzó el medio 'Politico', Merz intentó ponerse en contacto con Sánchez en varias ocasiones tras el episodio en la Casa Blanca, pero no tuvo éxito. En línea con las exigencias de Estados Unidos, Alemania tampoco olvida su propósito de que aumente el gasto militar. Y mientras Sánchez se niega, Feijóo respalda esa petición. Hace unos meses, firmó un comunicado conjunto junto al resto de sus aliados del PPE en el que blindaba el compromiso de elevar la inversión en Defensa hasta alcanzar el 5% del PIB.

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El jefe de la oposición intenta trabajar de este modo su perfil presidenciable también en el flanco internacional —que siempre ha sido uno de los puntos débiles— y busca convencer a sus aliados europeos de que, si hay un cambio de Gobierno, España volverá a ser "un país fiable". Feijóo se ha trabajado desde hace tiempo su relación con Merz con la vista puesta precisamente en el posible aterrizaje en el Palacio de la Moncloa. Y el evidente acercamiento de Alemania hacia Washington ante el nuevo contexto geopolítico tampoco ha despertado recelos en el presidente de los conservadores españoles. Para Feijóo tan importante es la "contención" en Oriente Medio como no romper puentes con un aliado estratégico como es Estados Unidos.

Feijóo se ha visto obligado a hacer un equilibrio entre justificar la nueva ofensiva de Trump sobre Teherán y volver a la apuesta por la "contención" y la desescalada del conflicto, pero sin respaldar tampoco el marco del 'no a la guerra' de Sánchez con el que éste trata, según el PP, de movilizar a un adormecido electorado de izquierdas en pleno ciclo electoral. Desde el estallido del conflicto en Oriente Medio, el líder del PP ha intentado desmontar el discurso antibelicista del Gobierno, que encuadra en una proclama política y partidista que imita el rechazo social a la invasión de Irak en 2003.

Distintos portavoces de Génova, incluido el propio Feijóo, pusieron el foco en primer lugar en la incoherencia de abanderar el 'no a la guerra' mientras se implica militarmente en la defensa de la Unión Europea con el envío de una fragata a Chipre. Estos últimos días, y coincidiendo con la recta final de la campaña en Castilla y León, el líder popular se ha centrado en la idea de que oponerse a un conflicto armado no es una bandera que pertenezca de forma exclusiva al Ejecutivo. "Todos queremos contención, todos queremos parar la guerra y todos queremos la paz. La diferencia es que Sánchez es el único que la usa para enfrentarse a todo el mundo", lanzó en un mitin en León.

En el PP niegan que esta cuestión les esté pasando factura en los sondeos, pero tampoco es un secreto que se trata de un debate incómodo del que no obtienen rédito alguno y que quieren apresurarse a zanjar. De hecho, el "eslógan" del 'no a la guerra' ha sacado ya a la superficie algunas grietas en el Partido Popular. Barones como Alfonso Rueda o Alfonso Fernández Mañueco defienden públicamente que EEUU vulneró el derecho internacional en su ataque a Irán, un debate interno que también existió a principios de año por la ofensiva en Venezuela. El presidente de la Xunta tachó incluso de "bravuconada" la actuación de Trump. En el otro extremo se sitúa Ayuso, que ha viajado a Nueva York en plena tensión diplomática con Madrid; o Aznar, que justificó ayer, de nuevo, la operación militar sobre Teherán mientras España y Europa se preparan para afrontar las consecuencias económicas y energéticas.

Al margen de las distintas tonalidades discursivas que se aprecian en las filas del PP respecto al conflicto, lo que Feijóo tiene claro es que seguirá a pies juntillas el posicionamiento de sus aliados internacionales, que necesitan también unificar criterios antes del Consejo Europeo, ya que los socios comunitarios de Feijóo han reaccionado también de forma desigual ante el nuevo desafío internacional. Como ha hecho en otras ocasiones, tampoco perderá la ocasión de intentar agrietar la credibilidad internacional de Sánchez y se posicionará "radicalmente en contra" de sus decisiones, también en el exterior.

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El líder popular coincidirá también con la presidenta de la Comisión Europea. Génova, a diferencia del Gobierno, sí ha respaldado de forma abierta a la alemana ante la controversia en la que se ha visto envuelta esta semana. Las declaraciones de Von der Leyen respecto al nuevo orden mundial sembró ciertas dudas sobre el compromiso europeo con el sistema multilateral, suspicacias que en su equipo negaron y que ella misma se encargó de despejar este miércoles. Acudirá previsiblemente el presidente del EPP, Manfred Weber, que ya habla habitualmente con Feijóo y que se ha convertido en un aliado en su afrenta diaria contra Sánchez. Esta semana, el alemán golpeó también al presidente del Gobierno por usar el "debate" con Irán y el 'no a la guerra' para alimentar su "perfil político".

Sánchez pone distancia con Bruselas

La relación de Sánchez con Bruselas y el entorno europeo ha cambiado mucho desde sus primeros años en La Moncloa. Durante mucho tiempo el PSOE ha jugado la carta del rol internacional de Sánchez dentro de la Unión Europea como un factor electoral central. La gestión de la crisis del coronavirus, el acuerdo para la creación de un Fondo de Recuperación tras la pandemia, el ‘tope ibérico’ ante la crisis energética o la guerra de Ucrania marcaban la agenda europea, y Sánchez se encontraba insertado en el consenso general europeo.

Fue así como se llegó al 2023, año de la presidencia española del Consejo de la Unión Europea y de las elecciones de julio de aquel año. Ante unas encuestas que apuntaban a un cambio en el Gobierno, el PSOE dio a la dimensión europea una gran importancia en los comicios, un perfil que siempre se le ha resistido más a su homólogo en el Partido Popular. A principios de julio y a un año de las elecciones europeas de 2024, Sánchez fue el primero en apoyar públicamente a Von der Leyen de cara a un segundo mandato como presidenta de la Comisión Europea.

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Pero a partir de ahí las cosas han cambiado mucho, especialmente a raíz de la guerra de Gaza y el papel de Von der Leyen ante una crisis en la que arrastró siempre los pies. Después llegó el segundo mandato de Donald Trump en EEUU y la negociación comercial que llevó al acuerdo de Turnberry del verano de 2025, y ahora la crisis de Irán. Todo en un contexto en el que la Unión Europea ha girado políticamente mucho a la derecha: cada vez hay más gobiernos conservadores, la Eurocámara tiene ahora una mayoría alternativa con partidos de extrema derecha junto al PPE y la Comisión Europea tiene muchos más comisarios conservadores.

Para Sánchez, encontrarse en el consenso europeo parece haber dejado de salirle rentable a nivel electoral y ahora sigue una estrategia de diferenciación. Moncloa señala ahora que va por delante de un consenso europeo que al final se acaba moviendo: primero se encuentra aislada, como ocurrió con Gaza, pero al final muchos otros Estados miembros acaban siguiendo un mensaje similar.

Eso deja un espacio libre para Feijóo, que ya tenía mucho respaldo dentro del PPE por contar con la segunda mayor delegación en la Eurocámara y por ser el siguiente gran país en el que podría haber un Gobierno liderado por los populares. Hasta ahora Génova tenía que intentar disputarle a Sánchez su sitio en el establishment europeo desde la oposición, un trabajo enormemente complejo, pero ahora cuenta con la pequeña ventana de oportunidad que ha dejado abierta de forma voluntaria el presidente del Gobierno.

Mientras Pedro Sánchez marca una posición propia ante Donald Trump dentro de la Unión Europea, Alberto Núñez Feijóo intenta ocupar el espacio comunitario que ahora parece haber dejado voluntariamente libre el presidente del Gobierno ante la guerra en Irán. El líder del PP viajará a Bruselas la próxima semana y ratificará ante los primeros espadas del Partido Popular Europeo (PPE) su respaldo a la hoja de ruta de la mayoría de miembros de la Unión. La tensión diplomática no ha dejado de escalar con el paso de los días, alimentada en parte por el enfrentamiento abierto entre Trump y Sánchez del que reniega por completo el jefe de la oposición.

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