Así fue la desaparición de Francisca Cadenas en 2017 en Hornachos: casi diez años sin pistas, dos hermanos sospechosos y un hallazgo
El caso que durante casi una década ha mantenido en vilo a un pequeño pueblo de Badajoz ha dado ahora un giro inesperado tras una operación de la Guardia Civil
Imagen de Francisca Cadenas, la desaparecida en Hornachos en 2017
La desaparición de Francisca Cadenas Márquez en mayo de 2017 marcó para siempre al pequeño municipio de Hornachos, en Badajoz. Durante casi nueve años, el caso ha permanecido envuelto en incertidumbre, sin pruebas concluyentes, ni rastro de la mujer. Pero ahora, el hallazgo de restos óseos en la vivienda de dos vecinos investigados por la Guardia Civil ha devuelto el caso a la actualidad y ha reavivado una historia que llevaba casi una década sin respuestas.
La última hora del caso es que las últimas pruebas biológicas realizadas han confirmado que los restos encontrados corresponden a Francisca, según ha confirmado la Guardia Civil este mismo jueves. El hallazgo se produjo durante un registro en la casa de dos hermanos vecinos de la mujer desaparecida, en la misma calle en la que vivía la familia. Este último descubrimiento, que ha sacudido al pueblo extremeño, podría aclarar finalmente uno de los misterios más inquietantes de la última década en la región.
La tarde del 9 de mayo de 2017 parecía transcurrir con normalidad para Francisca Cadenas, que tenía entonces 59 años. Había pasado parte del día cuidando a la hija de unos amigos en su propia casa. Cuando los padres acudieron a recoger a la niña, la mujer salió a acompañarla hasta el lugar donde habían dejado aparcado el coche, a apenas unos metros de su vivienda.
Antes de salir, Francisca comentó a su hijo que regresaría enseguida para preparar la cena. Incluso dejó la puerta abierta, convencida de que tardaría apenas unos minutos. Nadie podía imaginar que aquel gesto cotidiano sería el último momento en el que su familia la vería con vida. Tras despedirse de los amigos, la mujer se dirigió hacia un estrecho pasadizo que conectaba la zona donde estaba el coche con su vivienda. Algunos testigos afirmaron haberla visto entrar en ese pequeño callejón. Sin embargo, nadie volvió a verla salir.
Una desaparición que desconcertó al pueblo
Cuando Francisca no regresó a casa, su hijo empezó a preocuparse. Salió a buscarla por los alrededores y comprobó que su coche seguía aparcado en el mismo lugar. La mujer no estaba allí ni en ningún punto cercano.
A partir de ese momento se activó una búsqueda que movilizó a gran parte del municipio. Hornachos, un pueblo de unos 3.600 habitantes, se volcó durante días en tratar de encontrarla. Vecinos, voluntarios, Guardia Civil, Cruz Roja y Protección Civil participaron en batidas por el campo, los alrededores del pueblo y zonas cercanas.
Pero la ausencia total de indicios generó numerosas hipótesis. Durante algún tiempo se llegó a plantear la posibilidad de una desaparición voluntaria, algo que la familia rechazó desde el primer momento. Quienes conocían a Francisca insistían en que no tenía motivos para marcharse y que su vida estaba plenamente arraigada en el pueblo.
Con el paso de los meses, la investigación continuó, aunque sin grandes progresos. El caso fue analizado por la Guardia Civil y se revisaron distintos escenarios posibles: un accidente, un secuestro o incluso un crimen. La familia de Francisca mantuvo siempre la esperanza de encontrar alguna pista que permitiera saber qué ocurrió aquella noche de mayo. Cada aniversario de la desaparición volvía a recordar un caso que seguía sin resolverse.
Durante estos años se realizaron nuevas búsquedas en distintos puntos de la zona y se revisaron testimonios de personas que pudieron haber visto algo. Sin embargo, ninguna de estas líneas de investigación permitió localizar a la mujer ni aclarar su paradero.
La entrada de la UCO en el caso
El caso dio un giro reciente cuando la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil asumió la investigación. Los agentes comenzaron a revisar de nuevo la información disponible y a analizar testimonios recogidos durante años. Como parte de ese trabajo, los investigadores realizaron una reconstrucción de los últimos movimientos conocidos de Francisca y tomaron declaración a varias personas que habían estado cerca de ella en sus últimos momentos.
Fue entonces cuando surgieron nuevas sospechas que llevaron a los agentes a centrar la atención en dos hermanos vecinos del pueblo: Lolo y Julián. Ambos habían sido interrogados en el marco de la investigación mientras la Guardia Civil analizaba distintos elementos del caso. Los dos defienden su inocencia y aseguran no tener relación con lo ocurrido. La única conexión evidente entre ellos y Francisca es la proximidad de sus viviendas, ya que los tres residían a escasos metros en la misma zona del pueblo y, según se conoce, no existían conflictos previos entre ellos.
La operación dio un paso decisivo cuando medio centenar de agentes de la Guardia Civil iniciaron un registro en la vivienda de los dos hermanos en Hornachos. Durante la inspección, los investigadores localizaron restos óseos que desde el primer momento parecieron compatibles con los de la mujer desaparecida.
El delegado del Gobierno en Extremadura, José Luis Quintana, explicó en un primer momento que los restos hallados presentaban características que coincidían con la hipótesis principal de los investigadores. Posteriormente, los análisis biológicos confirmaron que pertenecían a Francisca Cadenas. Los dos hombres pasaron la noche en dependencias de la Guardia Civil en Zafra y posteriormente fueron trasladados de nuevo a Hornachos para continuar con los registros en varias propiedades relacionadas con ellos, incluida una finca.
La noticia del hallazgo provocó una fuerte reacción entre los vecinos del municipio. Cuando los sospechosos fueron trasladados para participar en los registros, algunas personas congregadas en la zona les increparon al grito de “asesinos”. La tensión también se dejó notar entre los familiares de la víctima. En uno de los momentos más tensos, uno de los hijos de Francisca golpeó los cristales de los vehículos en los que eran trasladados los investigados.
El hallazgo de los restos y la confirmación de que pertenecen a Francisca abre ahora una nueva etapa en un caso que llevaba casi una década sin avances claros. La principal incógnita pasa ahora por esclarecer qué ocurrió exactamente aquella noche de mayo de 2017 en el estrecho pasadizo de Hornachos. Para la familia de Francisca, el descubrimiento supone un paso doloroso pero necesario para conocer la verdad.
La desaparición de Francisca Cadenas Márquez en mayo de 2017 marcó para siempre al pequeño municipio de Hornachos, en Badajoz. Durante casi nueve años, el caso ha permanecido envuelto en incertidumbre, sin pruebas concluyentes, ni rastro de la mujer. Pero ahora, el hallazgo de restos óseos en la vivienda de dos vecinos investigados por la Guardia Civil ha devuelto el caso a la actualidad y ha reavivado una historia que llevaba casi una década sin respuestas.