La aplaudida reflexión de Alsina sobre Sánchez y el odio: "Podría monitorizar también los discursos de los ministros"
El periodista ha planteado que la iniciativa del Gobierno para medir el odio en redes podría aplicarse también al propio lenguaje de los responsables políticos
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El debate sobre la polarización política y el discurso público ha vuelto a colarse en la conversación mediática tras el anuncio del Gobierno de una nueva herramienta para medir la propagación del odio en redes sociales. El periodista Carlos Alsina ha aprovechado la iniciativa para lanzar una reflexión crítica sobre el clima político en España y el papel que juegan tanto el Ejecutivo como la oposición en la escalada de tensión.
La propuesta del Gobierno, presentada por Pedro Sánchez y bautizada como H-Odio, pretende analizar cómo se generan mensajes de odio en internet. A partir de ese punto de partida, Alsina ha planteado una idea que va más allá de las redes sociales: analizar también el tono del propio debate político institucional. “Podría animarse a monitorizar también los tuits, los discursos y los mítines que hacen y pronuncian los ministros”, ha señalado el comunicador, sugiriendo que esa medición serviría para comprobar cuánta concordia o confrontación generan los propios responsables públicos cuando hablan de sus adversarios.
La reflexión apunta a un fenómeno que lleva años instalado en la política española: la creciente crispación del discurso público. Según Alsina, si se aplicara ese mismo criterio de medición a todos los actores políticos, el resultado podría contribuir a rebajar la temperatura del debate. “Seguro que si el Gobierno da el primer paso, la oposición irá detrás”, ironizó, imaginando un escenario en el que todos los partidos examinen su propio lenguaje.
En ese contexto, el periodista planteó una especie de compromiso colectivo para revisar el tono político. “Midámonos todos, y yo el primero, por la senda constitucional”, ha afirmado, haciendo alusión a la necesidad de abandonar los ataques personales, el desprecio o lo que ahora se denomina “deshumanización” del adversario político.
Aunque el comentario ha tenido un tono irónico, también ha reconocido la importancia de promover valores como la tolerancia o la concordia en el debate público. En este sentido, Alsina ha asegurado no dudar de la intención del Ejecutivo cuando apela al entendimiento, pero ha advertido que ese mensaje pierde fuerza si no se refleja también en la política interna.
A su juicio, el discurso institucional sería más convincente si el Gobierno aplicara la misma lógica de negociación y diplomacia que reivindica en el ámbito internacional para resolver las tensiones dentro del país. “Resultaría todo más creíble si desplegara sus mejores artes diplomáticas para resolver nuestros pequeños conflictos internos”, ha apuntado.
En esa línea, el periodista ha puesto como ejemplo la dificultad para alcanzar acuerdos entre el Gobierno y el Partido Popular en cuestiones relevantes. Y ha recordado que algunos temas de política exterior o seguridad, como la posición de España ante conflictos internacionales, podrían abordarse mediante consensos amplios entre los principales partidos. “La diplomacia empieza por casa”, ha insistido.
El análisis también ha incluido críticas al comportamiento de diferentes actores políticos. El periodista ha mencionado, por ejemplo, el tono empleado en ocasiones por el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, cuando se refiere al Partido Popular, al que ha acusado en varias ocasiones de actuar con deslealtad en política exterior.
Al mismo tiempo, Alsina ha recordado que la oposición tampoco contribuye siempre a rebajar el enfrentamiento. En su el monólogo ha citado como ejemplo las tensiones recientes entre el PP y el Gobierno a propósito de posibles reuniones o acuerdos políticos, que en ocasiones han terminado en reproches públicos. El periodista ha descrito así un escenario político marcado por la desconfianza mutua. Y ha concluido que la crispación se ha convertido en un elemento habitual del debate público.
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