PP y PNV enfrían la relevancia del encuentro Feijóo-Esteban: "Cada uno está donde estaba"
Mientras populares y nacionalistas enmarcan el saludo en la "normalidad" pero aclaran que nada ha cambiado, el presidente del PP vasco trata de desenmascarar al PNV al pedirle que le inviten a las negociaciones del Estatuto vasco junto a PSE y Bildu
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, y el del PNV, Aitor Esteban. (EFE/Luis Tejido)
El PP y el PNV están de acuerdo en una cosa: el primer encuentro entre los presidentes de ambos partidos la semana pasada no fue más que eso, un saludo. Ni Alberto Núñez Feijóo ni Aitor Esteban están buscando renovar la relación entre las dos formaciones, ni tampoco un reposicionamiento frente al Gobierno de Pedro Sánchez, del que los nacionalistas son socios en Madrid y Euskadi y el PP oposición en ambas plazas. Otra cuestión es lo que había detrás del encuentro entre Feijóo y Esteban, que tuvo lugar en el Hotel Ercilla de Bilbao el pasado miércoles, y que desató todo tipo de interpretaciones sobre si el desembarco de dirigentes del PNV (incluido el expresidente, Andoni Ortuzar) suponía un intento de los nacionalistas de quitarse la etiqueta de sanchistas, como apuntó este periódico.
Aquella mañana, para el PP fue una sorpresa la presencia de la plana mayor del PNV. Es más, a posteriori se sospecha que el lehendakari, Imanol Pradales, no acudió porque estaba de viaje en Bruselas, pero que si hubiera estado en el País Vasco se habría presentado allí. Por eso, en el PP siempre se entendió internamente el encuentro como un movimiento de los nacionalistas, y no de Génova, por lo que no ha habido ningún tipo de contestación orgánica.
Aún así, y por si acaso, el presidente del PP vasco, Javier de Andrés, ha dado un paso adelante para tratar de demostrar en la práctica que no hay ningún cambio en la relación entre ambos partidos, porque según su criterio "el hecho diferencial" para resolver este debate no está tanto en Madrid como en el País Vasco. Así, De Andrés ha lanzado un reto al PNV: que le inviten a formar parte de las negociaciones para la reforma del Estatuto, algo que a estas alturas no está en los planes nacionalistas porque su idea es negociarlo con Bildu y, con mayores limitaciones, el PSE. Más probable es que permanezca el interés mutuo de socialistas y nacionalistas de mantener una buena relación, aunque no esté exenta de tensiones, para facilitar las relaciones en Vitoria y contribuir a la gobernabilidad en Madrid.
"Esto no implica un cambio en las relaciones. Es la normalidad de un encuentro entre dos líderes en circunstancias", dicen en el PNV
Transcurrida una semana del saludo formal de Feijóo y Esteban, las direcciones de ambos partidos no sólo no quieren dejar volar las especulaciones, sino que están dispuestos a zanjar cualquier debate al respecto y a enmarcarlo exclusivamente en la "normalidad" entre los líderes de dos partidos políticos. "Estamos donde estábamos", dicen a este periódico desde ambas formaciones.
El afecto que Feijóo y Esteban exhibieron la pasada semana en Bilbao provocó en cualquier caso más de un giro de cabeza. Porque los dos dirigentes venían de la ruptura más absoluta. La instantánea escondía, como mínimo, una intención mutua de exhibir cordialidad tras el árido enfrentamiento que ha marcado su relación, especialmente desde la investidura fallida del líder del PP tras las generales de 2023. Aitor Esteban se hizo con las riendas del PNV en marzo de 2025, y no se ha reunido con Feijóo hasta un año después.
La cita, que se produjo a petición de los jeltzales, tuvo lugar en Madrid y se celebró semanas antes del controvertido desayuno en Bilbao. Aquel día, Feijóo cambió el tono corrosivo de su secretario general, Miguel Tellado, por un talante conciliador para referirse al PNV. El líder del PP ensalzó en su intervención la existencia de una vía de "comunicación" abierta con los nacionalistas y puso en valor sus coincidencias ideológicas. Es un cambio importante respecto a la voladura total de los puentes que existía hasta ahora. Pero en las dos formaciones subrayan que no es más que un gesto estético, sin ningún tipo de implicación práctica.
En el PNV explican que "a nosotros nos parecía normal que se vieran, por las formas de proceder del partido históricamente, porque el PNV siempre ha tenido los canales abiertos con todos los partidos. El encuentro se limita exactamente a eso, y esto no implica un cambio en las relaciones, ni que se esté hablando de otras cosas, ni nada parecido. Simplemente es la normalidad de un encuentro entre dos líderes".
En la misma línea, en el PP informan de que esa reunión "entra dentro de lo normal". "Igual que Feijóo se vio con Andoni Ortuzar cuando llegó a Génova, ahora cuando Aitor Esteban llega a la presidencia del PNV, hay un encuentro con él", subrayan, a pesar de que ha tenido que pasar un año para que ambos hayan querido visibilizar ese apretón de manos. Los populares reiteran que tanto la cita en Madrid como el saludo en Bilbao se produjo a iniciativa de los nacionalistas. Y éstos aseguran a su vez que "en eso no vamos a entrar". Ahí está el germen de la interpretación sobre las auténticas intenciones del Partido Nacionalista Vasco.
"¿Ha habido algún cambio en el PNV?", se preguntan retóricamente en Génova: "Ninguno. Hace dos semanas se votó un decreto por el cual el Gobierno protegía a los inquiokupas y el PNV votó con Esquerra, con Sumar, con Podemos, con Bildu y con el PSOE. Junts, en cambio, votó no. Por tanto, yo no he visto ningún matiz en lo importante, que es el sentido del voto del nacionalismo vasco".
"No hemos percibido que el PNV haya decidido arrancar de la puerta a su sede el cartel de 'bloque progresista' que se colocó hace unos años", zanjan. Aclarar esta cuestión es también vital para Génova en plena tensión con Vox, del que depende el desbloqueo de sus gobiernos en Extremadura, Aragón y, probablemente, Castilla y León. El reencuentro con el nacionalismo vasco no tardó en provocar una reacción en el partido ultraconservador, que reniega de verse en la misma ecuación que el PNV. Los populares reiteran que Abascal no tiene nada que temer al respecto.
En su ánimo de enfriar toda expectativa, los populares recuerdan también que Feijóo acude a ver a Pedro Sánchez cada vez que éste le llama (aunque está pendiente la reunión sobre Ucrania que saltó por el accidente de Adamuz), o incluso se ha reunido con la vicepresidenta Yolanda Díaz. "Pues con el PNV con más motivo, que es un partido que hace no demasiado tiempo fue de derechas", añaden con ironía. "Una reunión no implica siempre una cercanía ideológica o una coincidencia política, implica compartir puntos de vista y analizar el contexto que existe y el contexto que viene", aseguran.
Relaciones en el Parlamento
Más allá del trato directo entre los líderes de ambos partidos, el PP y el PNV sí mantienen relación, especialmente en el Congreso de los Diputados, como reconocen ambos partidos, aunque con ciertas diferencias en el relato. Aquí entró en juego la polémica figura de Miguel Tellado, que desde enero de 2025 subió un escalón en la crítica a los nacionalistas al acusarlos de "aprovechateguis". "Hay personas con las que es más fácil y con otras con las que es más difícil, o que directamente no quieren o dicen claramente que no quieren", lamentan en el PNV en referencia al exportavoz popular. "Con Tellado nunca hubo relación, nunca. Pero con otras personas alrededor de Tellado y de la dirección del grupo parlamentario, sí", aseguran.
El reproche es recíproco, pues en el PP insisten en señalar que, si bien con Junts no saben qué va a votar en el Congreso, con el PNV tienen pocas dudas: "Votarán con Sánchez", lamentan. "La realidad es que Feijóo ha hecho carrera política de ganar a los nacionalistas: les sacó del Gobierno de Galicia el año 2009 y así hasta que se marchó de Galicia. Su relación con el nacionalismo está basada en ganarles porque son incompatibles y, por tanto, que el Partido Popular manifieste sus diferencias con el PNV entra dentro de lo normal y más aún cuando el PNV está tan engarzado con el bloque de Pedro Sánchez". En resumen, protocolos aparte, la vida sigue igual.
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El PP y el PNV están de acuerdo en una cosa: el primer encuentro entre los presidentes de ambos partidos la semana pasada no fue más que eso, un saludo. Ni Alberto Núñez Feijóo ni Aitor Esteban están buscando renovar la relación entre las dos formaciones, ni tampoco un reposicionamiento frente al Gobierno de Pedro Sánchez, del que los nacionalistas son socios en Madrid y Euskadi y el PP oposición en ambas plazas. Otra cuestión es lo que había detrás del encuentro entre Feijóo y Esteban, que tuvo lugar en el Hotel Ercilla de Bilbao el pasado miércoles, y que desató todo tipo de interpretaciones sobre si el desembarco de dirigentes del PNV (incluido el expresidente, Andoni Ortuzar) suponía un intento de los nacionalistas de quitarse la etiqueta de sanchistas, como apuntó este periódico.