García Montero desata otra guerra política por su defensa de Granada como capital europea de la cultura
El director del Instituto Cervantes ha participado en la defensa de la candidatura que lidera su hermano, una posición que ha indignado a otras ciudades españolas que también aspiran a esta asignación que conlleva fondos europeos
La presidenta del Consejo de Estado, Carmen Calvo, y el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero. (EFE/Rafa Alcalde)
¿Se imaginan a un secretario de Estado defendiendo la asignación de fondos europeos para su ciudad frente al de otras candidatas? Pues es exactamente lo que ha ocurrido con Luis García Montero y la carrera para designar a la ciudad española que será capital europea de la cultura en 2031. El director del Instituto Cervantes, que tiene la condición de secretario de Estado, ha formado parte del equipo que ha defendido la candidatura de Granada frente a un jurado de la Unión Europea que deberá elegir entre nueve ciudades españolas.
Hay mucho en juego: prestigio cultural, proyección internacional y hasta 50 millones de euros de inversión en fondos europeos, según fuentes próximas. Por ello, hay un enfado mayúsculo entre las otras candidaturas por la participación de Montero, tratándose de un alto cargo público nacional, para favorecer a una candidatura regional en particular frente a otras localidades patrias. La candidatura de Granada, además, está liderada por el propio hermano del poeta: Juan García Montero.
Además de Granada, aspiran a convertirse en capital europea de la cultura en 2031 Burgos, Cáceres, Toledo, Jerez de la Frontera, Las Palmas de Gran Canaria, Palma de Mallorca, Oviedo y Potríes (un pequeño municipio de la Comunidad Valenciana). Según fuentes de una de las candidaturas, Luis García Montero ha participado este martes en la presentación del proyecto frente al jurado, al que también ha leído un poema de Federico García Lorca.
"Nuestra pregunta es: dado que se pide a las candidaturas una independencia política y que sean fundaciones autónomas de la política las que las presenten y defiendan, ¿qué hace un director del Instituto Cervantes con rango de secretario de Estado apostando por una candidatura y participando en el acto de defensa?", aseveran fuentes de otra candidatura.
El malestar es notorio en localidades como Oviedo y Las Palmas, que han barajado incluso la posibilidad de impugnar la competición. Los competidores de Granada denuncian que el Instituto Cervantes siempre se ha caracterizado por su neutralidad e imparcialidad, una tendencia que se rompió con el nombramiento de García Montero. "El único que ha seguido escribiendo una columna en prensa y dando caña a otros partidos estando al frente de la institución", manifiestan.
Uno de los aspectos que Europa pone en valor en esta competición es la autonomía de las candidaturas, que estas no sean presentadas por ayuntamientos o fuerzas políticas. "Es usar las instituciones como patio feudal", añaden.
Entre hoy y el jueves participarán Oviedo, Palma de Mallorca, Potríes y Toledo, y el viernes el jurado decidirá quiénes son las tres ciudades finalistas a capital europea de la cultura. La ganadora definitiva se decidirá a finales de año. "Nos jugamos unas posibilidades de proyección enormes. El futuro a 20 años. Por eso es tan grave vulnerar la neutralidad de las instituciones", explican fuentes de otras candidaturas que prefieren guardar el anonimato.
Otras polémicas de García Montero
No es la primera vez que García Montero aviva incendios políticos desde que está al frente del Cervantes. En los últimos tiempos, sus enfrentamientos con la Real Academia Española se han recrudecido. De hecho, llegó a señalar que la RAE "está en manos de un catedrático de Derecho Administrativo experto en llevar negocios desde su despacho para empresas multimillonarias", en referencia al presidente Santiago Muñoz Machado. Sus palabras generaron críticas de escritores y miembros de la Academia como Arturo Pérez-Reverte, que le acusó de intentar "colonizar" la institución. El Senado llegó a reprobar a García Montero por este enfrentamiento con la RAE.
Bajo su mandato, Luisgé Martín, el escritor envuelto en polémica por intentar publicar un libro donde indagaba en la mente del asesino José Bretón, fue director del Instituto Cervantes de Los Ángeles. El Instituto Cervantes se negó a responder al Congreso de los Diputados cómo certificó el nivel de inglés de Martín, que antes había trabajado para Pedro Sánchez como redactor de sus discursos.
¿Se imaginan a un secretario de Estado defendiendo la asignación de fondos europeos para su ciudad frente al de otras candidatas? Pues es exactamente lo que ha ocurrido con Luis García Montero y la carrera para designar a la ciudad española que será capital europea de la cultura en 2031. El director del Instituto Cervantes, que tiene la condición de secretario de Estado, ha formado parte del equipo que ha defendido la candidatura de Granada frente a un jurado de la Unión Europea que deberá elegir entre nueve ciudades españolas.