El Gobierno pagó a EEUU 1.460 millones para modernizar sus fragatas antes de la guerra de Irán
La empresa pública Navantia tiene previsto destinar 3.200 millones a este proyecto. Entre las naves renovadas se encuentra la Cristóbal Colón, que España ha enviado a Chipre
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con su homólogo estadounidense, Donald Trump. (Reuters/Suzanne Plunkett)
Pedro Sánchez afirmó el miércoles que su política exterior se define en cuatro palabras: "No a la guerra". Sin embargo, en el tablero internacional y en geopolítica, nada es blanco o negro. Los movimientos del presidente del Gobierno para erigirse en némesis de Donald Trump no han dejado a un lado un importante esfuerzo económico para ponerse al día con las obligaciones de la OTAN y para tener contento al socio americano.
Hace solo cinco semanas, cuando la tensión entre Irán y Estados Unidos seguía in crescendo y Trump ya había movilizado a Oriente Medio aviones de combate, sistemas de defensa antimisiles y fuerzas navales, el Ejecutivo firmó la compra de material militar para modernizar sus fragatas por 1.467 millones de euros. El Departamento de Estado americano, que dirige la política exterior del país, dio su visto bueno a esta compra, que tiene como objetivo la modernización de las fragatas F-100 para alargar su vida útil hasta 2045. De hecho, la empresa pública Navantia tiene previsto destinar 3.200 millones de euros a este programa.
En este grupo de fragatas, también conocido como de clase Álvaro de Bazán, se encuentra la F-105 Cristóbal Colón, el buque que España ha enviado a Chipre después de que una base británica sufriera el ataque de un dron de Hezbolá. Este tipo de embarcaciones, fabricadas por Navantia para la Armada española, son las únicas en Europa que incorporan el moderno sistema de defensa aérea estadounidense Aegis.
En concreto, España ha adquirido cinco sistemas Aegis; seis procesadores de señales digitales; cinco sistemas de lanzamiento vertical MK 41 Baseline VIII; y cinco radares de búsqueda de superficie de nueva generación. Además, ha pagado por sistemas de radiocomunicación por satélite de frecuencia ultraalta; motores receptores GPS ligeros; paneles de ajuste de torpedos MK 331; sistemas de armas de cañón MK 45 Mod 2 y Mod 2B; equipo de soporte de municiones; documentación técnica, capacitación de personal; y otros elementos por 1.700 millones de dólares.
"La venta propuesta apoyará la política exterior y los objetivos de seguridad nacional de Estados Unidos al mejorar la seguridad de un aliado de la OTAN que es una fuerza importante para la estabilidad política y el progreso económico en Europa", señala en un comunicado la Agencia de Cooperación para la Seguridad de la Defensa (DSCA). Este contrato generará notables beneficios en la industria bélica norteamericana. Los contratistas principales serán Lockheed Martin (Nueva Jersey), Manassas (Virginia), RTX Corporation (Virginia), Ultra Marine Naval Systems and Sensors (Massachusetts) y General Dynamics (Vermont).
El organismo americano considera que con esta adquisición España mejorará su "capacidad para contrarrestar las amenazas regionales y seguir impulsando la estabilidad en la región". Esta adquisición servirá para modernizar las cinco fragatas F-100 con sistema Aegis de que dispone nuestro Ejército: F-101 Álvaro de Bazán, F-102 Almirante Juan de Borbón, F-103 Blas de Lezo, F-104 Méndez Núñez y la mencionada F-105 Cristóbal Colón, cuya llegada a Chipre está prevista para el 10 de marzo.
La fragata F-105 Cristóbal Colón. (EFE)
El Ejecutivo ha desmarcado esta maniobra de un presunto apoyo a la ofensiva militar de EEUU e Israel contra Irán, y ha señalado que se trata de un despliegue defensivo para la Unión Europea. El buque español se integró esta semana en el grupo de combate del portaaviones francés Charles de Gaulle, que acaba de ser destinado a la zona para reforzar la defensa del país, que es miembro de la Unión Europea. España también ha movilizado al buque de aprovisionamiento Cantabria para prestar apoyo logístico a este despliegue naval.
En las últimas semanas, otras fragatas F-100 han participado en distintas maniobras con aliados de la OTAN. La F-101 Álvaro de Bazán realizó ejercicios de alta intensidad en febrero en actividades de adiestramiento lideradas por la Marina francesa y en coordinación con la alianza atlántica. En enero, la F-103 Blas de Lezo zarpó desde Ferrol rumbo a Estados Unidos para participar en el ejercicio Composite Training Unit Exercise (Computex) bajo la dirección de la US Navy. Un adiestramiento con el objetivo de evaluar durante dos meses la capacidad real de respuesta de los participantes en escenarios de media y alta intensidad.
El contrato de más de 1.400 millones de euros con Estados Unidos se ha ejecutado apenas unas semanas antes del discurso de Sánchez posicionándose en contra de la guerra y a favor de la paz. El punto álgido de la confrontación del presidente del Gobierno con Trump ha sido la decisión de impedir la utilización de las bases de Rota y Morón para la ofensiva contra Irán. Sin embargo, esto también resulta una verdad a medias, ya que la base naval de Rota sigue albergando destructores estadounidenses. De hecho, dos de ellos (el USS Roosevelt y el USS Bulkeley) ya han zarpado para unirse al contingente desplegado contra el régimen de los ayatolás.
Del mismo modo, la batería antiaérea Patriot que nuestro país tiene desplegada desde hace una década en Turquía como apoyo defensivo a la OTAN fue la que detectó un misil iraní que entró en el espacio aéreo turco este mismo miércoles. Al mismo tiempo, España tiene 1.000 efectivos militares desplegados entre Irak (OTAN) y Líbano (Líbano).
La ministra de Defensa, Margarita Robles, con el embajador de los Estados Unidos en España, Benjamín León. (Ministerio de Defensa)
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, señaló esta semana en rueda de prensa que España había aceptado "colaborar" en las últimas horas con el Ejército de EEUU en el marco de la guerra de Irán: "Creo que han escuchado el mensaje del presidente ayer, alto y claro, y según tengo entendido, en las últimas horas han aceptado cooperar con el Ejército de Estados Unidos". Una afirmación que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, desmintió al momento: "Lo desmiento tajantemente. La posición del Gobierno de España sobre la guerra en Oriente Medio, los bombardeos en Irán y sobre el uso de nuestras bases no ha cambiado ni una coma".
Pedro Sánchez afirmó el miércoles que su política exterior se define en cuatro palabras: "No a la guerra". Sin embargo, en el tablero internacional y en geopolítica, nada es blanco o negro. Los movimientos del presidente del Gobierno para erigirse en némesis de Donald Trump no han dejado a un lado un importante esfuerzo económico para ponerse al día con las obligaciones de la OTAN y para tener contento al socio americano.