Margallo: "Esto nos va a costar un disgusto monumental y probablemente sea en Ceuta y Melilla"
Nada más llegar al Gobierno en 2012, García-Margallo (Madrid, 1944) tuvo que aguantar la reprimenda de Clinton por el comportamiento de Zapatero. Estaban planteándose sustituir Rota y Morón por bases en Marruecos
José Manuel García-Margallo. (EP/Fernando Sánchez)
Nada más llegar al Gobierno en 2012, José Manuel García-Margallo (Madrid, 1944) tuvo que lidiar con las malas relaciones entre Estados Unidos y el anterior Gobierno de España como consecuencia de los desplantes de José Luis Rodríguez Zapatero, con especial mención a la retirada de las tropas de Irak sin previo aviso. Con esa experiencia previa, el primer ministro de Asuntos Exteriores de Mariano Rajoy teme que Washington pueda tomar represalias vía Marruecos. Más allá de las repercusiones concretas sobre España, García-Margallo aborda el debate no resuelto sobre la legalidad internacional:
PREGUNTA. El hecho de que Sánchez se haya enfrentado a Trump con las bases de Rota y Morón ¿Qué grado de preocupación le genera?
RESPUESTA. Esto nos va a provocar un disgusto monumental y probablemente se produzca en Ceuta y Melilla. Es el punto más débil.
P. ¿Es Marruecos para Estados Unidos un socio más fiable que España?
R. Marruecos ha firmado los acuerdos de Abraham y está en el Consejo de Paz que ha organizado Donald Trump para el tema de Gaza y para todo el resto de los conflictos con el que quiere sustituir, al menos parcialmente, a Naciones Unidas. Se ha convertido en un aliado estratégico.
"Sánchez se está convirtiendo en un personaje muy incómodo para Estados Unidos"
P. ¿La prohibición de la autorización de Rota y Morón tendrá consecuencias?
R. Sí. La primera entrevista que yo tuve recién nombrado ministro de Asuntos Exteriores fue con Hillary Clinton (secretaria de Estado de Barack Obama) en la Conferencia de Seguridad de Múnich, en enero de 2012, porque las relaciones estaban gélidas después de las declaraciones de Rodríguez Zapatero sacando a las tropas de Irak sin avisar a los aliados y creando un problema logístico. Y luego tuvo otra actuación en una reunión de la Alianza de Civilizaciones en Túnez. Aconsejó al resto de los países hacer lo mismo y retirar las tropas inmediatamente.
R. En esa reunión lo primero que me hizo constar es que no éramos unos aliados serios, responsables ni fiables y que habían pensado llevarse las bases de Morón y Rota a Marruecos. Si eso lo hacen, lo pueden hacer ahora, los activos que tenemos para prestigiar o hacer valer nuestra aportación en la Alianza Transatlántica, que es la única que podemos tener, desaparece.
P. ¿A qué se refiere cuando habla del riesgo sobre Ceuta y Melilla?
R. Primero, bloquearlas, que ya lo están casi. En estos momentos, el comercio local lo tienen asfixiado, porque está cerrado el paso de Melilla a Marruecos. La gran preocupación que yo tenía cuando era diputado por Melilla y luego ya como español, es que las fuentes de agua estaban en Marruecos. Eso ya lo hemos resuelto y parece que no pueden dejarnos sin agua. Pero pueden invadirnos y que, de repente, se presenten allí como se presentaron en Ceuta veinte mil personas; y a ver qué haces. Claro. Ese es el tema. Yo estoy convencido que algo van a hacer.
"No van a hacer Pegasus. Yo no lo he creído nunca. Es una empresa privada"
P. ¿La amenaza tecnológica es verosímil? Me refiero al uso de información confidencial obtenida, por ejemplo, con el programa Pegasus.
R. No, no van a hacer Pegasus. Yo no lo he creído nunca. ¿Por qué creo que no? Porque eso es una empresa, que depende del Estado de Israel, pero es una empresa. Y si quiebra la confidencialidad, pierde la confianza de todo el resto de sus clientes. O pueden la información que tengan de Pegasus canalizarla por otro lado. Pero algo Estados Unidos e Israel nos van a hacer porque este se ha empeñado en tocarle las pelotas a Trump.
P. ¿Debe Sánchez pedir permiso al Congreso?
R. Todas las decisiones que ha tomado Sánchez las ha tomado sin consultar, no ya con el Congreso, sino siquiera con su propio Gobierno. Por ejemplo, el cambio de postura sobre el Sáhara o el acuerdo con Gibraltar. Pero bueno, su campaña va a ser que Feijóo es un incompetente en materia internacional y que cree que la globalización termina en Orense y que el hándicap de que no hable inglés o francés es muy importante para un presidente. Pero Sánchez se está convirtiendo en un personaje muy incómodo para Estados Unidos.
"¿Qué pasa cuando quien desconoce la protección humanitaria es el Gobierno de ese Estado, que en este caso es el de los ayatolás?"
P. ¿Teme que la respuesta a Sánchez sea en el corto plazo?
R. Es que con Trump es imposible de saber. Cualquier día se levanta por la mañana, habla con Marruecos y lo hace. La única ventaja que tenemos con Marruecos en estos momentos es que el Rey ya no está, no se ocupa. Se va a proceder a la sucesión del Rey de forma inmediata. Pero cuidado, la sucesión se puede complicar. Porque con el niño viene la madre, y la madre está muy indignada con los cortesanos que rodeaban a Mohamed VI, porque considera que ha sido maltratada. De modo que lo probable es que les corte a todos el cuello. Pero eso lo pueden hacer en cualquier momento. No te quepa la menor duda.
P. ¿Contempla la hipótesis de que Estados Unidos se lleve las bases a Marruecos?
R. Sí, yo creo que eso lo puede hacer en cualquier momento y entonces la posición estratégica de España en el Estrecho se debilita muchísimo.
P. Sánchez se agarra a un único argumento, que es cierto: Estados Unidos ha vulnerado la legalidad internacional.
R. El derecho internacional es un problema de poder y legitimidad. Primera tesis. El primero que ha violado el principio de integridad territorial, soberanía irrestricta ha sido Irán, que ha estado tocando las narices a todo el mundo y ha destruido, por ejemplo, en el Líbano, y ha intervenido en Yemen, ha intervenido en Siria, ha intervenido donde le ha dado la gana. O sea, el respeto a lo que es la soberanía en los países, a la soberanía irrestricta dentro de sus fronteras, no sabe lo que es: tiene milicias en Irak, tiene milicias en Siria, etcétera. Por tanto, no es el argumento más indicado.
El segundo, que a mí me parece más fuerte, es lo que se llama “la responsabilidad de proteger”. Aquí el derecho internacional no eran relaciones entre Estados y se basaba siempre en el principio westfaliano de que cada Estado hiciese dentro de las fronteras lo que tuviese a bien sobre tres principios cardinales: soberanía irrestricta, integridad territorial y no injerencia en asuntos internos. Pero empezaron a producirse catástrofes: Ruanda, con 800.000 muertos en 100 días, las guerras de los Balcanes, con 150.000… Y la gente dijo, “hombre, algo hay que hacer”.
Entonces hubo un congreso de Naciones Unidas, no una Asamblea general, me parece que es de 2005 en el que se establecen tres principios. Primero, que los Estados tienen la responsabilidad de la protección humanitaria de su población. Segundo, que esa responsabilidad la descargue el Gobierno de turno, el Gobierno de la nación, y que si considera que no tiene medios para hacerlo, puede pedir ayuda internacional. Y el tercer caso, que es el que afecta: ¿y qué pasa cuando quien desconoce la protección humanitaria es el Gobierno de ese Estado, que en este caso es el de los ayatolás?
"Yo creo que el cambio de régimen es imposible, son 91 millones de habitantes"
Entonces podría haber una intervención desde fuera para garantizar la protección humanitaria, pero tiene el problema de que necesita el apoyo del Consejo de Seguridad. Y solamente ha habido un caso en que eso se ha dado, que fue Libia. Hubo una resolución que autorizó esto porque se abstuvieron China y Rusia. Aquí no va a pasar porque China y Rusia tienen sendos acuerdos bilaterales y un acuerdo trilateral, que es verdad que no tiene cláusula de defensa recíproca como la OTAN, lo cual tranquiliza, pero no van a legitimar una intervención foránea.
Entonces tendremos que pensar que algo hay que hacer, porque después de 2005 se produjo lo de los Rohingya en Myanmar, y hubo 700.000 musulmanes que tuvieron que pasarse a Bangladesh porque los iban a matar. Y todo lo que ha ocurrido en Venezuela: si de 19 millones de habitantes tiene usted 9 fuera, no parece que usted esté protegiendo a su población. ¿Es que vamos a permanecer impasibles porque el Consejo de Seguridad no lo autoriza? ¿Si de repente el régimen de los ayatolás quiere cargarse a tres millones de iraníes porque las mujeres no llevan el velo y nosotros miramos a otro lado?
P. El problema es que no parece que haya una propuesta para sustituir a los ayatolás.
R. Yo lo que creo que debe pasar es una solución a la venezolana, que él ha insinuado. Poner ahí un estado vasallo que acabe con el programa nuclear. Ahí la gran discusión, y ha habido declaraciones contradictorias, está en que los iraníes dijeron que el programa nuclear debía seguir para usos civiles, que es lo que dice el Tratado de no proliferación, y que no superara un determinado nivel de enriquecimiento. Con eso y la garantía de que la Agencia de la Energía vigilase que no se superase y que no pudiesen tener la bomba, ni ahora ni nunca. Yo creo que el cambio de régimen es imposible, son 91 millones de habitantes.
P. También se ha insinuado que incluso está dispuesto a enviar tropas.
R. Yo creo que eso no lo tolera la opinión americana, no están dispuestos otra vez a lo de Irak o lo de Afganistán.
"Yo, honradamente, creo que no van a tocar el petróleo. Y si tocan el petróleo, la OPEP intervendrá para que el precio no se dispare"
P. Usted cree que en el trasfondo están el petróleo y China.
R. Por el Estrecho de Ormuz pasa el 20% del gas natural licuado del mundo y China tiene una dependencia del petróleo y del gas de Irán muy importante y hasta ahora todo lo que se ha producido han sido bombardeos de centrifugadoras, instalaciones militares, pero no han tocado las instituciones petrolíferas. No las han tocado, porque eso a China ya le tocaría las narices. Y yo creo que aquí entre bomberos no se van a pisar la manguera. Yo, honradamente, creo que no van a tocar el petróleo. Y si tocan el petróleo, la OPEP intervendrá para que el precio no se dispare. No pueden enfadar a China.
P. Y en todo este planteamiento, ¿cuál es el papel de Rusia?
R. Con Rusia ha habido un tema muy claro que curiosamente no lo he visto en la prensa española. La carta de Putin habla de asesinato, en el segundo párrafo. No dice quiénes son los responsables del asesinato. Y que está muy feo eso de entrar a bombardear, pero no dice nada más. Y los países del Golfo, exactamente lo mismo. Si alguien odia Irán, son los países suníes del Golfo. Hacer estas declaraciones y estas bravuconadas no sirve para nada y te pone en el punto de mira de Estados Unidos. Y Trump no entiende de bromas.
P. El hecho es que Sánchez está buscando la confrontación con Trump.
R. A Estados Unidos ya le ha tocado las narices con lo del 5%, que es pura retórica porque él no ha dicho nunca, cuando está reunida la Asamblea, que no va a llegar al 5% en el 2035. Si yo fuera el ministro de Exteriores, le diría que no dijera nada, porque no lo va a cumplir ninguno. Entonces, ¿para qué tienes tú que señalarte?
P. Es una estrategia en política interna.
R. Claro, porque está construyendo una imagen. Lo que dijo Susan Sarandon hablando de la altura moral de Pedro Sánchez. Eso es un exceso literario importante. Yo le diría: "¿Y la defensa del derecho internacional cuando ustedes dejaron a los saharauis? Porque las resoluciones hablaban libre determinación…
Nada más llegar al Gobierno en 2012, José Manuel García-Margallo (Madrid, 1944) tuvo que lidiar con las malas relaciones entre Estados Unidos y el anterior Gobierno de España como consecuencia de los desplantes de José Luis Rodríguez Zapatero, con especial mención a la retirada de las tropas de Irak sin previo aviso. Con esa experiencia previa, el primer ministro de Asuntos Exteriores de Mariano Rajoy teme que Washington pueda tomar represalias vía Marruecos. Más allá de las repercusiones concretas sobre España, García-Margallo aborda el debate no resuelto sobre la legalidad internacional: