La diplomacia de Sánchez: cinco conflictos en cinco años y subiendo
La negativa a la utilización de las bases militares ha provocado una crisis con la Administración Trump, que amenaza con romper las relaciones comerciales. Antes hubo otros choques con Israel, Argentina, Argelia y Marruecos
Pedro Sánchez y José Manuel Albares. (EFE/Zipi Aragón)
La diplomacia de Pedro Sánchez suma con Estados Unidos el quinto conflicto en cinco años. La negativa del Gobierno a la utilización de las bases de Rota y Morón para la guerra con Irán ha provocado un nuevo enfrentamiento con la Administración Trump, que amenaza con desatar una crisis y romper cualquier relación comercial. El episodio, lejos de ser un caso aislado, confirma la convulsa política exterior del Ejecutivo, con choques con Israel, Argelia, Argentina o Marruecos.
La relación con Washington atraviesa el peor momento en años, con Sánchez arrogándose el papel de opositor mundial a Donald Trump. El presidente del Gobierno ha resucitado el 'No a la guerra' de José Luis Rodríguez Zapatero, que hace más de veinte años ya supuso una factura considerable para los intereses de España, desplante incluido ante la bandera de Estados Unidos. Y las consecuencias aún son una incógnita.
Donald Trump lanzó esta semana el último aldabonazo contra Sánchez, tras meses de tiranteces por temas como el compromiso de llegar al 5% del PIB para el gasto en defensa. "Vamos a suspender todo comercio con España. No queremos tener nada que ver con España", dijo el dirigente norteamericano por el rechazo a usar las bases militares, aunque según él podrían hacerlo si quisieran. "España ha sido terrible", subrayó.
La tormenta, sin embargo, no ha pasado de momento de las declaraciones y la ministra de Defensa, Margarita Robles, mantuvo el miércoles una reunión con el nuevo embajador de Estados Unidos, Benjamin León. El encuentro se produjo un mes después del nombramiento de León, según la versión oficial, porque no habían podido cuadrar las agendas hasta ahora. Pese al contexto actual, Robles insistió en la "fiabilidad" de España como socio de la Alianza Atlántica y destacó el compromiso con "la defensa de la paz, el ordenamiento jurídico internacional y los derechos humanos", tal y como informó el ministerio a través de un comunicado.
El Gobierno casi encadena desde 2021 un conflicto diplomático con otro. El penúltimo, que todavía colea y no tiene visos de solución, es con Israel a cuenta del reconocimiento de Palestina y su posición frente a la ofensiva de Benjamin Netanyahu sobre Gaza tras los atentados terroristas del 7 de octubre de 2023. Sánchez, que en esta controversia también se ha situado como una especie de referente internacional, ha llegado a alentar las protestas violentas contra todo lo israelí, como el boicot a la última Vuelta ciclista a España por la participación del equipo Israel-Premier Tech.
Netanyahu llamó a consultas y retiró en la primavera de 2024 a la que era su embajadora en España, Rodica Radian-Gordon, pero la situación no ha mejorado. Quien iba a ser su sustituto, Zvi Vapni, ni siquiera asumió el cargo y la única representante de Israel en Madrid es su encargada de negocios, Dana Erlich, que ejerce en funciones mientras la tensión sigue en máximos. La propia Erlich censuró en una entrevista con El Confidencial el fondo y las formas de Sánchez y su política exterior respecto a Palestina: “Estaríamos en otro lugar si la comunidad internacional y el Gobierno de España hubiesen dedicado más tiempo a presionar a Hamás”. El escenario es recíproco y el Gobierno de España también tomó medidas similares en septiembre con su embajadora en Tel Aviv, Ana Sálomon.
Desde 2021, el Gobierno de Sánchez ha tenido choques o crisis diplomáticas con Marruecos, Argelia, Argentina, Israel y Estados Unidos
La guerra en Irán ha agravado aún más el conflicto, precisamente cuando se cumplen 40 años de relaciones diplomáticas entre España e Israel. El presidente Isaac Herzog, que no había sido tan beligerante como Benjamin Netanyahu, criticó el jueves la postura de Sánchez y censuró que apostara por un "juego incomprensible" por desmarcarse de la ofensiva bélica. "No solo incumple su papel como miembro de la OTAN y de la Unión Europea, que debería haberse enfrentado al imperio del mal hace mucho tiempo, sino que, de alguna manera, está jugando un juego extraño e incomprensible", declaró Herzog.
Crisis con Argentina
La llamada a consultas de un embajador no es algo habitual en España, aunque el ministro José Manuel Albares firmó la última, casi al mismo tiempo que crecía la crisis con Tel Aviv. El titular de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación advirtió al entonces representante de Argentina, Roberto Bosch, horas después de que Javier Milei calificara a la esposa de Pedro Sánchez, Begoña Gómez, de "corrupta" por sus vínculos con empresarios que recibieron adjudicaciones del Gobierno. Ocurrió en mayo de 2024, durante un mitin de Vox, y llevó la relación entre ambos países a una situación inédita.
La relación con Marruecos es fluida en términos generales desde el giro histórico de Sánchez sobre el Sáhara Occidental, pero hace años también alcanzó un pico de tensión por otra maniobra del Gobierno. La primera gran crisis diplomática del presidente socialista fue en 2021, tras la acogida en España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali. La embajadora de Mohamed VI en Madrid, Karima Benyaich, fue convocada por Rabat y se agravaron las hostilidades, latentes por declaraciones sobre Ceuta y Melilla o la llegada masiva de inmigrantes a España durante ese año.
La solución para el conflicto con Rabat, sin embargo, provocó un efecto dominó y abrió otro con Argelia. El país magrebí entendió la política de Sánchez sobre el Sáhara como una ofensa y retiró a su embajador, Said Moussi, durante más de un año y medio.
El choque tuvo consecuencias negativas para España más allá de la diplomacia, habida cuenta de que Argel decretó un boicot a los productos españoles y se registraron pérdidas millonarias. La situación fue tal, que en junio de 2022 incluso se suspendió el tratado de amistad y cooperación, que llevaba vigente desde hacía veinte años, y Argelia apartó a las empresas españolas de las licitaciones públicas, si bien nunca lo reconoció públicamente. El problema se solucionó en noviembre de 2023, precisamente cuando comenzó la crisis con Israel.
Indiferencia, según el CIS
La política exterior de Sánchez, sin embargo, apenas tiene incidencia en la percepción de los votantes. Según el último barómetro del CIS, del pasado mes de febrero, solo el 2% de los encuestados considera que el papel de España en el marco internacional es un problema. La guerra en Oriente Medio, en cambio, preocupa al 82%, sumando los que dicen estar muy preocupados, bastante preocupados o algo preocupados. Y lo mismo ocurre con aquellos que dicen haber apoyado al PSOE en las últimas elecciones. Solo el 0,2% advierte de la deriva del Ejecutivo en el sondeo realizado por José Félix Tezanos, aunque el conflicto inquieta al 91%.
La diplomacia de Pedro Sánchez suma con Estados Unidos el quinto conflicto en cinco años. La negativa del Gobierno a la utilización de las bases de Rota y Morón para la guerra con Irán ha provocado un nuevo enfrentamiento con la Administración Trump, que amenaza con desatar una crisis y romper cualquier relación comercial. El episodio, lejos de ser un caso aislado, confirma la convulsa política exterior del Ejecutivo, con choques con Israel, Argelia, Argentina o Marruecos.