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Un vecino quiere cerrar el paso a una cala en Mallorca: 5.000 turistas diarios por su jardín
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Han encontrado incluso excrementos

Un vecino quiere cerrar el paso a una cala en Mallorca: 5.000 turistas diarios por su jardín

Los Oehm, de origen alemán, viven desde hace décadas en una parcela en el Caló des Moro. Lideran campañas de protección ambiental y han pedido ayuda al ayuntamiento

Foto: Playa de Caló des Moro, Mallorca (CC/Flickr/Tommie Hansen)
Playa de Caló des Moro, Mallorca (CC/Flickr/Tommie Hansen)

Unas 5.000 personas acuden cada día de temporada alta hasta el Caló des Moro y la cala de S'almunia, en el municipio mallorquín de Santanyí (13.000 habitantes). La mayoría llegan a la playa, de apenas 70 metros, después de andar unos 20 minutos bajo el sol abrasador y esperar una cola de dos horas. Muchos llegan, se hacen unas fotos para Instagram y se van. No prueban siquiera el agua. Por el camino, dejan residuos —incluidos excrementos— y se llevan la fina arena en sus pies.

Hay dos formas para llegar hasta la playa, que se ha convertido en un icono, especialmente para los turistas japoneses y coreanos. El camino más frecuentado y fácil pasa por la finca de la familia Oehm. Todos estos años han permitido a la gente adentrarse en su camino privado para alcanzar sin dificultades el Caló. Pero la saturación y el daño medioambiental generado les ha empujado a solicitar al Ayuntamiento y a la Demarcación de Costas cerrar el sendero para tratar de reducir el número de personas que llegan hasta la cala. Aunque no cuentan con un apoyo total, vecinos y organizaciones muestran su rechazo a la propuesta.

La familia, de origen alemán, adquirió en 1998 la parcela. Allí se iba a levantar un hotel que estaba incluso ya proyectado, pero consiguieron pararlo. Desde entonces, el matrimonio y sus hijas son la cara más visible de la lucha contra la masificación en esta zona de la isla. Entre otras acciones, los Oehm han liderado múltiples recogidas de residuos o han colocado contenedores de madera donde los visitantes deben sacudirse los pies para reducir la arena que sale de la cala. Pero no es suficiente. Desde 2014 y a través de la Fundación de Amigos del Caló des Moro, mandan continuamente gritos de auxilio al Gobierno local, que, según denuncian, no les da respuestas.

Foto: colapsar-playa-protestar-masificacion-turistica

"Han pedido muchas veces una solución y lo único que ha hecho el Ayuntamiento es el parking que obliga a andar unos 20 minutos. Y se han cerrado algunas calles que llevan hasta S'almunia, pero ya está. No se han dirigido a nosotros en ningún momento", explica a El Confidencial Rafael Barber-Llorente, el abogado de la familia Oehm. Además de sobras de comida, envases y productos de higiene íntima, la familia Oehm denuncia que los visitantes incluso dejan excrementos en la playa. También explican que han tenido que apagar pequeños conatos de incendio por el despiste de los bañistas.

El letrado recuerda que este cierre permitirá al resto de vecinos y habitantes de Santanyí acceder a las calas como hasta ahora, aunque la propuesta aún no se ha enviado a Costas. "Queremos cerrar lo legalmente posible para evitar que entre tanta gente y reducir todo el trabajo de limpieza. Se va a respetar el derecho de los ciudadanos a disfrutar como siempre. Es una medida dirigida contra la masificación turística". Todas las playas en España son de dominio público y la Ley de Costas obliga a que se garantice su acceso siempre que la orografía lo permita. En este caso, aseguran, la entrada es posible también por otros puntos.

"Se critica mucho la masificación turística, pero nadie hace realmente nada. La familia está cansada de acudir a las administraciones para reclamar una solución", insiste el letrado. La situación es conocida de sobra en el Ayuntamiento porque también les causa problemas que van más allá de las quejas vecinales. Durante cinco meses es necesaria la presencia continua de una patrulla de la Guardia Civil para regular la entrada y salida, tanto de personas como de vehículos.

placeholder Varias personas junto a una pancarta durante la protesta contra la masificación turística en el Caló des Moro en 2024 (EFE)
Varias personas junto a una pancarta durante la protesta contra la masificación turística en el Caló des Moro en 2024 (EFE)

El Gobierno local trata de quitar del foco mediático las calas siempre que puede para evitar cualquier tipo de publicidad. Desde hace muchos años no hay imágenes del Caló des Moro en las redes municipales. Pero, insisten, no pueden hacer mucho más. A finales de 2025, el Gobierno local encargó a la Universidad de las Islas Baleares un estudio de carga para analizar cómo impacta la saturación de la gente. Las conclusiones aún no son públicas, pero aseguran que tratarán de implicar al resto de administraciones -Delegación del Gobierno, Consell de Mallorca y Govern regional- para dar una solución.

Los movimientos ecologistas de la isla alertan desde hace años de este problema. En junio de 2024 convocaron allí una protesta contra la masificación bajo el lema "Objetivo: recuperar el Caló des Moro". Pere Joan Femenia, representante de la organización ambiental Gob Mallorca, expresa que la idea del cierre le plantea contradicciones. "Ha habido una pérdida de sedimentos muy grande. Ya solo quedan unas cuantas rocas y un poco de arena. Cerrar puede evitar el efecto llamada que estamos viendo; puede ser positivo. Pero, por otro lado, entendemos que no se puede privar a nadie de acceder a una playa, ¿cómo van a separar a los vecinos de los turistas?".

El activista señala que la organización Amigos del Caló des Moro vende en la zona comida y refrigerios durante el período estival a pesar de que no haya licencias de restauración para esas calas. "Hacen una labor de concienciación, pero también tienen esta vertiente. Ellos dicen que lo hacen para recoger fondos y continuar protegiendo la zona", zanja Femenia. En el paraje de Caló des Moro y S'almunia viven otros vecinos más allá de los Oehm. Residen allí todo el año unos quince. Pero en verano los lugareños crecen hasta los setenta. No todos comparten la idea de cerrar el acceso. De hecho, cuando se ha planteado algún proyecto así antes, la mayoría coinciden: no quieren que se llegue a ese punto.

Unas 5.000 personas acuden cada día de temporada alta hasta el Caló des Moro y la cala de S'almunia, en el municipio mallorquín de Santanyí (13.000 habitantes). La mayoría llegan a la playa, de apenas 70 metros, después de andar unos 20 minutos bajo el sol abrasador y esperar una cola de dos horas. Muchos llegan, se hacen unas fotos para Instagram y se van. No prueban siquiera el agua. Por el camino, dejan residuos —incluidos excrementos— y se llevan la fina arena en sus pies.

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