Castilla y León entra en campaña con una sensación poco habitual en la política española: frío electoral. Con la tendencia bastante definida y pocas expectativas de cambio drástico, los partidos han rebajado el tono y las ambiciones. La conversación autonómica, además, aparece eclipsada por el clima político nacional, en una campaña marcada más por la inercia del ciclo que por grandes giros estratégicos.
En este segundo “Comité de Estrategia” sobre las elecciones de Castilla y León, Ignacio Varela y Pablo Pombo analizan los puntos fuertes y débiles de los tres principales competidores. El PP juega en casa, respaldado por décadas de implantación territorial y una corriente política favorable; el PSOE intenta aprovechar su posición casi exclusiva en el espacio de la izquierda pese al desgaste del sanchismo; y VOX cabalga la ola nacional, aunque arrastra dudas sobre su capacidad de gobierno y el riesgo de ser percibido como un partido de bloqueo.
Castilla y León entra en campaña con una sensación poco habitual en la política española: frío electoral. Con la tendencia bastante definida y pocas expectativas de cambio drástico, los partidos han rebajado el tono y las ambiciones. La conversación autonómica, además, aparece eclipsada por el clima político nacional, en una campaña marcada más por la inercia del ciclo que por grandes giros estratégicos.