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Chipre sí, Morón no, Rota depende: así quiere Sánchez nadar y guardar la 'ropa estratégica'
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Chipre sí, Morón no, Rota depende: así quiere Sánchez nadar y guardar la 'ropa estratégica'

España refuerza presencia naval en Chipre con la fragata F-105 y apoyo logístico, mientras limita despegues de cisternas estadounidenses desde su territorio, buscando equilibrar compromiso europeo y cautela ante el frente en Oriente Medio

Foto: La fragata F-105 Cristobal Colón en una foto de archivo. (EFE)
La fragata F-105 Cristobal Colón en una foto de archivo. (EFE)
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Las últimas decisiones militares del presidente Pedro Sánchez pueden parecer desconcertantes, contradictorias o incluso erráticas. ¿Por qué no le deja al Pentágono utilizar las bases españolas para dar apoyo al ataque a Irán, pero al mismo tiempo manda nuestra fragata más moderna a Chipre para proteger la isla del conflicto? ¿Y por qué siguen los destructores estadounidenses en Rota, pero no los aviones cisterna en Morón? En realidad, el patrón que emerge de los movimientos tácticos del mandatario calza a la perfección con ese refrán que te invita a hacer dos cosas aparentemente incompatibles al mismo tiempo. A arriesgarte, con prudencia. Este es el arte de Sánchez para nadar y guardar la ropa (estratégica).

En este caso, guardar la ropa significa mandar a la fragata F-105 Cristóbal Colón a Chipre, después de que una base británica en la isla sufriera un ataque de un dron de Hezbolá (no está claro si intencional o colateral). El buque español se había integrado esta semana en el grupo de combate del portaaviones francés Charles de Gaulle, que acaba de ser destinado a la zona para reforzar la defensa del país, miembro de la Unión Europea, pero no socio de la OTAN, junto a dos navíos de la armada griega. Está previsto que el contingente naval llegue el próximo 10 de marzo.

Así que, al contrario de lo que dice Alberto Núñez Feijóo, la fragata no se desplaza a una zona de guerra, ni está en una misión OTAN. De hecho, un hipotético ataque contra las dos bases que Reino Unido tiene en Chipre (y que en este caso son suelo soberano británico) —o incluso contra la población griega y turca que vive en el país— no permitiría activar el Artículo 5. Esta zona no está cubierta por la cláusula del Tratado del Atlántico Norte que consagra la defensa mutua (un ataque contra uno es un ataque contra todos), como otros territorios y bases aliadas que se dejaron fuera para evitar que la organización pudiera ser arrastrada a unas guerras coloniales.

Mandar a la F-105 a la zona es, en realidad, un movimiento conservador, coinciden fuentes militares, pero muy simbólico. La Cristóbal Colón —como todas las F-100 clase Álvaro de Bazán— son los únicos buques europeos que cuentan con el moderno sistema de defensa aérea estadounidense Aegis. Botada en 2010, es la más avanzada de la serie, con nuevos motores, mejoras de radar y comunicaciones y más armamento. El despliegue en esta zona supone un mínimo riesgo y evita la imagen del buque español abandonando a sus socios en una maniobra defensiva de soberanía europea.

"España muestra su compromiso con la defensa de la Unión Europea y su frontera este", aseguró el Ministerio de Defensa en un comunicado.

Además, la Armada movilizará al buque de aprovisionamiento Cantabria para prestar apoyo logístico a este grupo naval en su tránsito por el Golfo de Cádiz desde el mar Báltico, donde participaban en las maniobras francesas La Fayette 26 y en otros ejercicios de la OTAN en el flanco norte. La fuerza gala incluye el portaaviones nuclear (buque insignia de su marina de guerra), varias fragatas, buques de apoyo y un submarino.

La UE, como la OTAN, tiene un artículo de defensa mutua (42.7 del Tratado de la UE) que establece que "si un Estado miembro es víctima de agresión armada en su territorio, los demás Estados miembros tienen la obligación de prestarle ayuda y asistencia por todos los medios a su alcance". El texto respeta la neutralidad de ciertos países (Austria, Irlanda, Malta) y especifica que la OTAN sigue siendo el pilar de la defensa colectiva.

Y como el Artículo 5, esta cláusula solo ha sido invocada una vez, por el presidente francés François Hollande después de los ataques terroristas en París en noviembre de 2015. La Alianza Atlántica activó por primera y única vez su mecanismo de protección mutua después de los ataques terroristas del 11-S, que acabó con la OTAN en Afganistán. En ambos casos, la defensa colectiva depende más de la voluntad de los países firmantes que de un marco legal que los obligue. Tampoco existe una activación inmediata, sino que se deben realizar unas consultas y lograr la unanimidad de la organización.

Nadar en Rota y Morón

Pero antes Sánchez ya había nadado en Rota y Morón, al no autorizar al Pentágono el uso de estas bases para su ofensiva en Oriente Medio. Hay que aclarar que el Gobierno no ha expulsado o vetado a los estadounidenses de las bases. Hay acuerdos bilaterales y contratos privados vigentes sobre el uso compartido de estas bases, y EEUU puede seguir utilizándolas de forma regular. Los vuelos entran y salen. A lo que se ha negado el Ejecutivo es a que los aviones cisterna de la US Air Force despeguen de territorio español para abastecer en vuelo a cazas, bombarderos y otras aeronaves que van a participar en la operación Furia Épica contra Teherán.

Esto no es óbice para que las aeronaves estadounidenses hagan escala en estas bases antes de desplazarse a otras instalaciones militares de Europa (como Alemania, Italia o Reino Unido) donde sí tienen luz verde para apoyar el esfuerzo bélico en Irán. Tampoco tiene prohibido atravesar el espacio aéreo español, del que entran y salen sin problemas los bombarderos estratégicos estadounidenses en misión hacia Irán.

Pero aquí se genera la primera gran contradicción estratégica. Porque, aunque los aviones cisterna han sido desplegados en otras bases aliadas, los destructores estadounidenses, cargados de misiles de crucero Tomahawk, siguen en la base aeronaval de Rota, desde donde dos de ellos —el USS Roosevelt y el USS Bulkeley— zarparon hacia el Mediterráneo Oriental para unirse a los grupos de combate desplegados en la ofensiva iraní. El detalle es que los destructores, mientras están en Rota, están en misión OTAN. Una vez que salen, tienen sus órdenes del Departamento de Defensa que cumplir.

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Fue el propio Sánchez quien negoció con el expresidente Joe Biden en junio de 2022 la ampliación del contingente que tiene la US Navy en la base naval gaditana, acogiendo dos destructores clase Arleigh Burke adicionales a los tres ya desplegados. El pacto se inscribía en los esfuerzos para reforzar el escudo antimisiles de la Alianza que protege el espacio europeo, ya que están dotados con el sistema de defensa aérea Aegis. Para operar esta fuerza naval —que ha participado en pasadas ofensivas en Oriente Medio—, el Pentágono tiene unos 4.600 efectivos destinados en España.

Sánchez evitó en su momento pasar la actualización del Acuerdo de Cooperación en Materia de Defensa (de 2023) con una finta burocrática que trató el cambio como una modificación "administrativa". Esto le ahorró el papelón de pedir ayuda de la oposición para sacar adelante su pacto con la Casa Blanca, criticado por sus socios de coalición.

El Acuerdo contempla el uso conjunto para tareas para operaciones de defensa bilateral o en el marco de la OTAN. Y la ofensiva conjunta con Israel contra Irán no encaja en ninguno de estos supuestos. Además, el convenio contiene una cláusula que indica que el uso se realizará "de mutuo acuerdo" y "en consulta" con el Gobierno español. Jurídicamente, España tiene derecho a negarse a autorizar ciertas misiones o limitarlas (como ha sucedido en el pasado). Pero hay un matiz importante. El texto no establece un mecanismo detallado de veto operativo, sino que todo funciona mediante comunicaciones diplomáticas bilaterales basadas en la confianza entre los socios.

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En realidad, esta negativa al despegue de aviones cisterna es hacerse trampas al solitario, ya que apenas 15 aviones KC-135 estadounidenses abandonaron las bases y fueron fácilmente reubicados en otras instalaciones del Pentágono en la región con un impacto muy limitado en las operaciones. Mientras, utilizan las pistas españolas como un hub de entrada y salida. En cualquier caso, si un gobierno español quisiera que los norteamericanos no utilizaran de ninguna forma las bases tendría que denunciar el tratado y dar un preaviso.

Donde España sí tiene más exposición en la guerra en Oriente Medio es con la batería antiaérea Patriot que tiene desplegada desde hace una década en Turquía como parte del apoyo defensivo de la OTAN. Los radares de este sistema fueron los que detectaron un misil iraní que entró en el espacio aéreo turco el miércoles, le pasaron la información a un destructor estadounidenses y este fue el encargado de abatir la amenaza. Un ataque contra esta posición —o cualquier otro punto del país— podría llevar a Ankara invocar la defensa mutua. Además, las Fuerzas Armadas españolas tienen unos 1.000 efectivos desplegados en zonas cercanas al conflicto, como Líbano, en misión de Naciones Unidas, y en Irak, con la OTAN.

El trasfondo es que Sánchez está utilizando cada vez más la diplomacia de defensa para apoyar sus objetivos de política interna sin una coherencia estratégica. En los últimos tiempos es un arma arrojadiza contra Trump, buscando galvanizar a la izquierda nacional. Lo escenificó con el despliegue del BAM Furor para defender a la Flotilla de Gaza, con su rechazo a participar en la misión del Mar Rojo contra los hutíes o siendo el único líder euroatlántico en negarse públicamente a cumplir con los nuevos objetivos de inversión de la OTAN de un 5% del PIB. Antes, cuando buscaba el centro político, lo hizo con Biden, pero a favor del vínculo transatlántico, con el destacado papel español en la retirada de Afganistán, organizando la cumbre de la OTAN en Madrid o con su apoyo cerrado a la causa ucraniana. Nadar y guardar. Nadar y guardar.

Las últimas decisiones militares del presidente Pedro Sánchez pueden parecer desconcertantes, contradictorias o incluso erráticas. ¿Por qué no le deja al Pentágono utilizar las bases españolas para dar apoyo al ataque a Irán, pero al mismo tiempo manda nuestra fragata más moderna a Chipre para proteger la isla del conflicto? ¿Y por qué siguen los destructores estadounidenses en Rota, pero no los aviones cisterna en Morón? En realidad, el patrón que emerge de los movimientos tácticos del mandatario calza a la perfección con ese refrán que te invita a hacer dos cosas aparentemente incompatibles al mismo tiempo. A arriesgarte, con prudencia. Este es el arte de Sánchez para nadar y guardar la ropa (estratégica).

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