Las revueltas en Vox pasan factura en Madrid, Baleares, Murcia y Castilla y León con la amenaza de Alvise
El partido ha perdido seis diputados autonómicos y tres concejales en los últimos meses por disputas con la dirección nacional y bajo demandas de más democracia interna
Las guerras internas en Vox siguen su curso a falta de una semana para la cita electoral en Castilla y León. La cúpula del partido de Santiago Abascal no ha conseguido apaciguar las últimas revueltas en Madrid y la Región de Murcia, y ya son cuatro las comunidades autónomas en las que la formación ha perdido representantes parlamentarios. Mientras, Alvise Pérez otea el campo de batalla en busca del impulso que le permita emular en territorio patrio el éxito cosechado en las elecciones europeas, cazando votos y diputados descontentos con Vox.
La ley de hierro de la oligarquía, una teoría desarrollada por el sociólogo Robert Michels a principios del siglo XX, establece que una organización política, por muy democrática que sea en sus inicios, terminará siendo gestionada por una oligarquía de burócratas cuando aumente sus dimensiones. Es lo que ocurrió en Podemos y lo que está pasando en Vox. Al menos así lo denuncian sus principales críticos, que alegan que la capacidad de decisión en los territorios es mínima y que todo, incluso las votaciones en los ayuntamientos, se supervisa por parte de la dirección nacional.
La primera comunidad autónoma donde Abascal perdió el control fue Baleares. De los ocho diputados que cosechó Vox en las elecciones autonómicas de 2023, tres han abandonado la disciplina de partido y se encuentran en el grupo mixto. La formación conserva cinco diputados, la cifra justa para mantener la mayoría junto a los 25 representantes del PP.
La voz más crítica en este grupo parlamentario fue la exportavoz, Idoia Ribas, que se rebeló contra las imposiciones del cuartel general en la madrileña calle Bambú. Baleares es el caso paradigmático de lo que se ha ido replicando en otras zonas de España. Las directrices de la dirección, a menudo retransmitidas a través de la secretaria general adjunta de Vox, Montserrat Lluís, chocaban con el punto de vista de los líderes territoriales.
En Baleares, cinco diputados llegaron a unirse para pedir la expulsión de Gabriel Le Senne, el presidente del Parlamento balear, y de Patricia de las Heras. La formación de Abascal, con la mediación de Ignacio Garriga, consiguió apaciguar este incendio, aunque el polvorín volvió a estallar meses después. La solución del alto mando fue nombrar a Manuela Cañadas como portavoz, provocando un cisma en el grupo rebelde y reduciendo a tres los contestatarios de Abascal. Estos tres diputados no solo conservan su escaño, sino que Ribas se ha convertido en una de las voces que lideran Avanza en Libertad, que pretende ser una alternativa a Vox, y que está actuando de enlace con Alvise Pérez y Se Acabó la Fiesta (SALF).
En Castilla y León, donde Vox se enfrenta al reto de emular los 13 diputados que logró Juan García Gallardo en 2022, los enfrentamientos con la cúpula también han sido notorios. En esta región, dos diputados fueron expulsados, pero mantuvieron el acta: Ana Rosa Hernando y Javier Teira. Ambos demandaban la celebración de primarias y mejorar la democracia interna del partido, llegando a impulsar el movimiento 'Recupera tu Vox' junto a otros descontentos. El exvicepresidente de Castilla y León se negó a firmar su expulsión, lo que provocó su escisión definitiva con la cúpula y la victoria definitiva de Carlos Pollán como hombre de confianza de Abascal en el territorio.
Hoy, Juan García Gallardo es una de las voces más críticas contra Santiago Abascal y la cúpula del partido, mientras que Teira y Hernando se han sumado a las filas de SALF en Castilla y León. Fuentes próximas indican que Alvise Pérez vio con buenos ojos el programa de Avanza en Libertad, la plataforma de Idoia Ribas a la que se sumaron ambos represaliados. El éxito de las siglas de Alvise en las elecciones europeas fue notable, alcanzando tres eurodiputados y más de 800.000 votos.
En los comicios aragoneses, sumó un 2,7% de los votos, casi tantos como Izquierda Unida, y se quedó a las puertas de la representación parlamentaria. Aunque los sondeos apuntan a que Alvise ha perdido fuelle entre los electores, no deja de ser una amenaza para Vox, y más cuando está empezando a pescar a viejos representantes del partido de Abascal.
En las últimas semanas, dos nuevos frentes se han abierto para la formación, ambos con visos de enquistarse. Por un lado, el gran choque de uno de los fundadores, Javier Ortega Smith, con Abascal y la dirección por su destitución en los cargos de portavoz adjunto en el Congreso de los Diputados y de la Comisión de Justicia de la misma Cámara, además de su expulsión del Comité Ejecutivo Nacional (CEN).
En el Ayuntamiento de Madrid, Vox ha perdido su fuerza parlamentaria, al mantenerse fieles con Ortega Smith, al que ha expulsado del partido, dos de los cinco concejales e impedir su destitución como portavoz. Entre los díscolos se encuentra Ignacio Ansaldo, que es el afiliado número 001 de la organización. Aun así, el peso de la formación de Abascal en el consistorio madrileño es muy bajo, ya que el Partido Popular gobierna con José Luis Martínez-Almeida en mayoría absoluta.
El último problema de Vox se ha originado en la Asamblea de Murcia. El exvicepresidente de la región, José Ángel Antelo, enfrentado con la dirección tras proponerle su destitución pese a que los sondeos apuntaban a un sorpasso al PP. Antelo, al que el partido ha abierto expediente, ha confirmado a El Confidencial que no tiene intención de dejar el acta de diputado, por lo que Vox perderá otro representante parlamentario en una comunidad autónoma. Además, va a iniciar acciones legales contra el partido por la presunta falsificación de su firma en el documento donde se presentaba su cese como portavoz en la Asamblea.
La tensión ha llegado a su culmen este jueves cuando Juan García Gallardo ha anunciado el envío de un burofax contra Vox por haber difundido presuntamente a la Agencia EFE que la destitución de Antelo vino motivada por gestiones que habría realizado para beneficiar a su esposa. Gallardo, que es abogado y actúa en defensa de Antelo, considera que se ha atacado el derecho al honor de su excompañero y pide al partido que emita una rectificación.
En defensa del honor de mi compañero @JA_Antelo, acabo de enviar a @vox_es la siguiente reclamación por burofax solicitando la rectificación inmediata de las falsedades difundidas por la dirección del partido. pic.twitter.com/BWZQfEbU4m
— Juan García-Gallardo (@juan_ggallardo) March 5, 2026
Estas son las rebeliones más recientes, pero el conflicto se ha convertido en algo recurrente en Vox. La ruptura de gobiernos autonómicos, una decisión de la factoría Kiko Méndez Monasterio, provocó la rebelión de cargos regionales que se negaron a abandonar sus puestos. En la dirección confían en que estos dimes y diretes internos no afecten al resultado electoral en Castilla y León ni en la próxima cita con las urnas en Andalucía. Una nueva etapa electoral donde afronta un reto de primera magnitud: seguir creciendo sin que las voces críticas hagan mella en el electorado o terminen arrastrando votos a Alvise.
Las guerras internas en Vox siguen su curso a falta de una semana para la cita electoral en Castilla y León. La cúpula del partido de Santiago Abascal no ha conseguido apaciguar las últimas revueltas en Madrid y la Región de Murcia, y ya son cuatro las comunidades autónomas en las que la formación ha perdido representantes parlamentarios. Mientras, Alvise Pérez otea el campo de batalla en busca del impulso que le permita emular en territorio patrio el éxito cosechado en las elecciones europeas, cazando votos y diputados descontentos con Vox.