Los agujeros negros de la tragedia de El Bocal: expedientarán al agente que ignoró el aviso del 112
La muerte de seis jóvenes en Santander evidencia la inacción de las administraciones. A los años de abandono y dejadez del puente se suma que la Policía Local fue alertada un día antes del mal estado de la pasarela por el 112
Equipos de rescate y servicios de emergencias trabajan en el lugar de los hechos, la playa de El Bocal. (Europa Press/Juanma Serrano)
Minuto cero de la segunda fase. Así describió la alcaldesa de Santander, Gema Igual (PP), el escenario actual después de encontrar el último cuerpo sin vida tras el accidente del pasado martes en El Bocal. Seis jóvenes han perdido la vida y una chica de 19 años está ingresada en la UCI. Todos los focos están ahora puestos en esas tablas de madera por las que andaban, que se rompieron y provocaron que los siete estudiantes cayeran al mar. Tras encontrar el último cuerpo, es el momento de asumir las responsabilidades. Mientras las administraciones echan balones fuera, los santanderinos miran con resignación la escena: para ellos esta tragedia no ha sido una sorpresa.
En distintas ocasiones, los vecinos trasladaron al ayuntamiento que allí había un problema de falta de mantenimiento. También había informes del Ministerio de Transición Ecológica que así lo acreditan. Además, la oposición santanderina alertó en distintas ocasiones directamente al equipo de Gobierno local del "abandono" de la zona. El último aviso llegó solo un día antes de la tragedia: según contó El Diario Montañés, un vecino llamó al 112 el lunes a las 12.14 para comunicar los problemas de la pasarela. Y, según ha publicado laSER, la telefonista del 112 transmitió a la Policía local que podía haber un accidente. "El puente está roto, el que pase por encima se puede caer a las rocas", trasladó.
Gema Igual, en una rueda de prensa este viernes por la mañana, ha confirmado que la Policía Local recibió la llamada del 112, pero que después no se hizo nada más. "Quien no hizo lo correcto fue el agente. Dice que iba a abrir incidencia, que no llega a abrir. Y también dice que no había equipos disponibles para acudir al lugar, pero tampoco se comprueba. Si no hubiera equipo, se quedaría en cola. Pero no se solicitó", ha explicado la alcaldesa. Entre la llamada del vecino y el incidente pasaron 28 horas.
"Debemos asumir el fallo. Depuraré las responsabilidades individuales. Vamos a incoar expediente informativo y sancionar al agente", ha informado la edil, quien ha asegurado que el incidente "se podría haber evitado si el agente hubiese hecho lo que en otras ocasiones sí se hizo". Según alegó la propia agente en el informe trasladado a Igual, "de la llamada no se desprende riesgo inminente".
La pasarela de El Bocal forma parte del proyecto de senda costera, una iniciativa para la creación de un itinerario en esta zona de Santander, y que arrastran desde hace 22 años el Gobierno central y el Ayuntamiento. Fue el Ejecutivo local el que solicitó a Costas realizarlo y en 2004 se comprometió a "hacerse cargo de su mantenimiento" una vez que acabaran las obras. Cuando el Ministerio de Transición Ecológica comenzó a ejecutarlas en 2014, la oposición vecinal forzó que se paralizaran al considerarlas exageradas. Desde entonces las administraciones se han pasado la pelota sobre quién debía encauzar el proyecto que se quedó a medias.
Aunque no llegara a completarse la totalidad del plan, sí que se instalaron las pasarelas de madera. Una de ellas es la que este martes se rompió y dejó caer al vacío a los siete jóvenes. La concejala de Medio Ambiente, Margarita Rojo, desvinculó este miércoles al Ayuntamiento del mantenimiento porque asegura que, como no se finalizó todo el proyecto por la oposición vecinal, ellos no recibieron la obra oficialmente y no tenían obligación de mantenerla. "El mismo documento está supeditado a que se finalicen las obras y eso no se ha producido, dado que no están acabadas; al Ayuntamiento no le corresponde su mantenimiento".
Este mismo argumento es al que se ha aferrado la alcaldesa en la rueda de prensa celebrada este viernes. "La responsabilidad total es de Costas. Se necesita un documento de finalización de las obras", ha incidido Igual y ha asegurado que "ese acta de recepción no existe" y que por eso "el Ayuntamiento nunca ha mantenido ni ha levantado una tabla".
Desde que se paralizó el proyecto en 2014, la senda costera ha sido un tema recurrente en los plenos del Ayuntamiento y en las juntas de distrito. Incluso un informe de Costas del año 2016 reconocía que el estado de las pasarelas no era el adecuado para el tránsito de personas. "El mirador del Bocal completa dos estructuras de madera sobre las conducciones de toma de agua del Instituto Español de Oceanografía, que permitían el paso a través de dos grietas, pero que son inadecuadas para el tránsito peatonal", advertía el informe.
El 31 de octubre de 2019, el entonces portavoz del Grupo Mixto (formado por Unidos por Santander e Izquierda Unida) en el Ayuntamiento, Miguel Saro, presentó una moción sobre la senda costera. "Los restos de la ejecución del proyecto han permanecido en la zona, aumentando la condición de abandono que tiene dicho litoral, al que se añaden los vertidos de basuras y escombros ilegales, las construcciones ilegales y la proliferación de especies vegetales exóticas invasoras como el plumero. La imagen que da un recorrido por dicha costa, con ruinas de la ejecución parcial del anterior proyecto, es de abandono y provisionalidad", señaló Saro.
Equipos de rescate y servicios de emergencias trabajan en el lugar de los hechos. (Europa Press/Juanma Serrano)
La moción del Grupo Mixto instaba, en primer lugar, a la Demarcación de Costas "a iniciar las labores de limpieza y retirada del material restante de la obra", pero recordaba que el Ayuntamiento de Santander podía ejecutar las labores subsidiariamente, previa tramitación del oportuno expediente administrativo. En segundo lugar, la propuesta de Saro pedía al Ayuntamiento que dotara la zona litoral norte de la máxima protección ambiental. También exigía a la administración central y municipal, con la posible colaboración del Gobierno de Cantabria, redactar un nuevo proyecto de senda. Tras dos enmiendas del PP, la moción salió aprobada por unanimidad. Pero, finalmente, ninguna administración actuó en la zona.
"Este suceso es una negligencia. Era previsible, pero han mirado todos estos años hacia otro lado", insiste en una conversación con El Confidencial Keruin Martínez, portavoz de Izquierda Unida en el Ayuntamiento cántabro. Este grupo municipal recrimina al equipo de Gema Igual que, pese a conocer el estado de El Bocal, nunca actuó. "De quién es la competencia tiene que decirlo un juez. Pero el Ayuntamiento podía actuar de oficio: arreglarlo y después, pasar esa factura al Ministerio. Ellos están allí, hablan con los vecinos y ven lo que hay", defiende Martínez.
Sin embargo, nada cambió en El Bocal. En 2023, el portavoz del PRC, Felipe Piña, denunció en sus redes sociales que ese "enclave privilegiado" se encontraba en un "deplorable estado" por la falta de conservación y mantenimiento, con zonas intransitables por la rotura del mobiliario que suponían un "riesgo". "Ha sido un cúmulo de vaivenes con la Senda Costera. La dejadez de la zona ha sido absoluta", lamenta ahora Piña.
Los residentes de los barrios del noroeste también habían puesto el asunto sobre la mesa en distintas ocasiones en los Consejos del distrito. "Alertaban de la degradación y del deterioro de la senda costera. ¿La respuesta del presidente de la Junta? Que ese tema ya se había tratado muchas veces", explica Keruin Martínez.
El último aviso registrado llegó un día antes de la tragedia, según adelantó El Diario Montañés.Un vecino llamó el pasado lunes al 112 para alertar del estado del puente. Y el servicio de emergencias cántabro trasladó, según el periódico regional, estos detalles a la Policía Local, pero, en ningún caso, se los comunicó a la Policía Nacional ni a Costas. El Consistorio ha solicitado ahora a la Policía Local la información relativa a esa llamada para saber qué se dijo y cómo se actuó después. Según ha publicado la Cadena SER, la telefonista del 112 transmitió a la Policía local que podía haber un accidente. "El puente está roto, el que pase por encima se puede caer a las rocas", trasladó. La Policía Local, justo después del suceso, precintó el resto de pasarelas por una petición de Costas.
Los fallecidos eran dos vecinas de Barakaldo de 19 años, un joven de 21 años de Balmaseda (Vizcaya), una vecina de Almería de 20 años, una chica de Igollo de Camargo, de 22 años, y una joven de 20 años procedente de Guadalajara. La persona herida es una vecina de Elvillar (Álava) de 19 años que está ingresada en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla y se encuentra estable y consciente.
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Minuto cero de la segunda fase. Así describió la alcaldesa de Santander, Gema Igual (PP), el escenario actual después de encontrar el último cuerpo sin vida tras el accidente del pasado martes en El Bocal. Seis jóvenes han perdido la vida y una chica de 19 años está ingresada en la UCI. Todos los focos están ahora puestos en esas tablas de madera por las que andaban, que se rompieron y provocaron que los siete estudiantes cayeran al mar. Tras encontrar el último cuerpo, es el momento de asumir las responsabilidades. Mientras las administraciones echan balones fuera, los santanderinos miran con resignación la escena: para ellos esta tragedia no ha sido una sorpresa.