Es noticia
Sánchez lleva al límite el pulso con Trump y dice que España está lista "para los impactos"
  1. España
en el punto de mira de Washington

Sánchez lleva al límite el pulso con Trump y dice que España está lista "para los impactos"

Era de esperar que Trump acabase respondiendo a las críticas y provocaciones de España. A pesar de ello, el Gobierno no había mostrado ningún síntoma de preocupación. Ayer, sin embargo, la Moncloa se movilizó para dar una respuesta

Foto: El rey Felipe VI y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la inauguración del Mobile World Congress. (Europa Press/David Zorrakino)
El rey Felipe VI y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la inauguración del Mobile World Congress. (Europa Press/David Zorrakino)
EC EXCLUSIVO

Aunque Estados Unidos sea un mundo aparte en el que muy pocas personas serían capaces de nombrar tres jefes de Estado extranjeros, España está siendo capaz, poco a poco, de insertarse en su debate político. La iniciativa del Gobierno de Pedro Sánchez para regular las redes sociales norteamericanas, la regularización de medio millón de inmigrantes, su rechazo a comprometerse a gastar el 5% del PIB en defensa y, ahora, la negativa a que la fuerza aérea de EEUU utilice las bases de Rota y Morón para su ataque contra Irán, lo han puesto en la mira telescópica de Donald Trump.

Ayer, en un encuentro en la Casa Blanca con el canciller alemán Friedrich Merz, el presidente de Estados Unidos amenazó a España con cortar "todo el comercio", algo técnicamente imposible sin castigar al resto de socios de la Unión Europea. Trump dijo también que España es "un aliado terrible" y se quejó de que Sánchez es el único miembro de la OTAN que no se ha comprometido a elevar el gasto en defensa al 5% del PIB.

Aunque las amenazas de Trump a menudo acaban en nada, Sánchez ya encarna todo lo que, según el nacional-populismo norteamericano, va mal en Europa: una colección de Estados-museo, flácidos por falta de ejercicio, que pagan sus costosos sistemas de bienestar gracias a la protección que les brindan los viriles estadounidenses. Cuando el amigo americano pide un favor, el Estado-museo está tan acostumbrado a vivir bien que se permite el lujo de negárselo, mientras le echa el humo a la cara.

Era de esperar que Trump acabase respondiendo antes o después a las críticas y provocaciones de España. A pesar de ello, el Gobierno no había mostrado hasta la fecha ningún síntoma de preocupación. Ayer, sin embargo, la Moncloa se movilizó para dar una respuesta. Cundía la sensación de que, por primera vez, Trump apunta a una revancha y parece dispuesto a tomar medidas concretas en las relaciones comerciales.

Una respuesta calculada

El Ejecutivo se tomó su tiempo para responder y descartó que el ministro de Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, un vicepresidente de facto, diera la réplica en los pasillos del Senado. La Moncloa prefirió responder con un comunicado redactado con equilibrio diplomático, donde defendía la fiabilidad de España en el ámbito económico e internacional y aludía a la relación "histórica" con EEUU, "mutuamente beneficiosa". El texto continuaba advirtiendo que nuestro país "cuenta con los recursos necesarios para contener posibles impactos, ayudar a los sectores que pudieran verse afectados y diversificar cadenas de suministro".

La confrontación continuará este miércoles, ya que Pedro Sánchez anunció una declaración institucional que, se espera, discurra igualmente entre la voluntad de seguir cooperando y la firmeza en la defensa de los intereses españoles. El Gobierno está dejando notar que se toma en serio las amenazas de Trump. Así, por ejemplo, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, quien viajaba hoy a Barcelona, ha cancelado su agenda. Es evidente que el Presidente sabía perfectamente lo que hacía cuando reprochó a EEUU y a Israel su actuación en Irán. El enfrentamiento con Trump le interesa.

Foto: sanchez-trump-espana-otan-conflicto-1hms Opinión
TE PUEDE INTERESAR
Un corte de mangas que puede salirle caro a España
Josep Martí Blanch

Así que ahora, más que nunca, para millones de estadounidenses de derechas, la caricatura de Europa como el continente de la decadencia empieza a cobrar forma en el rostro de Sánchez. Con consecuencias imprevisibles. Al mismo tiempo, hay que recordar que EEUU está tribalizado. Y lo que para unos es maldad y villanía, para quienes están al otro lado de la trinchera americana es sinónimo de heroísmo.

“¿Por qué no se oponen más europeos a una guerra ilegal?”, escribía Alex Soros, hijo y heredero del legendario inversor y demonio de la derecha populista, George Soros. “¡Lo mismo ocurre con Canadá! Dan buenos discursos en conferencias, pero hacen poco. ¡España se está convirtiendo en el líder del mundo libre!”. El periodista Jeet Heer, de The Nation, se preguntaba dónde habría un nuevo Charles de Gaulle que tuviera “un sentido fuerte del destino independiente del continente”. Si no, continuaba, los europeos “se hundirán en un atlantismo zombi que solo producirá humillación tras humillación”. Mark Leon Goldberg, de UN Dispatch, le respondía: “Es Pedro Sánchez”.

“¿Está intentando destruir deliberadamente todos nuestros partenariados internacionales?”, dijo el Gobernador de California, el demócrata Gavin Newsom, comentando las amenazas de Trump a España. Newsom, uno de los rumoreados potenciales candidatos demócratas a la presidencia en 2028, visitó a Sánchez en Moncloa hace tres semanas. El presidente del Gobierno le regaló un ejemplar de El Quijote. “Es importante para ti tener esta visión idealista de luchar”, le dijo. Newsom le correspondió con otro libro: El cuento de la criada, de Margaret Atwood.

Frialdad en Europa

Desde la Unión Europea, donde no es la primera vez que viven una crisis similar, se ven las cosas con más frialdad. Con Trump lo difícil siempre es diferenciar la bufonería de la amenaza real. La Comisión Europea y las capitales llevan sufriéndolo desde el inicio de la segunda presidencia, especialmente porque el análisis que se ha hecho hasta ahora es que hay que evitar reaccionar de manera apresurada, porque lo que puede ser originalmente solo una astracanada puede acabar siendo una amenaza real. Así que la estrategia suele ser tener perfil bajo y esperar.

Eso, y el miedo a que Trump les señale, ha hecho que sistemáticamente los aliados eviten defender a España cada vez que el presidente de EEUU ha amonestado al país. Estas amenazas suelen ocurrir durante comparecencias en el Despacho Oval, durante la visita de socios europeos a Washington. Desde el inicio de esta segunda presidencia, el objetivo de las capitales cuando han viajado a la Casa Blanca es esquivar que se convierta en un desastre absoluto, que el presidente les tienda una emboscada o que acabe en un choque, en una reprimenda o en un ataque.

Eso hace que los líderes europeos tengan muy poco apetito por defender a España. De hecho, los dos mayores ataques que recientemente ha lanzado Trump contra el país se han producido durante la visita de líderes europeos en el Despacho Oval. Cuando planteó que se expulsara a España de la OTAN, lo hizo frente a Alexander Stubb, presidente de Finlandia, y en esta ocasión lo ha hecho frente a Friedrich Merz. El Canciller alemán, que en el pasado ya ha dado muestras de que su prioridad es proteger los intereses de Alemania incluso si EEUU ataca a sus aliados, aprovechó para explicar que Berlín también trabaja para que España “eleve su gasto” en defensa.

Sin embargo, Merz afirmó 'a posteriori' que recordó al mandatario republicano que España es efectivamente parte de la Unión Europea y que los acuerdos comerciales con los europeos se hacen teniendo en cuenta la realidad comunitaria. "Cuando negociamos un acuerdo sobre aranceles con EEUU, lo hacemos juntos o no lo hacemos. No hay modo de tratar especialmente mal a España", señaló Merz en declaraciones a la prensa alemana antes de regresar a Berlín desde Washington. Matizó, además, que en ese momento de la reunión con Trump, él no quiso "profundizar" en la discusión. "Hice esto a puerta cerrada, porque no quería escalar o discutir este conflicto en público", apuntó el canciller alemán.

España es el único país que no se comprometió a aumentar su inversión militar hasta el 5% del PIB durante la cumbre de la Alianza Atlántica en La Haya. Y es muy consciente de las exigencias alemanas de que lo haga. Su embajada en Madrid suele poner el foco en este tema en sus encuentros con interlocutores nacionales. La postura de Sánchez en este asunto parece inamovible. La subida del 2% al 5% se considera "arbitraria" y destinada sólo a engordar a la industria armamentística norteamericana, en un momento en que este país necesita estímulos económicos por la errática gestión de su presidente. Y obligaría al Gobierno a recortar el gasto social.

Pero el llamamiento de Merz impacta de lleno en las relaciones hispano-alemanas, no tan boyantes ahora que con el socialdemócrata Olaf Scholz. El nuevo canciller visitó la Moncloa en septiembre. En ese momento, Sánchez y él apenas se conocían y acordaron mantener un canal de comunicación permanente para asuntos europeos. Esa interlocución parece que no está dando sus primeros frutos. España eludió ayer responder a Alemania y se centró solo en EEUU, pero la tensión permanece de fondo.

Aunque Estados Unidos sea un mundo aparte en el que muy pocas personas serían capaces de nombrar tres jefes de Estado extranjeros, España está siendo capaz, poco a poco, de insertarse en su debate político. La iniciativa del Gobierno de Pedro Sánchez para regular las redes sociales norteamericanas, la regularización de medio millón de inmigrantes, su rechazo a comprometerse a gastar el 5% del PIB en defensa y, ahora, la negativa a que la fuerza aérea de EEUU utilice las bases de Rota y Morón para su ataque contra Irán, lo han puesto en la mira telescópica de Donald Trump.

Moncloa Pedro Sánchez Donald Trump
El redactor recomienda