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8.000€ por un perro: el polémico contrato del parque de Cabárceno para vigilar los coches
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Perro guardián

8.000€ por un perro: el polémico contrato del parque de Cabárceno para vigilar los coches

La primavera pasada la empresa pública Cantur denunció la rotura de los cables ABS de los coches. Después de meses de investigación, descubrieron que eran las martas. Ahora han comprado un can para ahuyentarlas

Foto: Varios elefantes africanos en el Parque de la Naturaleza de Cabárceno.
Varios elefantes africanos en el Parque de la Naturaleza de Cabárceno.

El Parque de la Naturaleza de Cabárceno (Cantabria) tiene un nuevo integrante desde el pasado 7 de enero. Se trata de un pastor alemán de nueve meses que responde al nombre de Roi y por el que la empresa pública de turismo cántabra, Cantur, ha pagado 8.200 euros. Pese a estar rodeado de elefantes, zebras u osos, su vida es muy distinta a la de estos animales que viven en semilibertad. Roi ha llegado hasta Cabárceno recientemente con una tarea clara: ser el guardián del parking donde estacionan los vehículos de la empresa pública Cantur. ¿Su función? Mantener a raya a las martas que campan a sus anchas por el parque y que, según la Consejería de Turismo, fueron las culpables de la rotura de los cables de los frenos en varios vehículos el año pasado.

Roi ha sido la solución a un año de problemas con los coches que dormían en el aparcamiento. Desde mediados de febrero de 2025, los trabajadores comenzaron a detectar que, cuando llegaban por la mañana al parque, las ruedas de los coches de Cantur estaban pinchadas y los cables del sistema de frenado, cortados. La hipótesis que se barajó en un principio fue la del sabotaje por parte de algún miembro de la plantilla. Los episodios se repitieron en varias ocasiones hasta que en abril la dirección del parque decidió interponer una denuncia ante la Guardia Civil.

En julio, tras varios meses de pesquisas, la Guardia Civil comunicó el resultado de la investigación: las martas, unos pequeños mamíferos salvajes que viven en el parque, eran las saboteadoras. Entonces, Cantur trató de poner una solución. "Cerramos el recinto del aparcamiento, pusimos vallas, cámaras... Pero nada servía. Nos seguían cortando los cables de freno", cuenta a este medio Antonio Manjón, director de Seguridad de la compañía autonómica.

Foto: cabarceno-informes-cantabria-parque-elefante-ciervos

Tras barajar distintas soluciones posibles, el equipo de Seguridad decidió optar por un perro. "Es algo que nos habían comentado que tenían en entornos similares a este", sostiene Manjón. Estudiaron la opción de adoptar un can, pero finalmente decidieron comprarlo porque podrían tener más control sobre él, su crecimieto y adiestramiento. A finales del año pasado, y a través de un contrato menor, Cantur adquirió a Roi por 8.239 euros, una partida que también incluye su alimentación durante un año y su caseta.

El perro vive separado del resto de animales. Tiene una pequeña parcela y un cuidador del propio parque asignado. Dentro de unos tres meses, cuando cumpla su primer año de vida, pasará unas semanas en el Centro Canino Parayas, el criadero especializado en pastores alemanes donde nació. Allí le entrenarán para su cometido: vigilar y ahuyentar a los roedores y mamíferos que salivan solo con oler los cables de los vehículos. "Las martas cuando ven a este perro se van corriendo. No tiene que atacarles ni nada así. No queremos que les hagan daño. Por eso tampoco queríamos un perro de caza. Es solo ahuyentarlas", detalla Manjón.

Durante el día, Roi permanece en su parcela porque los coches están en continuo movimiento y no precisan de un control. Es por las noches cuando los empelados de Cabárceno lo dejan suelto por el aparcamiento. "Está en alerta y atento", sostiene el director de Seguridad. Desde que este pastor alemán vigila los vehículos, Manjón asegura que no ha habido ningún incidente.

placeholder Un gorila en Cabárceno (EFE/ Celia Agüero Pereda)
Un gorila en Cabárceno (EFE/ Celia Agüero Pereda)

La de Roi no es la primera polémica que se vive en el parque a raíz de los cortes de cables. Tras anunciar la Consejería de Turismo que las martas eran el problema, desde la Federación de Servicios a la Ciudadanía de Comisiones Obreras en Cantabria se mostraron incrédulos y exigieron transparencia porque, según aseguran, ni siquiera a día de hoy han podido ojear el informe de la Guardia Civil. "Los daños producidos en los vehículos son incompatibles con las roeduras de un animal. Es poco creíble que una marta realice cortes limpios y precisos en manguitos como se trasladó tras la comprobación técnica de la Nissan. El relato no se sostiene, se nos ha dado marta por gato", denunció en julio Carmelo Renedo, el coordinador autonómico de esta federación. Además, el sidicato también esgrimió que fue el propio consejero de Turismo quien relacionó estos sucesos en un inicio con la instalación de GPS en los vehículos que utilizaba el personal del parque.

El Gobierno de Cantabria, por su parte, zanjó la polémica: "Son hechos no deliberadors atribuibles a la fauna silvestre". El consejero de Turismo pidió entonces "a aquellos que alentaron la teoría de sabotaje y hablaron de falta de seguridad y control que rectifiquen y se disculpen". Todavía hoy ambas partes se mantienen en sus posiciones iniciales. También los propios vehículos de Cantur que dañaron las martas han estado en el punto de mira: el año pasado la empresa regional compró trece todoterrenos por 94.000 euros cada uno para un renting a cinco años. Es decir, tras pagar esa cantidad, tendrán que ser devueltos en 2030.

El Parque de la Naturaleza de Cabárceno (Cantabria) tiene un nuevo integrante desde el pasado 7 de enero. Se trata de un pastor alemán de nueve meses que responde al nombre de Roi y por el que la empresa pública de turismo cántabra, Cantur, ha pagado 8.200 euros. Pese a estar rodeado de elefantes, zebras u osos, su vida es muy distinta a la de estos animales que viven en semilibertad. Roi ha llegado hasta Cabárceno recientemente con una tarea clara: ser el guardián del parking donde estacionan los vehículos de la empresa pública Cantur. ¿Su función? Mantener a raya a las martas que campan a sus anchas por el parque y que, según la Consejería de Turismo, fueron las culpables de la rotura de los cables de los frenos en varios vehículos el año pasado.

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