Horas decisivas para PP y Vox: contactos permanentes pero sin acuerdo para Guardiola
Las conversaciones han continuado el fin de semana bajo el máximo secretismo, pero los dos partidos minimizan las opciones de desbloquear Extremadura esta semana. El reparto de la Mesa de las Cortes será el primer termómetro de Azcón con Vox
La presidenta en funciones de la Junta de Extremadura, María Guardiola. (EFE/Jero Morales)
Extremadura y Aragón se enfrentan en las próximas horas a dos test de estrés para poner a prueba la relación entre PP y Vox y medir el impacto del giro estratégico de Feijóo, que ha tomado por primera vez un papel protagonista en las negociaciones de sus presidentes autonómicos. El reparto de la Mesa y la codiciada presidencia de las Cortes, que se adjudica en la mañana de este mismo martes, servirá de termómetro a un Jorge Azcón que hasta ahora no ha tenido problemas para entenderse con Bambú. Pero todos los focos se dirigirán de forma especial a Mérida, donde María Guardiola afronta su investidura sin tener los votos atados.
Aunque la relación con Vox es distinta, su dependencia de la ultraderecha para gobernar ha provocado que el destino de los dos líderes territoriales se hayan entrelazado. La presidenta de Extremadura se vio en un callejón sin salida con Abascal, hasta el punto de que una repetición electoral en junio se veía como un escenario cada vez más plausible. Génova se negó a que Vox tuviera "la sartén por el mango" y que la configuración de los gobiernos avanzase a distintas velocidades. Por eso Feijóo envió a la negociación a dos alfiles de su máxima confianza: Miguel Tellado, secretario general; y Marta Varela, jefa de gabinete.
El cambio de rasante de Génova parecía brindar una oportunidad real a María Guardiola para formar gobierno. Feijóo quiso desenredar la madeja de forma personal con Abascal, y Bambú acogió de buen grado el interés de la dirección del PP. Pero la aparente tregua duró pocas horas: el líder de Vox rechazó el llamado 'documento marco' elaborado por el PP con una serie de exigencias y prioridades ideológicas para allanar los pactos con Vox. Ambas formaciones se enredaron también a mediados de la semana pasada con acusaciones de "filtraciones" que estancaron las reuniones. Pero los contactos se han reanudado en las últimas horas.
Fuentes cercanas a la mesa de PP y Vox destacan que ambas fuerzas han mantenido conversaciones durante el fin de semana, sin despejar en ningún caso el contenido, y de forma "paralela", tanto en Extremadura como en Aragón. Se ha impuesto en la negociación un fuerte hermetismo, conscientes tanto en un lado como en otro de que cualquier fuga de información puede dinamitar los posibles avances en una semana clave, como ha sucedido en distintas ocasiones los últimos meses.
Sin embargo, a pocas horas de que arranque la sesión de investidura de María Guardiola —la presidenta extremeña en funciones pronuncia su discurso a las 17.30h—, las fuentes consultadas corroboran que "no hay acuerdo". Pese a los contactos, tanto en PP como en Vox minimizan las opciones de que la cacereña resulte investida esta misma semana. La primera votación se producirá el miércoles 4 de mayo. Será fallida por necesitar mayoría absoluta y por tanto el 'sí' de Vox. La hora de la verdad llegará el viernes 6 de marzo. Transcurridas 48 horas debe repetirse la votación de investidura, siendo sólo preciso en ese momento una mayoría simple.
Algunas fuentes de los populares extremeños creen que aún existe una "mínima oportunidad" de que Vox se abstenga el próximo viernes y facilite la formación de gobierno, pero sólo sería fruto de un pacto in extremis y hoy por hoy inesperado para la mayoría. En Génova apuntan a que la coincidencia de la investidura de Guardiola con el ecuador de la campaña en Castilla y León inhibe toda opción de acercamiento. Interpretan que un acuerdo prematuro, más con una dirigente de la que el electorado de Vox recela, podría torpedear las opciones de crecimiento de los de Abascal el próximo 15 de marzo.
"Quizás a ellos los plazos les encajen menos", pero "a nosotros Castilla y León no nos condiciona para nada", suscriben en el equipo del líder del PP. Abascal se encargó de enterrar casi toda esperanza de un pacto rápido para Extremadura y comenzó a poner paños calientes a su previsible 'no' a Guardiola desde este mismo lunes. "Es difícil cuando se ha torpedeado el acuerdo durante semanas, llegar a un acuerdo de última hora", aseguró desde Almazán (Soria). Señaló el líder de Vox que "no hay que precipitarse" porque "lo importante es que sean firmes, sólidos y que haya garantías de cumplimiento".
Pese a todo, la sensación hoy en el PP es de tranquilidad. Creen que el pacto llegará cuando el ruido electoral dé un respiro —las elecciones en Andalucía serán entre el 31 de mayo y el 21 de junio— y que no volverán a las urnas. "Se ha empezado tarde esta nueva etapa [de la negociación] y estamos en campaña", justifican también fuentes cercanas a Guardiola. "Por nosotros cuanto antes, pero aquí bailamos dos". Guardiola tiene dos meses para intentar ser investida. A partir de esta semana arrancará definitivamente la cuenta atrás. La fecha límite para la disolución de las Cortes, tanto en Extremadura como en Aragón, es el próximo 3 de mayo.
Génova prefiere un pacto global con Vox, y a poder ser paralelo en Extremadura, Aragón y, probablemente, Castilla y León. Pero Jorge Azcón enfrenta también este martes el primer hito hacia su investidura. Deberá resolver en este punto la incógnita de si ceder o no la presidencia de las Cortes a Vox, una de las exigencias que los de Abascal pusieron encima de la mesa la pasada legislatura. En el PP de Aragón no tenían problema alguno en blindar ese puesto para los ultraconservadores con el objetivo de allanar el futuro acuerdo de gobierno, aunque en el equipo de Feijóo sugieren ahora que esa petición no ha estado nunca encima de la mesa.
La discreción se ha seguido a rajatabla en Aragón, pero fuentes cercanas a Azcón sí creen que la Presidencia de las Cortes debería recaer sobre Vox "si queremos seguir teniendo camino". Se produciría en ese caso la primera gran asimetría con Extremadura tras el intento de Génova por 'unificar' las negociaciones: Guardiola prefirió que el PP conservase la Asamblea de Extremadura al no haber alcanzado en ese momento ningún tipo de avance con Vox, lo que tensó aún más los contactos para una investidura que continúa sin resolverse.
Extremadura y Aragón se enfrentan en las próximas horas a dos test de estrés para poner a prueba la relación entre PP y Vox y medir el impacto del giro estratégico de Feijóo, que ha tomado por primera vez un papel protagonista en las negociaciones de sus presidentes autonómicos. El reparto de la Mesa y la codiciada presidencia de las Cortes, que se adjudica en la mañana de este mismo martes, servirá de termómetro a un Jorge Azcón que hasta ahora no ha tenido problemas para entenderse con Bambú. Pero todos los focos se dirigirán de forma especial a Mérida, donde María Guardiola afronta su investidura sin tener los votos atados.