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Guardiola hace guiños a Vox en su discurso de investidura y reclama su apoyo: "No hay muros"
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Guardiola hace guiños a Vox en su discurso de investidura y reclama su apoyo: "No hay muros"

La extremeña cuestiona el Pacto Verde, propone bajadas fiscales y critica la política migratoria del Gobierno. Vox esperaba gestos para decidir si continúan con las negociaciones, pero se resiste a un acuerdo rápido

Foto: La candidata a la presidencia de la Junta de Extremadura, María Guardiola (Jorge Armestar / Europa Press)
La candidata a la presidencia de la Junta de Extremadura, María Guardiola (Jorge Armestar / Europa Press)
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María Guardiola llegó a la primera sesión de su debate de investidura con una calma tensa. A día de hoy no cuenta con el respaldo de Vox para formar gobierno y evitar el abismo de una repetición electoral en Extremadura, pero en el PP hay más optimismo desde que Génova tomó las riendas hace unos días pese a que a lo largo de estos meses también ha habido tensiones internas. Tras semanas de bloqueo, Vox volvió a sentarse en la mesa de negociación. Pero en Bambú se resisten aún a un acuerdo rápido que desbloquearía la región al término de esta misma semana, en mitad de la campaña de Castilla y León.

Tanto Feijóo como Guardiola confían en que el acuerdo llegue. Aunque tarde. Y por ese motivo, la presidenta extremeña quiso atornillar ese hipotético respaldo con algunos guiños velados al partido de Abascal en su discurso de investidura. Apenas se alargó una hora, pero fue suficiente como para fijar sus objetivos. Guardiola apeló en exclusiva a Vox como posible socio de gobierno. Desde dentro o desde fuera. Porque con la intervención de Génova, Bambú coincide en "resetear" las conversaciones, tanto en Extremadura como en Aragón. La pretensión de firmar coaliciones antes de las generales se ha enfriado en la dirección de Vox.

Desde el atril, Guardiola descartó de forma clara toda opción de acercarse al PSOE. Necesitaba la dirigente aclarar este extremo tras la confusión que se había generado semanas atrás, cuando trascendió que la dirigente popular había solicitado a los socialistas que facilitasen su investidura, lo que derivó en un amago de ruptura por parte de Vox. "Señorías del Partido Socialista, yo no necesito su abstención", aclaró en esta ocasión. "Lo que pido es que me respeten. Pido que se respete a Extremadura, que se escuche su voluntad, y que no se utilice a esta Cámara como refugio de frustraciones partidistas", lanzó.

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Guardiola apeló de una forma mucho más amable a Vox. No hubo críticas a los ultraconservadores en su intervención. Sólo mano tendida. "Es nuestra obligación armonizar las discrepancias y convertirlas en una voz común. No estamos para alimentar lo que no separa, sino para trabajar en lo que nos une", apuntó. "Hay muchas cosas en las que coincidimos. Y otras en las que no, como es normal, porque no somos el mismo partido. Cada uno defendemos con pasión nuestros programas. Pero no somos incompatibles. No hay un muro entre nosotros", lanzó.

Pacto Verde e inmigración

Tras hacer un repaso de los hitos de su gestión durante la última —y breve— legislatura y después de pedir de forma velada Vox un "ejercicio de responsabilidad" y de tomar "decisiones pensando en los próximos años" y no "en los próximos informativos", la presidenta en funciones de Extremadura tejió una serie de guiños ideológicos al partido de Abascal, sin obviar tampoco las críticas constantes al Gobierno de Sánchez en su intervención.

La dirigente del PP se alineó con Vox en el cuestionamiento del Pacto Verde, un punto ya asumido por otros presidentes autonómicos populares para facilitar los acuerdos con la ultraderecha. "Nuestro campo está en un momento muy complicado (...) son muchos los problemas que tiene, pero quiero señalar hoy la obligación de nuestros agricultores y ganaderos de producir con unas exigencias derivadas del Pacto Verde que hacen inviable la rentabilidad de sus explotaciones", lanzó Guardiola, que llegó a censurar también el acuerdo de Mercosur por "permitir la entrada de productos sin que cumplan las exigencias a las que se obliga a nuestros productores".

Guardiola se detuvo también de forma especial en la inmigración, la bandera más importante del partido ultraconservador. E hizo algunos equilibrios. Quiso conciliar con la posición 'dura' de Vox, pero sin dejar de lado la "humanidad", también con los menores no acompañados. "La inmigración es una oportunidad si se gestiona con rigor, y un enorme problema si no hay liderazgo ni un modelo serio (...) no hay nada más inhumano que la irregularidad perpetua", anotó en primera instancia.

La presidenta en funciones cargó a continuación contra la política migratoria del Gobierno, que "impone cupos separatistas también en inmigración" con los "repartos por decreto", en alusión a la reforma de la Ley de Extranjería. "Eso no es solidaridad, es una improvisación que pagamos todos. También la están pagando muchos menores, que son nuestra responsabilidad, pero a los que no podemos dar unas condiciones dignas si los recursos se saturan", subrayó.

Choca de forma clara en este punto concreto con el partido de Abascal, que defiende devolver también a los jóvenes con sus familias de origen y no acogerles en las comunidades. Fue el motivo sobre el que Abascal vehiculizó su salida de los gobiernos en julio de 2024. En la Comunidad Valenciana, Juanfran Pérez Llorca pronunció un discurso más duro que su homóloga extremeña en las referencias migratorias para conseguir los votos de Vox a su investidura tras la salida de Carlos Mazón. "El inmigrante no es una víctima pasiva ni un culpable por defecto. Es una persona con derechos y deberes, capaz de prosperar y contribuir", zanjó.

Foto: el-otono-caliente-de-la-moncloa-jovenes-indecisos-y-a-dividir-al-maximo-a-la-derecha

La candidata del PP se comprometió también a desplegar una política de bajos impuestos y reivindicó el "desarrollo industrial" de la mano de la energía nuclear de la central de Almaraz. Y finalizó su intervención con una nueva apelación velada pero directa a Vox para construir un gobierno "estable" que "dure cuatro años". "Yo ya sé cuál es su 'no'. Lo he escuchado demasiadas veces. Pero hoy les pido que se atrevan con un 'sí'", concluyó.

Génova y Bambú enfrían un pacto rápido

A la espera de que Vox reaccione a las palabras de Guardiola, tanto en Génova como en Bambú confirman que hoy por hoy no hay un acuerdo para Extremadura. Aunque los contactos continuarán en las próximas horas, en los cuarteles generales de los dos partidos enfrían las posibilidades de que la dirigente desencalle su investidura a la primera. La presidenta en funciones se enfrentará este miércoles a la primera votación, que resultará fallida casi con toda seguridad porque necesita una mayoría absoluta. El viernes, 48 horas después, se producirá una segunda votación en la que sólo precisa de mayoría simple. Con la abstención de Vox sería suficiente.

El discurso sin límite de tiempo de María Guardiola se ha seguido con muchísima atención en la dirección de Vox. Aseguran en Génova que "en ningún caso" supervisaron la intervención de la presidenta popular, aunque sí conocían "el sentido" de su alocución. Abascal no quiso vincular el sentido del discurso de Guardiola con un voto afirmativo a su investidura, pero sí creían que era fundamental dar ese paso para encarrilar las negociaciones y lograr un acuerdo antes de que venza el plazo del próximo 3 de mayo y Extremadura se dirija a una repetición electoral. "Queremos ver si es posible el cambio de rumbo (...). Ese discurso es importante para ver si la señora Guardiola está decidiendo acercarse en cierta medida a las posiciones de Vox", avisó el líder de Vox horas antes del debate de investidura.

María Guardiola llegó a la primera sesión de su debate de investidura con una calma tensa. A día de hoy no cuenta con el respaldo de Vox para formar gobierno y evitar el abismo de una repetición electoral en Extremadura, pero en el PP hay más optimismo desde que Génova tomó las riendas hace unos días pese a que a lo largo de estos meses también ha habido tensiones internas. Tras semanas de bloqueo, Vox volvió a sentarse en la mesa de negociación. Pero en Bambú se resisten aún a un acuerdo rápido que desbloquearía la región al término de esta misma semana, en mitad de la campaña de Castilla y León.

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