El PP controlará las Cortes de Aragón sin el apoyo de Vox, que opta por quedarse fuera de la Mesa
El partido de Abascal no presenta candidato para ningún puesto del órgano por la falta de un acuerdo y la negativa a priorizar "sillones", pero tampoco apoya a los del PP. La presidencia recae en María Navarro gracias a la abstención de Aragón Exist
El Partido Popular salva la primera amenaza de asimetría entre Aragón y Extremadura tras la entrada de Génova en las negociaciones territoriales. Al igual que sucede en Extremadura, el PP de Jorge Azcón controlará también la presidencia de las Cortes de Aragón. En primera instancia, el PP estaba dispuesto en los dos territorios a ceder el control de la Mesa a Vox para allanar la negociación de investidura, un puesto que los de Santiago Abascal sí exigieron en la anterior legislatura. Finalmente recaerá sobre los populares, aunque hay diferencias importantes en las dos regiones.
En Extremadura fue el choque con Guardiola lo que dinamitó la pretensión de Vox de controlar la Asamblea. Porque allí los ultraconservadores sí presentaron y apoyaron a su propio candidato a la presidencia, que recayó finalmente sobre el popular Manuel Naharro. En Aragón, sin embargo, Vox se ha negado a optar a ese cargo. No ha presentado aspirante, pero tampoco ha apoyado a la del PP, optando por un voto en blanco. En la anterior legislatura sí ocupó este asiento la diputada de Vox Marta Fernández.
De esta manera, el PP de Azcón ha sacado adelante la votación, aunque de una forma muy ajustada. La candidata conservadora, María Navarro Viscasillas, se ha convertido en la nueva presidenta de las Cortes de Aragón por 26 votos a favor, los de su propio grupo parlamentario, frente a los 25 del candidato del PSOE, que ha recibido el respaldo de Chunta y Sumar. Los dos diputados de Aragón Existe tenían de este modo la llave para que la presidencia cayese a favor de PP o de PSOE. La formación liderada por Tomás Guitarte optó también por la abstención y facilitó el control a los conservadores.
Más allá de la presidencia, Vox no contará con representante alguno en la Mesa. Y no porque el PP haya anulado sus opciones de conseguir asiento. En esta ocasión, Vox se ha quedado fuera por voluntad propia. No han presentado candidato para ocupar ninguna vicepresidencia o secretaría. "Estaremos conformes cuando se alcance un acuerdo para cambiar las políticas. No hemos buscado nunca un acuerdo de reparto de sillones", apuntan en Vox. Así las cosas, el PP controlará también la vicepresidencia y la secretaría primera. El PSOE, que resistió como segunda fuerza, se conformará con la vicepresidencia segunda y con otra secretaría.
PP y Vox niegan haber llegado a la sesión constitutiva de las Cortes de Aragón con ningún tipo de entendimiento bajo el brazo. Desde el partido de Abascal, representado en esta región por Alejandro Nolasco, aseguran que la negativa a presentar candidato responde a su intención de conseguir un "acuerdo de gobierno con políticas concretas, detalladas, sin generalidades" y que, por ese motivo, "Vox no ha reclamado ningún cargo o sillón", ni en el futuro ejecutivo ni en las Cortes. "Al no haber un pacto sobre las políticas a aplicar desde el Gobierno de Aragón, no hay ningún otro pacto sobre estas cuestiones", ratifican.
En el PP de Aragón mantienen un pulcro silencio respecto a la situación con Vox. Pero no ha sido el caso de Génova. A través de un comunicado, desde la dirección del PP aseguran que aunque el PP "estuvo abierto a que Vox tuviera presencia" en la Mesa, "el ritmo de las negociaciones para la investidura no ha permitido alcanzar aún ningún tipo de acuerdo concreto para dotar de estabilidad a un futuro gobierno de Aragón". Recalcan que "si bien en Extremadura les cedimos un puesto a cambio de nada, entendemos que no podemos regalar cargos sin garantía alguna por parte de Vox", aunque en este caso los de Abascal ni siquiera quiso tener opciones de entrar.
En primera instancia y visto el resultado electoral —14 escaños frente a los 26 del PP— Bambú sí exigió consejerías. Pero ahora las prioridades parecen haber cambiado. La votación de este martes allana la opción de que Vox brinde su apoyo a la investidura de Jorge Azcón sin entrar en el ejecutivo autonómico. El mismo esquema podría darse en Extremadura ahora que Génova exige pactos simétricos en los dos territorios, aunque en esta región Abascal ha sido mucho más duro por la "desconfianza" en Guardiola, lo que les llevó a exigir incluso una vicepresidencia y varias consejerías como "garantía" del cumplimiento de un hipotético acuerdo.
Bloqueo en Extremadura en una semana clave
En cualquier caso, hoy por hoy no hay pacto alguno para desbloquear la gobernabilidad. Ni en Aragón ni en Extremadura. María Guardiola se enfrenta precisamente esta semana a su primer y decisivo test de estrés. Afronta su sesión de investidura. Y ni en PP ni en Vox ven posible a día de hoy que la presidenta de Extremadura logre amarrar la presidencia a la primera. La cacereña pronunciará hoy su discurso de investidura. Mañana se enfrentará a la primera votación fallida, en la que requiere mayoría absoluta. Y el viernes, 48 horas después, afrontará una segunda votación para la que sólo necesitaría mayoría simple, y por tanto la abstención de Vox.
Hay algunas voces en el PP de Extremadura que conserva una leve esperanza de que el milagro se produzca este viernes. Pero tanto Génova como Bambú alejan esa opción e insisten en que "no hay acuerdo". En el equipo de Feijóo culpan a Abascal de esta circunstancia y creen que persigue un interés electoral para que un acercamiento a María Guardiola, con la que la sintonía es nula, no impacte en la campaña de Castilla y León. Pero han elevado la presión.
"Ningún votante de Vox quiere ver a su partido votando con el PSOE en contra de un Gobierno de centro derecha. Y, a diferencia de lo sucedido en 2023, en esta ocasión bastaría con su abstención en segunda votación para acabar con la inestabilidad", apuntan en Génova. Tanto Abascal como su equipo han repetido que no se abstendrán en la investidura de Guardiola. Sólo habrá un 'sí' o un 'no' en función de si hay acuerdo. "Los tiempos electorales de Castilla y León no deben afectar a las negociaciones", insisten en la dirección popular.
Si Guardiola fracasa, tiene dos meses para volver a intentarlo. La fecha límite para disolver las Cortes y celebrar elecciones está marcada en rojo: el próximo 3 de mayo. El Estatuto de Aragón fija un calendario más corto para esta región, a pesar de que Jorge Azcón celebró elecciones más de un mes después que Guardiola. Su deadline es el mismo que en Extremadura. En el hipotético caso de que las dos negociaciones naufragasen, irían a elecciones de forma conjunta el próximo 28 de junio.
El Partido Popular salva la primera amenaza de asimetría entre Aragón y Extremadura tras la entrada de Génova en las negociaciones territoriales. Al igual que sucede en Extremadura, el PP de Jorge Azcón controlará también la presidencia de las Cortes de Aragón. En primera instancia, el PP estaba dispuesto en los dos territorios a ceder el control de la Mesa a Vox para allanar la negociación de investidura, un puesto que los de Santiago Abascal sí exigieron en la anterior legislatura. Finalmente recaerá sobre los populares, aunque hay diferencias importantes en las dos regiones.