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Zapatero factura y ya no cuenta nubes: admite ser lobbista, pero niega comisiones
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COMISIÓN KOLDO

Zapatero factura y ya no cuenta nubes: admite ser lobbista, pero niega comisiones

El expresidente se enreda con los informes de Análisis Relevante, se desmarca de Plus Ultra, Delcygate y Aldama, y se victimiza. El PP le acusa de utilizar sociedades pantalla para encubrir el cobro de dinero público por el rescate de la aerolínea

Foto: Zapatero compareciendo en la comisión en el Senado sobre el caso Koldo. (Europa Press/Eduardo Parra)
Zapatero compareciendo en la comisión en el Senado sobre el caso Koldo. (Europa Press/Eduardo Parra)
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Zapatero sigue siendo ZP, aquel personaje que moldeó José Blanco cuando era líder de la oposición: buenismo, talante y diálogo. Y cuando le pillan, una sonrisa. Un personaje construido ya en 2003 contra la imagen de un presidente Aznar que él mismo calificaba varias veces al día como “antiguo, autoritario y antisocial”, que era otra forma de llamarle antipático. Cuando años después Zapatero abandonó el palacio de la Moncloa, abrasado por ocho años de Gobierno volvió a esforzarse por moldear ese personaje tan del gusto de la izquierda: a diferencia de sus predecesores, él se mantendría en el Consejo de Estado, puesto incompatible con los negocios. Incluso, en uno de sus últimos actos en Moncloa cuando ya estaba desahuciado, llegó a citar a Gómez de la Serna para decir que el mejor destino era el de “supervisor de nubes, acostado en una hamaca mirando al cielo”.

Pues no: todo este constructo ha saltado por los aires en la comisión de investigación del caso Koldo/Ábalos/Cerdán en el Senado. Como a los demás, a Zapatero le gusta trabajar y que se lo paguen. Por eso en 2012 se dio de alta como autónomo y empezó a trabajar como consultor, que es el eufemismo de lobbista. Y como a los demás (que pueden hacerlo), a Zapatero le gusta ayudar a sus hijas en los difíciles comienzos profesionales. Por eso, según su relato, aceptó la propuesta de su amigo Julio Martínez Martínez, —imputado en la investigación por presunto blanqueo contra Plus Ultra— para trabajar para su empresa, Análisis Relevante, hoy bajo sospecha, lo que le ha propiciado unos ingresos medios anuales de 70.000 euros. Y por eso la única condición que le puso fue que contratara la empresa de sus hijas, Whathefav SL, que como ha desvelado recientemente en El Confidencial cobró 198.000 euros de la empresa de Martínez.

Hasta ahí el constructo del nuevo Zapatero, también muy bien moldeado y más cerca de la tierra que de las nubes, aunque siempre buenista, progresista y dentro de la legalidad. "70.000 euros brutos contra factura, que cotizaba al Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF), porque soy autónomo, no tengo una sociedad, no he tenido nunca una sociedad, ni aquí ni en ningún sitio del mundo ni en Kuala Lumpur. Y debo decir y añadir con afán de transparencia que, cuando acepté la propuesta de realizar las tareas de consultor de Análisis Relevante le propuse también que la agencia de mis hijas hiciera las tareas de marketing y de comunicación", ha explicado el expresidente del Gobierno presentándose como un esforzado profesional, un padre preocupado por sus hijas y un contribuyente encantado de pagar a Hacienda.

Sobre este argumento Zapatero ha construido su tesis exculpatoria y ha mareado con habilidad a las portavoces de UPN, María Ángeles Caballero, y de Vox, Paloma Gómez. Todo ha ido bien hasta que ha llegado el turno de Fernando Martínez Maíllo, portavoz del PP, que ha realizado un interrogatorio quirúrgico y ha conseguido cercar y poner nervioso al expresidente. Primero, al admitir que conoció con anterioridad "la posibilidad" de constituir Análisis Relevante. Sobre este argumento Maíllo ha insistido en saber si esta empresa es una sociedad pantalla para beneficiarse del rescate de la aerolínea Plus Ultra por 53 millones de euros: "Que no tenga empleados, que no tenga infraestructura, que su dirección sea genérica... son todos los requisitos de la OCDE para considerarla una sociedad pantalla. Es una sociedad que tiene como objetivo cobrar dinero de terceros sin actividad". Zapatero ha negado la mayor.

Foto: zapatero-reconoce-que-pidio-a-la-consultora-de-plus-ultra-fichar-a-la-agencia-de-sus-hijas

Pero Maíllo ha insistido y ha vuelto a atrapar a Zapatero cuando le ha preguntado por los informes elaborados para Análisis Relevante, que el expresidente realizaba con quien fuera director de comunicación del CNI, Sergio Sánchez: "Los hacíamos Sergio y yo, yo daba el visto bueno definitivo y los mandaba a Whathefav", se ha defendido el expresidente que, sin embargo, se ha negado a desvelar los 15 informes realizados para la compañía de Julio Martínez, algunos de ellos "orales", así como las identidades de los afectados: "Yo tengo derecho a preservar la confidencialidad de los informes y de las personas", ha dicho resistiéndose por primera vez en cinco horas de comisión a responder a una pregunta. "Usted entenderá que tenemos dudas", le ha respondido con dureza Maíllo antes de sacar su conclusión: "Usted ha utilizado vehículos societarios con la finalidad de encubrir el cobro de comisiones procedentes del rescate de Plus Ultra: sociedades pantalla, facturas infladas, trabajos no realizados y un rescate injustificado".

Ante esta afirmación, el expresidente ha pedido amparo al presidente de la comisión, dado que se trata de una acusación "incriminatoria" que se esconde tras la inmunidad parlamentaria y que está basada en lo único que, según él, el PP tiene para atacarle: "Preincidios". Sin embargo, para los populares el interrogatorio ha dejado "claro" que Análisis Relevante es una sociedad instrumental para que el expresidente y su familia cobraran grandes cantidades de dinero por informes orales por parte de un detenido por corrupción que estaba a sueldo de Plus Ultra, rescatada con dinero público".

El relato de Zapatero

José Luis Rodríguez Zapatero ha acudido al Senado con la intención de mostrarse tranquilo, y así ha sido hasta el interrogatorio de Maíllo. Antes ha tenido que admitir su condición de lobbista "consultor"—, y como es consciente de que esa imagen destruye su perfil de hombre desinteresado en el dinero, ha llegado a decir que se dedica a leer y que por las noches ve series con su mujer. Es más: ha matizado que aunque factura como lobbista, él no tiene una sociedad, como si lo primero estuviera bien y lo segundo mal. "No voy a hablar de los que sí que las han tenido con altas responsabilidades", dijo sin citar a Felipe González y José María Aznar. "Yo llevo haciendo tareas de consultor desde 2012 y bueno, he realizado trabajos para varias consultoras; conozco bien la materia. He realizado 172 viajes internacionales y he sido invitado a 186 actos públicos; en España he hecho 134 viajes nacionales sin contar, por supuesto, actos de partido, que hago muchos, y 370 actos públicos", se ha defendido.

En su comparecencia ante la comisión de investigación que se sigue en el Senado por el caso Koldo/Ábalos/Cerdán, Zapatero ha escenificado una estrategia que combina esa capacidad de seducción buenista con grandes dosis de victimización: "Se habla de mí sin saber", ha lamentado antes de denunciar la "agresividad" y las "fabulaciones"; y ha enumerado hasta 15 "falsedades y enormes falsedades". Todo ello, bien edulcorado con su clásico buenismo, esta vez interpretado reiteradamente en constantes referencias a los mensajes de agradecimiento de las mujeres y las hijas y los presos "que yo he liberado" en Venezuela, de cuyo Gobierno ha dicho no haber cobrado nada "jamás".

También ha arremetido contra las organizaciones que se dedican a presentarle querellas que luego son inadmitidas pero que, según su relato, alimentan argumentarios de la derecha. "El objetivo es dañar mi imagen pública, mi dignidad, mi honor. Los querellantes saben que es mentira, esa es la técnica. Y luego se dice que yo cogí a Sánchez de las orejas y le dije rescata a Plus Ultra. Esta es la historia", ha resumido.

En su ánimo por desmontar supuestas falsedades mostró una carta remitida por Hugo "el pollo" Carvajal, exjefe de la inteligencia chavista hoy preso en Estados Unidos, para negar que él le hubiera acusado de poseer una mina de oro en Venezuela. El problema de Zapatero es que lleva demasiado tiempo en las portadas de los periódicos sin dar ninguna explicación, ni sobre Plus Ultra, ni sobre sus relaciones con Delcy Rodríguez y Nicolás Maduro, ni sobre los vínculos con los dos Julio Martínez (el de Plus Ultra y el de Análisis Relevante)

A diferencia del actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el día que compareció en el Senado, Zapatero ha respondido a casi todo lo que se le ha preguntado —salvo los ya citados informes y los destinatarios— y no se ha agarrado a los "no me acuerdo", "no me consta" o "no lo sé": afirmó que nunca habló con Pedro Sánchez ni con José Luis Ábalos del rescate de Plus Ultra y negó tener relación con el presidente de esta aerolínea rescatada con 53 millones de euros, Julio Martínez Sola: "No, en absoluto, ninguna relación, cero. Ninguna comunicación, ninguna reunión, nada de nada". También negó tener relación con Víctor de Aldama, aunque admitió que hizo un viaje con él de hora y cuarto desde Venezuela hasta República Dominicana por petición de Nicolás Maduro. Tampoco conoce "de nada" a Koldo García.

Como colofón, ha sido interesante un intercambio con el senador de Junts Eduard Pujol: "¿Pondría la mano en el fuego por el expresidente Zapatero?". "Sí". "¿Por el expresidente Aznar?". "Sí, ese es mi talante". "¿Por el actual PSOE?". "Lo que diga la Justicia para mí será absolutamente la verdad". Y con una sonrisa en la cara, Zapatero ha abandonado la comisión después de intentar convencer a la opinión pública de que su partido es, como le ha espetado con sorna Pujol, "una congregación de corderitos".

Zapatero sigue siendo ZP, aquel personaje que moldeó José Blanco cuando era líder de la oposición: buenismo, talante y diálogo. Y cuando le pillan, una sonrisa. Un personaje construido ya en 2003 contra la imagen de un presidente Aznar que él mismo calificaba varias veces al día como “antiguo, autoritario y antisocial”, que era otra forma de llamarle antipático. Cuando años después Zapatero abandonó el palacio de la Moncloa, abrasado por ocho años de Gobierno volvió a esforzarse por moldear ese personaje tan del gusto de la izquierda: a diferencia de sus predecesores, él se mantendría en el Consejo de Estado, puesto incompatible con los negocios. Incluso, en uno de sus últimos actos en Moncloa cuando ya estaba desahuciado, llegó a citar a Gómez de la Serna para decir que el mejor destino era el de “supervisor de nubes, acostado en una hamaca mirando al cielo”.

José Luis Rodríguez Zapatero
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