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Tejero, el hombre que se enfrentó a un gallego, perdió y quedó confuso
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Carlos Prieto

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Tejero, el hombre que se enfrentó a un gallego, perdió y quedó confuso

El guardia civil que asaltó el Congreso era tan transparente que es difícil añadir algo más, salvo que uno lo contraponga al ladino Armada, entonces Tejero da para una tesis doctoral sobre el abismo de la incompatibilidad de caracteres

Foto: Muere a los 93 años el golpista Antonio Tejero. (EP)
Muere a los 93 años el golpista Antonio Tejero. (EP)
EC EXCLUSIVO

Si a Antonio Tejero le hubieran explicado las incompatibilidades entre entrenadores filósofos y entrenadores raciales antes del 23-F, quizá no hubiera montado un golpe de Estado con Alfonso Armada.

Nadie le contó a Antonio Tejero, por ejemplo, que antes de salir al campo, el entrenador filósofo ordena a sus jugadores achicar espacios, buscar al hombre libre y pensar en zona; mientras el entrenador racial solo exclama: "¡Echadle cojones!". Tras perder un partido, el entrenador filósofo lo achaca a que sus futbolistas "todavía no han interiorizado la creación de triángulos y rombos para generar superioridades"; el entrenador racial, por contra, se limita a señalar que FALTARON COJONES.

El equilibrio universal puede llegar a alterarse alguna vez, cuando al entrenador filósofo se le cruzan los cables y muta brevemente en entrenador racial, pero la cosa suele acabar fatal… Benito Floro, capaz de hacer un seminario sobre un saque de banda, abroncó una vez a los jugadores del Real Madrid en el vestuario ("con el pito nos los follamos"). Tras la filípica, Floro fue despedido inmediatamente, demostración incuestionable de que la mezcla de entrenador filósofo y entrenador racial tiende a la implosión.

En resumidas cuentas, si usted quiere dar un golpe de Estado con éxito, no lo ponga en manos de Bilardo y Menotti, Guardiola y Camacho o Tejero y Armada, o le saldrá un 23-F.

Todos los golpes del golpe

Tejero es un carácter tan transparente que no es fácil añadir algo más, pero si uno lo contrapone a Armada; el misterio de sus personalidades contrapuestas da para tesis doctoral. Si Tejero no tenía pliegues a la vista, Armada tenía tantas capas que la epistemología de Kant es una bicoca en comparación.

Si hablamos de cubrir de niebla cualquier conversación, Armada sería el gallego del milenio. Tú le preguntabas la hora a Armada, y del enredo que te organizaba para no contestarte claro, salías tan confuso como de un after a las 10 de la mañana.

Foto: muere-antonio-tejero-intento-golpe-estado-23-f

Si las intenciones de Tejero no podían estar más claras el 23-F (¡a mí, Sabino, que los arrollo!), las de Armada no podían ser más crípticas.

Recuerden, llegado el momento decisivo de la asonada, cuando la rama militar de pelo en pecho (Tejero) se juntó con la rama política maquiavélica (Armada) en el Congreso, todo saltó por los aires. ¿Por qué?

Es cierto que había importantes diferencias políticas entre Armada y Tejero (probablemente no insalvables), pero lo que verdaderamente jorobó el 23-F fueron dos maneras muy diferentes de ver la política y la vida y dos caracteres antagónicos, Armada y Tejero.

Foto: tejero-mujer-telefono-23f-desclasificado-tirao-colilla-desgraciao

Heráclito mantenía que la tensión entre opuestos era necesaria para la evolución del cosmos… pero Heráclito nunca montó un golpe de Estado con Alfonso Armada y Antonio Tejero.

Que dos fuerzas contrarias pueden generar más embrollo que otra cosa, quedó claro en el juicio militar tras el 23-F. Cuando el fiscal preguntó a Tejero qué hubo detrás del Golpe, el guardia civil respondió alterado: '"Eso quisiera yo, que a mí me explicara alguien qué ha sido esto del 23-F". Todo el mundo se rio mucho cuando Tejero dijo aquello. Y en efecto, tenía gracia… pero porque iba completamente en serio.

Tras meses preparando la asonada, y ya con pistola en ristre en el Congreso, Tejero se encontró con el jefe (Armada) y saltó la sorpresa en Las Gaunas: no se pusieron de acuerdo, a Tejero no le habían explicado bien el Golpe, y acabó echando de allí a Armada. ¿Cómo pudo darse semejante ceremonia de la confusión si (en teoría) estaba todo atado y bien atado? Porque Tejero quería salvar España echándole huevos y Armada salvar España haciendo un indescifrable encaje de bolillos político. Tejero quería jugar al patadón y Armada desplegar 17 variantes tácticas a la vez.

Foto: todo-lo-que-se-sabe-de-tejero-tras-golpe-estado-23f

Porque lo de Armada no era un Golpe, como pensaba Tejero, sino dos, uno duro y uno blando, o mejor dicho, un señuelo (Tejero) para desencadenar un Golpe blando (el de Armada). A Tejero no le gustó enterarse en directo de que solo era un señuelo, nadie le había explicado con claridad la letra pequeña de la asonada, que el gobierno de concentración presidido por Armada (con el que muchas personalidades borbónicas, políticas y periodísticas habían coqueteado antes de la caída de Adolfo Suárez) incluía a representantes de todas las sensibilidades políticas, también de las izquierdas. Y por ahí sí que no...

Dos cabalgan juntos

En sus crónicas sobre el juicio del 23-F, el periodista José Luis Martín Prieto perfiló los caracteres de Armada y Tejero con gran habilidad:

Tejero: "De media estatura, sólido, provisto de una extraña mirada a ratos vacía, en ocasiones de una extrema dureza, saluda a taconazos al Tribunal y responde con voz gangosa, marcado acento de la baja Andalucía occidental y vocabulario arrabalero, en ocasiones fronterizo con la insolencia. … Oficial vehemente, impulsivo, acaso compulsivo, vivaz… El teniente coronel deviene en bomba volante incontrolable que va salpicando incardinaciones golpistas a diestro y siniestro… Un intento kamikaze de llevárselo todo por delante en un proceso de siembra de sospechas del que nadie se libra… Tejero parece: un hombre que aún ante un Tribunal quiere seguir pegando en la cara… Tejero ya lo dijo en el juicio: 'Yo soy de los que creo que si se golpea esa pared con la cabeza acabará por ceder'.

"Tejero lo dijo en el juicio: 'Soy de los que cree que si se golpea esa pared con la cabeza acabará por ceder'"

Armada: "Como el protagonista de la fábula de Kipling, Armada quería ser Rey (o presidente del Gobierno), en una estrategia de sobreentendidos, medias verdades, citas fuera de contexto o distorsiones de la realidad. Un hombre que aparece tentado por las brujas de Macbeth y al que se ve imperturbable, sentado hombro con hombro con Milans, con una cierta impasibilidad y resignación orientales en su expresión. Armada, quizá sinuoso por naturaleza, desarrolla una autodefensa basada en la práctica rural de marear a la perdiz… Raramente contesta sí o no, y aún menos con énfasis; sus construcciones verbales son curvilíneas, rodea constantemente el objetivo intelectual al que quiere acercarse, para, muchas veces, acabar huyendo de él… Si a Armada se le preguntara si es autor de un crimen de sangre es harto probable que no contestara con una indignada y cortante negativa; comenzaría aduciendo que las cosas son en esta vida más complicadas de lo que parecen y que si se le permite procederá a un exordio previo".

Tejero y Armada, agua y aceite, hielo y juego, Nacho Cano y José María Cano.

Tejero iba de frente hasta la insensatez y a Armada no le detectabas ni con un sonar. Tejero no vio venir a Armada y Armada no imaginó que Tejero preferiría inmolarse antes que hacer un Golpe sin cojones.

Si bajamos al terreno de juzgar los comportamientos personales, podríamos decir lo siguiente: está feo marear a todo el mundo todo el rato con sobreentendidos, como hizo Armada, pero el "yo voy de frente" tejerista está socialmente sobrevalorado. Por mucho que nos atraigan los discursos de máxima integridad, nadie aguanta al amigo que siempre se pega en las discotecas porque VA DE FRENTE. No se puede ir por la vida con el termostato sin modular. ¿Varón Dandy? Sí, pero solo en ocasiones especiales, o acabarás abrumando al personal.

¿Es mejor ir a la moda como Guardiola o tener las axilas sudadas como Camacho? Ambas opciones son legítimas, pero no les pidas a Camacho y Guardiola que se pongan de acuerdo para tumbar un régimen Constitucional, o acabarán a hostias.

Si a Antonio Tejero le hubieran explicado las incompatibilidades entre entrenadores filósofos y entrenadores raciales antes del 23-F, quizá no hubiera montado un golpe de Estado con Alfonso Armada.

Golpe de Estado del 23-F
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