Muere Antonio Tejero a los 93 años, el peón del golpe de Estado del 23-F
El exteniente coronel de la Guardia Civil fue condenado a prisión por su participación en el intento de golpe de Estado y cumplió condena en diversas cárceles militares hasta 1996, cuando fue puesto en libertad
El autor del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, Antonio Tejero, ha muerto este miércoles a los 93 años. El exteniente coronel de la Guardia Civil irrumpió armado en el Congreso de los Diputados durante la votación de investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo durante el famoso 23-F al grito de "¡Quieto todo el mundo!" y pistola en mano. Según ha comunicado el despacho de abogados que representa a la familia, Tejero ha fallecido a las 18.45 horas de este miércoles (el mismo día que se desclasificaban los archivos del 23-F) en casa de su hija en Valencia, donde permanecía tras ser dado de alta del hospital en su última crisis.
Antonio Tejero Molina nació en la localidad malagueña de Alhaurín el Grande el 30 de abril de 1932. Se casó con Carmen Díez Pereira, fallecida en 2022, hija de guardia civil y maestra de profesión, con la que tuvo seis hijos: Carmen, Dolores, Antonio, Elvira, Ramón y Juan. El mayor de sus hijos, Antonio Tejero Díez, y Juan también desarrollaron su carrera dentro de la Guardia Civil, así como tres de sus 16 nietos. Precisamente, con motivo del 33 aniversario del golpe, el hijo mayor de Tejero organizó un homenaje a su padre con una paellada en el cuartel de Valdemoro, lo que obligó al entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, a cesarle en sus funciones.
Tejero fue juzgado y condenado a prisión por su participación en el intento de golpe de Estado y cumplió condena en diversas cárceles militares. Entró en prisión en 1983 tras su condena por la rebelión militar a 30 años y fue expulsado del cuerpo de la Guardia Civil, saliendo en libertad condicional en diciembre de 1996.
“Quieto todo el mundo”, irrumpió el teniente coronel Antonio Tejero en el Congreso de los Diputados en el que se iba a celebrar el acto de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo como presidente del Gobierno. Durante horas, los representantes políticos permanecieron retenidos en el interior del Congreso, donde se vivieron momentos de gran tensión. En la calle, incluso los carros de combate marcharon por las calles de Valencia bajo la orden de Jaime Miláns del Bosch, capitán general de esa región.
Según estableció la sentencia, en un día no determinado de julio de 1980, es decir, siete meses antes del 23-F, se reunieron en Valencia Antonio Tejero, Juan García Carrés, dirigente del sindicato vertical franquista, y el entonces teniente coronel Pedro Mas Oliver, a la sazón ayudante de Milans del Bosch, por entonces capitán general de Valencia. Fue en aquella reunión donde se decidió el asalto al Congreso. Tejero sería el encargado de la logística.
Posteriormente, y según acredita la misma sentencia, el 10 de enero de 1981 se reunieron en Valencia, como precisa la sentencia, Armada, Miláns del Bosch y un grupo de coroneles golpistas. Justo una semana después de que el rey despachara con Armada (antiguo preceptor del rey y apartado por Suárez) en Baqueira, donde necesariamente tuvo que ser informado del clima en los cuarteles.
Sólo unos días después, el 18 de enero, ya en Madrid, se vuelven a encontrar los mismos asistentes al encuentro de Valencia, pero en esta ocasión se suma a la reunión el general de división Torres Rojas, antiguo jefe de la Acorazada Brunete —una unidad de intervención inmediata— y en ese momento gobernador militar de A Coruña. El 29 de enero, sin embargo, ocurre algo que determinaría la fecha del golpe y aceleraría los preparativos: la dimisión de Adolfo Suárez.
Tejero aplaza el asalto en fin de semana
La propia sentencia de Campamento (el acuartelamiento en el que se celebró el juicio) habla de que incluso una semana antes del 23-F, el día 16, se reunieron en Madrid Armada, el coronel Ibáñez y Tejero. Por entonces, ya era público que el candidato a sustituir a Suárez sería Calvo-Sotelo, con Alberto Oliart como ministro de Defensa. Todo estaba preparado para asaltar el Congreso el viernes, 20 de febrero, pero Tejero dijo que siendo fin de semana tendría dificultades para reclutar guardias civiles.
En la mañana del 23-F, sobre las 11, Tejero se presentó en el Parque de Automovilismo de Madrid para reclutar guardias civiles. Se trataba, dijo Tejero, de “servir al Rey”. En varios autobuses llegan a la Carrera de San Jerónimo a las 18 y 23 minutos de la tarde, y el pelotón de guardias irrumpen en el hemiciclo cuando el diputado Núñez Encabo está votando la investidura de Calvo Sotelo. Tejero es el hombre al mando y el que retendrá a todo el Congreso "a la espera de la autoridad competente" que nunca llegó.
Finalmente, el golpe fue frenado durante la madrugada mediante la intervención del rey Juan Carlos I, que ordenó en un discurso televisado desde la Zarzuela la retirada inmediata de los cuerpos militares. En febrero de 1982, se celebró el juicio donde fueron acusados 18 guardias civiles, 14 militares y un civil. Un año después, Tejero y Miláns del Bosch fueron condenados a 30 años.
El exguardia civil, durante su paso por las prisiones, se matriculó y estudió la carrera universitaria de Geografía e Historia
El exguardia civil, durante su paso por las prisiones de Sant Ferrán de Figueres (Girona) y de Alcalá de Henares (Madrid), se matriculó y estudió la carrera universitaria de Geografía e Historia. Además, aprendió diferentes idiomas, desarrolló su pasión por la pintura y escribió sus memorias. En 1993, la Justicia le otorgó el tercer grado penitenciario debido a su estado de salud y tres años más tarde, en 1996 y tras trece en la cárcel, obtuvo la libertad condicional. La última vez que se le vio públicamente fue el 24 de octubre de 2019, cuando se produjo la exhumación de los restos de Francisco Franco en El Valle de los Caídos.
El autor del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, Antonio Tejero, ha muerto este miércoles a los 93 años. El exteniente coronel de la Guardia Civil irrumpió armado en el Congreso de los Diputados durante la votación de investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo durante el famoso 23-F al grito de "¡Quieto todo el mundo!" y pistola en mano. Según ha comunicado el despacho de abogados que representa a la familia, Tejero ha fallecido a las 18.45 horas de este miércoles (el mismo día que se desclasificaban los archivos del 23-F) en casa de su hija en Valencia, donde permanecía tras ser dado de alta del hospital en su última crisis.