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Feijóo acerca posturas con Abascal y envía a sus barones un "documento marco" para negociar con Vox
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PACTOS AUTONÓMICOS

Feijóo acerca posturas con Abascal y envía a sus barones un "documento marco" para negociar con Vox

El líder del PP habló el domingo durante una hora con el presidente de Vox y constató que "el pacto puede ser posible". Génova cambia de estrategia, limita la autonomía de CCAA y marca unas pautas comunes

Foto: El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo; junto a la presidenta de Extremadura en funciones, María Guardiola (Andrés Rodríguez / Europa Press)
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo; junto a la presidenta de Extremadura en funciones, María Guardiola (Andrés Rodríguez / Europa Press)
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Según el relato oficial, Feijóo comenzó a fraguar la decisión de involucrarse en la negociación territorial con Vox justo en el momento en que Abascal dijo en los pasillos del Congreso que no descartaba una repetición electoral en Extremadura. "Todo es posible", aseguró el martes de la semana pasada. La declaración pública del líder de Vox, que tampoco descartó exigir la salida de Guardiola a cambio de evitar una repetición electoral, colmó la paciencia de la máxima autoridad del partido. Pero hay que recordar también que desde los territorios se exige desde hace días a Feijóo que se implique de forma directa con Vox. Entre ellos, Extremadura.

Eran muchos los cargos, incluso presidentes autonómicos, que veían prioritario que el líder del PP tomase la iniciativa con Santiago Abascal. Así lo hizo. El vuelco estratégico se formalizó nada más arrancar la semana, aunque ya existían contactos entre las dos cúpulas desde días atrás. De hecho, Feijóo desveló en la noche del lunes, en una entrevista para Onda Cero, que el domingo mantuvo una conversación telefónica con el presidente de Vox durante más de una hora para resetear la negociación. Fue una charla "larga, fructífera y esclarecedora", apuntó, esperanzado.

El jefe de la oposición aseguró constatar que, tras ese contacto personal, se puede abrir un escenario "en que el pacto puede ser posible". "Pusimos un poco de orden en este ruido permanente que parece que se ha instalado en la política española", aseguró. Tras la conversación, la primera en meses, Génova hizo público que enviará a un 'interlocutor' tanto a Extremadura como a Aragón para dar un impulso a las conversaciones. Las dos mesas se reunirán de forma paralela. No sustituirá a sus líderes regionales en la mesa de negociación, pero sí les acompañará y les tutelará.

Feijóo y su equipo han elaborado además un "documento marco" a nivel nacional, al que ha accedido El Confidencial y que ha enviado a los presidentes autonómicos. El texto, al que ha accedido El Confidencial, consiste en una especie de "guía" sobre la que se basarán las negociaciones con el partido de Santiago Abascal en todas las autonomías donde necesiten los votos de Vox, y con la que intentarán allanar los acuerdos.

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Génova 'nacionaliza' de este modo las negociaciones con Vox y asume una realidad política ya incontestable por la subida imparable del partido de Abascal: si el PP quiere gobernar, debe entenderse con la ultraderecha. Feijóo busca "pactos simétricos" para evitar que Abascal ponga condiciones distintas en función del territorio. Aunque Bambú lo niega, en el PP creen que Vox intentó llevar a Guardiola al límite, mientras que puso condiciones más laxas a Azcón para culpar a la extremeña de la falta de acuerdo. Eso se acabó. Porque los pactos, defienden, deberán ser globales si el resultado electoral es similar.

Los principios comunes del 'documento marco' se aplicarán, por ahora, en Extremadura y Aragón, aunque Génova cuenta también con extenderlo a Castilla y León y no descartan promoverlo en Andalucía. El fin último de las medidas es el de encauzar las conversaciones con Bambú que, por primera vez, tutelará in situ la dirección nacional. Por ahora, Vox ha recibido de buen grado el paso adelante de Feijóo. Se comprometen a "resetear" la negociación y aparcar incluso la exigencia de sillones. En la dirección de Abascal están a la espera de que el PP les traslade el nombre del 'negociador' —todo apunta a Tellado— y arranque la nueva fase de las negociaciones.

El citado 'documento marco' será "único, vinculante y de aplicación en toda España, con el objetivo de garantizar la gobernabilidad con coherencia, proporcionalidad y estabilidad". En esta especie de manual constan diez postulados irrenunciables para guiar el diálogo con Vox y "romper la dinámica de chantaje político y privilegios injustificables". El PP fija también un total de 18 "ámbitos prioritarios de acuerdo", es decir, las cuestiones programáticas e ideológicas que Génova —y por ende sus barones— priorizarán en la negociación y en la que creen estar alineados con Vox.

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Una imagen de una de las páginas del 'documento marco'. Pinche aquí para ampliar.

De la inmigración a las "políticas climáticas"

El PP ha identificado casi una veintena de puntos programáticos en los que existe coincidencia con Vox, y que ensalzan para acercar los acuerdos territoriales. Hablan por ejemplo de revertir desde las autonomías el "infierno fiscal" del Gobierno y promover bajadas de impuestos autonómicos; reducir la burocracia de autónomos y pequeños empresarios; y la defensa delos agricultores, ganaderos y pescadores frente a la "sobrerregulación que encarecen sus costes".

Llega en este punto el primer gran guiño ideológico a Vox, una de las condiciones que los de Abascal han exigido siempre para ceder sus votos: el rechazo al Pacto Verde europeo y la defensa del campo. "Desde el ámbito autonómico impulsaremos medidas de simplificación administrativa, apoyo productivo y defensa de nuestros productores frente a la competencia desleal", afirman en el PP, justo en un momento en que ambas formaciones habían encallado en esta cuestión por el acuerdo Mercosur-UE. "Rechazamos las políticas climáticas que destruyen empleo, encarecen la energía y expulsan a la industria", estipulan.

El documento sitúa la política energética; la vivienda; la lucha contra la okupación; o la defensa de la natalidad "en el centro de la agenda política", y hacen un gesto del mismo modo a otras cuestiones también irrenunciables para Abascal: la eliminación del gasto superfluo y de ayudas públicas —"no perpetuaremos un sistema de subsidios en el que la gente trabaje para sostener a quien ha demostrado no querer hacerlo"—; la lucha contra la inmigración ilegal —que sitúan, eso sí, como una competencia exclusiva del Gobierno— e incluso la censura a la existencia de un "adoctrinamiento ideológico" en las aulas.

El PP señalan además que "la condena de toda forma de violencia debe ser inequívoca" y, en un intento de acercar el acuerdo, hablan de "violencia doméstica", en línea con la expresión que utiliza Vox, aunque incluyen también el término de "violencia machista", lacra de la que sí habla el PP. "Cualquier acuerdo rechazará expresamente las violencias políticas, terroristas, machistas, domésticas o de cualquier clase", recoge. También reiteran la necesidad de enfrentar "las dificultades reales" de las mujeres en el "acceso al empleo, la conciliación y la brecha salarial", y hacen hincapié en la "prohibición del burka y el niqab" para proteger sus derechos.

Las condiciones comunes del PP

Más allá de los guiños programáticos, el documento incluye una serie de condiciones para esbozar acuerdos. Arrancan con el respeto a "la unidad nacional, el marco constitucional y el Estado de Derecho", que, recuerdan, "incluye el acatamiento del reparto competencial": cualquier exigencia debe entrar en lo que "legalmente" puede adoptar cada Administración.

El PP insta también a "velar por el respeto de las principales instituciones de la nación", especialmente en lo relativo a la "separación de poderes", la preservación de las "instituciones autonómicas" y el "respeto" a la Jefatura del Estado, una figura de la que Vox se ha distanciado con el paso de los meses. Los de Feijóo fijan también como principio básico la "coherencia programática" —aclaran que no pueden "contradecir" su programa electoral, pero sí "ampliarlo"—; basar cualquier acuerdo en "la igualdad de los ciudadanos ante la ley" sin perjuicio de su "ideología, lengua, sexo, origen u otra condición".

Apuntan también a que el "reparto de poder" —y por tanto la posible firma de nuevos ejecutivos de coalición— "debe respetar la proporcionalidad que los ciudadanos establezcan en las urnas". Este ha sido precisamente uno de los grandes escollos de la negociación en Extremadura: según la versión del entorno de Guardiola, Vox había puesto encima de la mesa "condiciones imposibles" a nivel programático y, sobre todo, orgánico, con el fin de dinamitar las negociaciones.

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Génova defiende también en su documento que, pese a los pactos con Vox y en contra del relato de la izquierda, "el Partido Popular tiene identidad política propia" y un pacto "no implica acabar siendo lo mismo, ni pretenderlo". Apuntan también que "cualquier acuerdo" compromete a las dos formaciones a "responder solidaria y colegiadamente por las decisiones y su aplicación presupuestaria", independientemente de las "responsabilidades ejecutivas" que cada uno tenga en un futurible gobierno. Y, por último, circunscriben los pactos de investidura a un "compromiso" para aprobar los presupuestos de toda la legislatura y garantizar así la estabilidad.

Un acuerdo rápido para Guardiola

El giro de timón de Feijóo ha sido recibido en el PP de Extremadura con una mezcla de alivio y esperanza. Según pudo saber El Confidencial, Guardiola pidió a Feijóo que se implicase en las negociaciones y que "ayudase" a desenredar el nudo, bajo la idea de que "lo de 2023 no puede repetirse". La falta de "control" por parte de Génova provocó entonces pactos desiguales con el partido de Abascal, con importantes diferencias por ejemplo entre Comunidad Valenciana y Extremadura.

La presidenta de Extremadura recupera en parte la sintonía con Génova tras el profundo malestar que se había instalado en la formación regional por el toque de atención que Feijóo dio —públicamente y a través de la vicesecretaria Carmen Fúnez— la semana pasada para exigirle "discreción" y "trabajo serio" por el cruce de acusaciones que habían escalado a través de "canutazos" y de las redes sociales. Pese a las diferencias, Génova mantiene la confianza en Guardiola y no aceptará en ningún caso apartarla para facilitar el acuerdo.

Fuentes del entorno de Feijóo apuntan a la intención de buscar un "acuerdo rápido" para María Guardiola, que se enfrenta a la primera sesión de investidura la próxima semana. De no conseguir un acuerdo, la dirigente tiene dos meses, hasta el 3 de mayo, para intentarlo. Si no irá a repetición electoral. Génova no quiere demorar la búsqueda de un entendimiento para avalar la investidura de la extremeña, incluso aunque se produzca en plena campaña de Castilla y León. "Nuestra voluntad es que esto se postergue lo menos posible", afirman.

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Desde la dirección del PP se proponen ahora trazar un "calendario de reuniones" con Vox. Al margen del enviado de Génova, en Extremadura se sentará también en la mesa María Guardiola. Enfrente estará el líder regional de Vox, Óscar Fernández, y la secretaria general adjunta de Bambú, Montserrat Lluís. Será el mismo esquema en Aragón, pero con Jorge Azcón (PP) y con Alejandro Nolasco (Vox).

Según el relato oficial, Feijóo comenzó a fraguar la decisión de involucrarse en la negociación territorial con Vox justo en el momento en que Abascal dijo en los pasillos del Congreso que no descartaba una repetición electoral en Extremadura. "Todo es posible", aseguró el martes de la semana pasada. La declaración pública del líder de Vox, que tampoco descartó exigir la salida de Guardiola a cambio de evitar una repetición electoral, colmó la paciencia de la máxima autoridad del partido. Pero hay que recordar también que desde los territorios se exige desde hace días a Feijóo que se implique de forma directa con Vox. Entre ellos, Extremadura.

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