Es noticia
23-F: "Dos militares han puesto sus pistolas en la mesa de Suárez tras salir el rey del despacho"
  1. España
45 años después

23-F: "Dos militares han puesto sus pistolas en la mesa de Suárez tras salir el rey del despacho"

Se cumplen 45 años del intento golpista y nuevas voces y documentos ponen luz al antes y después de aquellos hechos y de todos los personajes que participaron en la trama que fracasó

Foto: El rey Juan Carlos I recibe en la Zarzuela a Adolfo Suárez, presidente del Gobierno en funciones, y Santiago Carrillo, secretario general del PCE. (Europa Press)
El rey Juan Carlos I recibe en la Zarzuela a Adolfo Suárez, presidente del Gobierno en funciones, y Santiago Carrillo, secretario general del PCE. (Europa Press)
EC EXCLUSIVO

Se cumplen 45 años del intento golpista del 23-F y nuevas voces y documentos ponen luz al antes y al después de aquellos hechos.

Los personajes son Catalina Abad, doble espía y amiga del empresario Juan Garrigües; Ángel López Montero, abogado del teniente coronel Antonio Tejero; José Luis Cortina, ex jefe de Operaciones Especiales del CESID (antecesor del actual CNI) y documentos internos de los servicios secretos. Abad, López Montero y Garrigues ya han fallecido, pero algunos de sus secretos han quedado con nosotros. Los otros, Tejero, Cortina y los documentos del CESID, siguen vivos y hablan.

La primera voz

Catalina Abad, doble espía.

Semanas antes de que el coronel Antonio Tejero llegara al Congreso con un grupo de guardias civiles, el empresario Juan Garrigues Walker, directivo de la Asociación de Amistad España-URSS, se puso en contacto con su amiga y colaboradora Catalina Abad. Garrigues le pidió a Abad que hablara con los soviéticos para avisarles de lo que se avecinaba. La amiga de Garrigues ya tenía contactos con los servicios secretos españoles y fue captada oficialmente en 1986 con el nombre en clave de Katia. Ella también colaboraba con los soviéticos. Abad nació en Moscú y era hija de exiliados republicanos españoles en la antigua URSS. El padre de Kati, Francisco Abad, fue un alto dirigente del Partido Comunista de España.

placeholder  Katia Abad en su casa. (A. R.)
Katia Abad en su casa. (A. R.)

Mis encuentros con Katia Abad comenzaron en enero del 2006 en un pueblo de Madrid, Torres de la Alameda, donde ella vivía.

Fueron muchos días, muchos encuentros y muchos temas a tratar. El 23-F, la URSS, su trabajo en la Asociación de Amistad España-URSS y Santiago Carrillo, el dirigente del PCE que mandó a su padre a un psiquiátrico ruso por enfrentamientos ideológicos y que, según ella, boicoteó a los maquis en España y propició la caída y muerte de algunos de sus más destacados guerrilleros.

Los contactos entre Garrigues y Katia eran muy asiduos y fluidos. También laborales y empresariales. Los dos pertenecían a la misma asociación, Amistad España-URSS. Y Garrigues estaba muy bien relacionado con el mundo militar y tenía negocios con los soviéticos. Katia, incluso, llegó a conocer a la viuda del almirante Carrero Blanco y a su hijo a través de Garrigues.

Estas son algunas de las conversaciones que mantuve con Katia Abad sobre el 23-F y que, según ella, le contó Juan Garrigues. Más tarde conseguí unos documentos del CESID donde se recogía y reflejaba la misma versión de la colaboradora sobre el 23-F, incluso con más detalles.

Katia, a instancia de Garrigues, avisa a los soviéticos de lo que se avecina y se desplaza hasta la embajada de la URSS. Varios días después del primer contacto, los soviéticos reclaman más información.

La segunda voz

El documento del CESID

Un informe del CESID del 3 de marzo de 1986, que en aquellas fechas dirigía el general Alonso Manglano, recoge las conversaciones entre Garrigues y Katia y aporta nuevos datos sobre el Rey, Suárez, los militares y las pistolas. En ese mismo informe también se indica que la Asociación España-URSS estaba intervenida por los servicios secretos y que habían colocado una serie de escuchas para saber quiénes iban y de qué hablaban. El informe consta de 40 folios e indica dónde y cómo se captó a Catalina Abad, Kati para los amigos.

placeholder Informe del CESID.
Informe del CESID.

Poco tiempo después, comentó Garrigues que se preparaba otro golpe. Katia avisó a la embajada soviética, que estuvo en alerta varios días. No ocurrió nada. Katia opina que Garrigues se refería al frustrado 27-0. Por último, Kati recuerda que, pasado el 23-F, Garrigues comentó que con bastante antelación al mismo había habido una reunión a la que asistieron el Rey, Suárez y dos militares de alta graduación, uno de ellos el que iba siempre con el Rey.

En el transcurso de tal reunión, en un determinado momento, los militares pusieron sus pistolas sobre la mesa exigiendo, por el bien de España, la dimisión de Suárez. El Rey se fue para no estar presente.

placeholder Ángel López Montero (2º por la izquierda) Foto: Europa Press.
Ángel López Montero (2º por la izquierda) Foto: Europa Press.

La tercera voz

El abogado de Tejero

Ángel López Montero era el abogado del entonces teniente coronel de la Guardia Civil. Nuestros encuentros, al igual que con Catalina Abad, fueron muchos y la mayoría de ellos en el despacho que tenía en Madrid, cerca de la estación de Atocha. López Montero me regaló su amistad, conocimiento, todos los apuntes de su defensa y las actas del juicio, encuadernadas. Hoy, todavía, conservo esas actas y su voz. Y por su culpa, en su funeral, que se celebró el 8 de junio de 2012 en la basílica de Nuestra Señora de Atocha, Antonio Tejero me dio “la paz”.

López Montero se definía como liberal y en 1979 se presentó a las elecciones de la alcaldía de Madrid por el Partido Liberal Español (PLE). En su despacho me desveló cosas de antes del 23-F y de después de aquellos hechos que nunca había contado. Eso fue en febrero del 2011 y, entre otras cosas, me contó que Tejero quería asaltar la Zarzuela y no el Congreso porque se declaraba antimonárquico y mantenía que a él no lo iba a parar un Borbón. Y, además, me contó cómo se presentó en su despacho de Atocha el que fuera jefe de Operaciones Especiales del CESID, José Luis Cortina. Suplicó y pidió que Tejero no descubriera que estaba implicado en el 23-F. El comandante argumentó que él estaba en el golpe posterior, el que estaban preparando los coroneles para el 27-O de 1982.

"Antonio me contó, y declaró en la sala del juicio, que, antes del 23-F, tuvo varias reuniones con el comandante del Cesid José Luis Cortina. La última fue en un piso de la calle del Pintor Juan Gris de Madrid. Allí Cortina hizo de intermediario entre Tejero y el general Armada. Tras la presentación, Cortina le dijo a Armada que Tejero era el hombre que se encargaría de la entrada en el Congreso y Armada indicó que tenía que ser una operación perfecta y que la entrada tenía que ser a las 18.23 horas. Tras esa conversación, Cortina se marchó. Todo eso fue el 21 de febrero de 1981", explicaba López Montero

Tras el fracaso del 23-F, un grupo de coroneles preparó un segundo golpe de Estado para el 27 de octubre de 1982. Estaba dirigido por Milans del Bosch desde la cárcel e iba a ser cruento, al estilo de los llevados a cabo en Argentina y Chile. Días antes, el 2 de octubre, fue abortado por el nuevo jefe de la Agrupación Operativa del Cesid, el coronel Juan Alberto Perote, que sustituyó en el cargo al comandante José Luis Cortina. Perote escribió en 2001 (Editorial Foca) un excelente libro sobre los dos intentos de golpe de Estado: 23-F: Ni Milans ni Tejero. El informe que se ocultó. El jefe de Operaciones Especiales en la época del general Alonso Manglano pone luz y nombre y apellidos a las implicaciones de los servicios secretos en el intento golpista.

Hay que recordar que Cortina fue absuelto en el juicio del 23-F y que su segundo en la Agrupación Operativa del CESID, el capitán Gómez Iglesias, fue condenado a tres años por el Tribunal Militar y después el Supremo le aumentó la pena a seis.

El juicio del 23-F se celebró en el Servicio Geográfico del Ejército y, durante su desarrollo, en febrero de 1982, se cambió de ministro de Defensa. Agustín Rodríguez Sahagún fue sustituido por Alberto Oliart. Y López Montero se remonta a los episodios, presiones y amenazas vividas aquellos días.

El abogado de Tejero siempre ha mantenido que la absolución del comandante José Luis Cortina estuvo motivada por una amenaza que realizó durante la vista del juicio y que él mismo pudo escuchar cuando el agente del CESID hablaba desde un teléfono público situado en el restaurante del Servicio Geográfico del Ejército y le decía a un tercero: “Como me jodan, saco hasta lo de Carrero Blanco”.

Cortina, que en 1981 era jefe de la Agrupación de Operaciones y Misiones Especiales (AOME), aprovechó una de las preguntas del fiscal del juicio del 23-F, el general José María Claver, para, sin justificación aparente, intentar hacer un símil entre el atentado de Carrero Blanco y el 23-F.

También me contó como "el comandante Cortina se me presentó en mi despacho y me dijo que era amigo de Tejero y que era muy importante que Antonio no lo sacara en sus declaraciones".

placeholder El teniente general Jaime Milans del Bosch. (Europa Press)
El teniente general Jaime Milans del Bosch. (Europa Press)

Finalmente Cortina fue absuelto y su mano derecha, el capitán Gómez Iglesias, que fue quien condujo los autobuses de Tejero hasta el Congreso, fue condenado, en primera instancia, a tres años de cárcel. El Tribunal Supremo, posteriormente, incrementó la pena en tres años más. En 1984 Gómez Iglesias fue indultado a propuesta del Gobierno socialista de Felipe González.

"El comandante Cortina se me presentó en mi despacho y me dijo que era amigo de Tejero y que era muy importante que Antonio no lo sacara en sus declaraciones".

López Montero se llevó a la tumba algunos secretos del 23-F, pero siempre repetía y recordaba que ya era hora de que saliera toda la verdad de la intentona golpista y las cintas que se grabaron previas a aquellos hechos. Hay que recordar que la actual ley de Secretos Oficiales es del año 1968 y que en el cajón del actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, hay un anteproyecto del año 2022 para reformar esa ley, pero ahí sigue a pesar de las continuas peticiones del PNV para revocar esa ley franquista.

La cuarta voz

José Luis Cortina

Fue en febrero de 2011 cuando el que fuera jefe de Operaciones Espaciales de los servicios secretos españoles me recibió en su despacho. Era la primera vez que hablaba con la prensa y ya se había convertido en un próspero empresario de la seguridad y defensa. Lideraba el grupo Atenea, colaboraba con los Ministerios de Defensa e Interior y montó un salón internacional, Homsec, para vender tecnología a los países iberoamericanos.

Allí, en su despacho, situado en la calle Abascal, realicé la diligencia informativa correspondiente sobre la aseveración de López Montero y sus amenazas a un tercero: “Como me jodan, saco hasta lo de Carrero Blanco”.

La quinta voz

Antonio Tejero

Fue un viernes. 8 de junio de 2012. Antonio Tejero, su mujer y su hijo estaban en el primer banco, lado izquierdo, de la basílica de Nuestra Señora de Atocha. Yo estaba en el segundo detrás de él. La familia de Ángel López Montero, el difunto, estaba en el primer banco, al lado derecho. Y en esa misa de funeral el párroco se dirigió a los feligreses que llenaban la iglesia y nos dijo: “Daos la paz”. Y de repente él, el que fuera teniente coronel de la Guardia Civil, se volvió, me dio su mano –fuerte y grande- apretó la mía y mirándome a los ojos, me dijo: “La paz sea contigo”.

Esa mano, esa voz, esa figura, ese bigote eran los mismos que entraron en el Congreso, pistola en mano, y gritó: “¡Quieto todo el mundo... Se sienten coño!”.

Tejero, católico practicante, le confesó a Ángel López Montero lo que había hecho la mañana del 23-F, antes de entrar en el Congreso pistola en mano. Y el abogado se lo contó al periodista: “Aquella mañana, a las 8.00 horas, Tejero entró en una iglesia cercana a su casa, en la madrileña calle de Guzmán El Bueno, y vestido de militar y con el tricornio en la mano, habló con el Cristo que presidía el altar y le dijo: “Dios mío, hoy va a ser un día muy difícil”.

López-Montero también me reveló que Tejero dudaba de aquella acción y se encomendó al Cristo, que estaba flanqueado por seis velones, y le solicitó una señal divina para saber si la acción tendría un final feliz: "Si consideras que algo va a salir mal, házmelo ver". Cuando Tejero, tras rezar un padrenuestro, levantó su cabeza y se dirigió de nuevo al Cristo, observó que uno de los velones se había apagado.

Al terminar la misa en el funeral de López Montero uno de sus hijos me presentó oficialmente a Antonio Tejero: “Antonio Rubio, un buen amigo de mi padre". Tejero, educado, me volvió a dar la mano. Y, mientras yo retenía esa mano, le confesé: “Amigo de Ángel y periodista”.

Tejero ya no apretó la mano de la misma forma que lo hizo cuando me dio la paz, ni cuando supo que era amigo del abogado Ángel López-Montero.

*Antonio Rubio es director del Máster en Periodismo de Investigación, Nuevas Narrativas, Datos, Fact-Checking, Transparencia e Inteligencia Artificial de El Confidencial y la Universidad Rey Juan Carlos.

Se cumplen 45 años del intento golpista del 23-F y nuevas voces y documentos ponen luz al antes y al después de aquellos hechos.

El Confidencial
El redactor recomienda