La nueva DAO de la Policía, Gemma Barroso, tardó cerca de tres horas en comunicar que una inspectora había denunciado por violación al máximo mando del Cuerpo. Sucedió el mismo martes, antes de que el escándalo se hiciese público. Pasadas las 15.00 horas, la denunciante se presentó en el despacho de Barroso con la querella y la noticia de que un juez había abierto una investigación. Diversas fuentes policiales y el abogado de la víctima reconstruyen para El Confidencial las horas claves del día en el que la Policía Nacional se vio sacudida por el mayor seísmo de los últimos años.
La comisaria Barroso relató los hechos a sus compañeros de la Junta de Gobierno de la Policía este miércoles en la reunión que el director general, Francisco Pardo, convocó de urgencia en el complejo policial de Canillas. Fuentes presentes en ese cónclave de los principales mandos del cuerpo indican que Pardo lanzó el mensaje de que la Policía está por encima de sus miembros. La noche previa había dimitido el jefe de todos los uniformados que estaban en la sala, en torno a una quincena. Durante las dos horas que duró la cita, la comisaria Barroso les contó que ella se reunió con la víctima antes de que todo estallase.
La denunciante, una inspectora, había solicitado a Barroso una reunión urgente. La comisaria principal, responsable de la subdirección de Recursos Humanos, le hizo un hueco en su agenda el martes a una hora generalmente destinada a la comida. La recibió en la sede de la Dirección General de la Policía, donde tiene su despacho, en el edificio de la calle Miguel Ángel de Madrid. La inspectora volvía así al mismo escenario en el que en julio –tres meses después de la presunta violación– le dijo a Barroso que no estaba en condiciones de trabajar y se acogió a una baja en la que sigue actualmente.
Tanto el abogado de la víctima como fuentes oficiales del cuerpo aseguran que en aquella cita de julio la mujer no explicó por qué necesitaba la baja. Barroso puso a su disposición el equipo de apoyo psicosocial, pero no le dijo que había sido agredida sexualmente por el entonces DAO, José Ángel González. Se da la circunstancia de que el comisario principal tenía su despacho en el mismo edificio, a pocos metros del de la subdirectora de Recursos Humanos.
El abogado de la víctima dice que su cliente eligió un destino en Madrid tras terminar sus prácticas de inspectora en la comisaría de Coslada. Pero ahora se pregunta si la idea era destinarla en la sede de Miguel Ángel para tenerla “controlada“. La querella relata una campaña de acoso y presiones antes y después de la presunta violación.
Pasadas las 18 horas
Las fuentes consultadas afirman que Barroso reaccionó estupefacta a la noticia, lo que lleva a los implicados a pensar que nunca supo nada. Añaden que la comisaria le manifestó en ese momento su apoyo y le animó a seguir adelante con la querella. Sin embargo, no informó al director general de la Policía hasta pasadas unas tres horas. Las fuentes oficiales que confirman esta cronología ubican esa comunicación a su superior político pasadas las 18 horas. Solo media hora después, la información empezó a llegar a los primeros periodistas desde el entorno de la denunciante y la primera publicación sobre la presunta violación vio la luz minutos antes de las 19 horas.
La versión que ofreció la comisaria a sus compañeros en la reunión de Canillas es que tanto ella como el director general tenían reuniones y asuntos programados esa tarde y consideró que no era algo para comunicar por teléfono. Quiso hacerlo en persona. Las fuentes aseguran que nada más tener conocimiento, Francisco Pardo dio cuenta a la secretaria de Estado de Seguridad, Aina Calvo, y al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. “Desde ese momento se activó el mecanismo que ha terminado con el cese del DAO“, dicen desde la Dirección General a este periódico.
"Ha comunicado su decisión de renunciar"
En ese lapso de tiempo de la tarde del martes, El Confidencial solicitó tanto a la Policía como al Ministerio del Interior alguna confirmación de los hechos. Esta confirmación se produjo a las 20.44: “El comisario principal José Ángel González, director adjunto de la Policía, ha comunicado al Ministerio del Interior su decisión de renunciar al cargo que ostenta, lo que hará efectivo en las próximas horas”. Fuentes al tanto de la decisión compartieron con este periódico comentarios que indican que fue una dimisión forzada: “Es imposible aguantar eso”.
El Boletín Oficial del Estado (BOE) ha hecho oficial este jueves el cese del mando policial. Era una de las personas de mayor confianza de Grande-Marlaska. José Ángel González desempeñaba el puesto de DAO desde el inicio del mandato del ministro en 2018 y en 2024 maniobró para mantenerle en el puesto pese a haber superado la edad de jubilación usando un decreto de ayudas de la Dana.
Grande-Marlaska sostiene que no sabía nada y respondió a las peticiones de dimisión del PP diciendo que solo renunciaría si la denunciante le acusase de haberle fallado. “¿Tengo yo que decidir si el ministro tiene que dimitir?”, le trasladó horas después la aludida a su abogado. De momento, su malestar se centra no tanto en el ministro, sino en que no se han seguido los protocolos durante su baja y por las presiones sufridas tras estallar el escándalo.
Se queja de que su nombre ha circulado en foros policiales pese a que la querella –que también se difundió en el cuerpo– estaba anonimizada. Ella lo achaca al entorno del ya ex DAO. Excluye de sus críticas a la comisaria Gemma Barroso, que este jueves habló por teléfono con la denunciante para ofrecerle protección policial.
La nueva DAO de la Policía, Gemma Barroso, tardó cerca de tres horas en comunicar que una inspectora había denunciado por violación al máximo mando del Cuerpo. Sucedió el mismo martes, antes de que el escándalo se hiciese público. Pasadas las 15.00 horas, la denunciante se presentó en el despacho de Barroso con la querella y la noticia de que un juez había abierto una investigación. Diversas fuentes policiales y el abogado de la víctima reconstruyen para El Confidencial las horas claves del día en el que la Policía Nacional se vio sacudida por el mayor seísmo de los últimos años.