Carlos Alsina ha puesto el foco en la dimensión política del escándalo que sacude al Ministerio del Interior. En su monólogo en Onda Cero, el periodista sostuvo que Fernando Grande-Marlaska “tiene motivos para sopesar su propia dimisión”, pese a que, a día de hoy, no exista constancia de que conociera o encubriera la presunta agresión sexual atribuida a un alto mando policial de su confianza.
El comunicador arrancó con una parábola para cuestionar las palabras del ministro, quien había afirmado que solo dimitiría si la víctima consideraba que él le había fallado. Y es que, según él, esa apelación desplaza una responsabilidad que no corresponde a la mujer denunciante. “No es la mujer asaltada quien tiene la responsabilidad de establecer si hay razones o no para la dimisión de un ministro”, vino a señalar.
Durante su intervención, Alsina dejó claro que no hay pruebas de que Marlaska conociera los hechos ni de que tratara de ocultarlos. También remarcó que el ministro “no ha agredido sexualmente a nadie” y que no está entre sus funciones vigilar la vida privada de sus colaboradores. Sin embargo, introdujo el matiz político: el presunto agresor ocupaba la jefatura operativa de la Policía Nacional, un puesto de máxima responsabilidad dentro de la estructura que depende del Ministerio.
Ahí situó el núcleo de su reflexión. Más allá de las responsabilidades penales —que, recalcó, deberán dirimirse en sede judicial—, el periodista planteó si resulta compatible mantener al frente del cuerpo a una persona que, según las informaciones publicadas, “nunca entendió en qué consiste el consentimiento”. Y añadió que, si además se confirmara que hubo intentos de persuadir a la denunciante para que guardara silencio, estaríamos ante una cuestión que afecta directamente a la cadena de mando y, por tanto, al ámbito político.
Alsina también criticó el clima de confrontación parlamentaria generado tras conocerse el caso. Lamentó que en el Congreso se escucharan gritos de “dimisión” y aplausos cerrados, cuando lo que hay detrás es la denuncia de una agresión sexual.
El periodista no ahorró reproches a la oposición por atribuir al ministro comportamientos para los que, dijo, no existen pruebas, pero tampoco exoneró al titular de Interior de hacer un examen propio. La cuestión, vino a plantear, no es si la víctima debe pronunciarse sobre la continuidad del ministro, sino qué lectura política hace el propio Marlaska sobre el hecho de haber tenido bajo su responsabilidad a un mando policial ahora señalado por un presunto delito de esta gravedad.
Carlos Alsina ha puesto el foco en la dimensión política del escándalo que sacude al Ministerio del Interior. En su monólogo en Onda Cero, el periodista sostuvo que Fernando Grande-Marlaska “tiene motivos para sopesar su propia dimisión”, pese a que, a día de hoy, no exista constancia de que conociera o encubriera la presunta agresión sexual atribuida a un alto mando policial de su confianza.