Los nombramientos de la sucesora de García Ortiz, bajo sospecha: "La prueba del algodón"
Compiten personas del círculo de confianza de Álvaro García Ortiz y cercanas a la Unión Progresista de Fiscales frente a otras ajenas a su círculo y con dilatadas trayectorias y experiencia
(i-d) La fiscal general del Estado, Teresa Peramato, y los exfiscales generales del Estado Álvaro García Ortiz y Dolores Delgado (Alberto Ortega / Europa Press)
La sucesora de Álvaro García Ortiz, Teresa Peramato, se enfrentará dentro de unos días a su primera tanda de nombramientos y lo hará con toda la carrera fiscal mirando. El Consejo Fiscal se reunirá la próxima semana para valorar y proponer candidatos a una veintena de plazas y, entre los aspirantes, se encuentran personas del círculo de confianza del anterior fiscal general y cercanas a la Unión Progresista de Fiscales, la asociación de ambos. Compiten frente a otras para nada cercanas a su antecesor, pero con dilatadas trayectorias y experiencia. Las decisiones que adopte la jefa del Ministerio Público serán como "la prueba del algodón", aseguran diversas fuentes consultadas.
Peramato tendrá la opción de demostrar su independencia o confirmar lo que ya sospechan muchos en privado, es decir, que lo que hay que esperar es una gestión seguidista respecto a la García Ortiz y María Dolores Delgado, con especial promoción de miembros de la UPF. "Las decisiones que tome la fiscal general son un test para saber si empieza un nuevo periodo", lo describe una de las fuentes consultadas que incide precisamente en esa querencia asociativa tradicional en pasados mandatos. "En los últimos años solo se ha tenido en cuenta la afiliación asociativa a la UPF y la predisposición a obedecer. Esperemos que haya oportunidad para candidatos con mérito y capacidad", destaca.
Desde luego, será la mejor ocasión para enviar un mensaje que la carrera entenderá mucho mejor que las palabras y buenas intenciones mostradas en sus comparecencias y en las reuniones mantenidas hasta la fecha. Y es que, en algunas de las plazas ofertadas, coinciden como aspirantes personas tan cercanas a García Ortiz como el teniente fiscal de su Secretaría Técnica, Diego Villafañe, o su superior al mando de esta división, Ana Isabel García León, promovida ya en su día a la primera categoría por el fiscal general dimitido.
García León opta al puesto de fiscal de Sala jefe de la Sección Penal de la Fiscalía del Tribunal Supremo frente a pesos pesados como Consuelo Madrigal o Jaime Moreno, ambos fiscales del procés con elevadísimos puestos en el escalafón y una experiencia demostrada en el área que no tiene la primera candidata. A esta vacante concurren también los fiscales Álvaro Redondo, José Javier Huete, María Ángeles Garrido, Rafael Escobar, María Farnés, María José Osuna y Rosana Lledó.
Una situación similar se repite en los puestos para fiscal del Tribunal Supremo. A esta liza se añade el morbo de comprobar cómo se disputan las plazas dos antiguos enemigos íntimos. Opta a una de las vacantes la fiscal superior de Madrid, Almudena Lastra, y lo hace junto a Villafañe. Este último llegó a estar imputado en el caso por revelación de secretos del fiscal general en el que ella declaró como testigo. Lastra ofreció una de las declaraciones más demoledoras para García Ortiz y llegó a apuntar que siempre sospechó que filtraría los correos del novio de Isabel Díaz Ayuso.
Villafañe también compareció tanto en la instrucción como en el juicio y dejó claro que Lastra nunca fue de la cuerda del anterior fiscal general. Habló de la "evidente animadversión" que sentía en su contra y que puso de manifiesto con sus críticas "infundadas". "La animadversión de la fiscal superior de Madrid al fiscal general del Estado es evidente", sostuvo ante el tribunal.
La prueba de fuego
En la carrera quieren confiar, pero no lo consiguen. De hecho, la mayoría de fuentes consultadas da prácticamente por hecha la elección al menos de García León. "Esta será la prueba de fuego. Hay algunas plazas muy relevantes de fiscal de sala jefe de la sección penal, a las que aspiran candidatos muy potentes, jurídicamente muy sólidos, junto a otros que no tienen una proyección profesional similar. Veremos qué hará la fiscal general", indica una de estas fuentes.
Desde su toma de posesión el pasado diciembre, las primeras decisiones adoptadas por Peramato han ido ya haciendo mella en los deseos de unidad que quiso transmitir al asumir el cargo. La más polémica fue la reincorporación de García Ortiz en la carrera fiscal en aplicación de un criterio que desactivó su expulsión a pesar de la condena de inhabilitación por delito doloso que pesa en su contra.
La condena fue para la nueva fiscal general "una profunda herida que atraviesa la Fiscalía española y que ha de sanar", como dijo durante su comparecencia ante el Congreso. "Para sanar esa herida, para reponer la situación de la Fiscalía, es imprescindible que colaboremos todos los fiscales", insistió mientras proponía reunirse con todos los compañeros "para poder llevar a cabo una actuación dinámica que nos haga sentir a todos como debe ser, con el prestigio que merece la institución". Ha llegado el momento de los hechos, le recuerdan ahora.
La sucesora de Álvaro García Ortiz, Teresa Peramato, se enfrentará dentro de unos días a su primera tanda de nombramientos y lo hará con toda la carrera fiscal mirando. El Consejo Fiscal se reunirá la próxima semana para valorar y proponer candidatos a una veintena de plazas y, entre los aspirantes, se encuentran personas del círculo de confianza del anterior fiscal general y cercanas a la Unión Progresista de Fiscales, la asociación de ambos. Compiten frente a otras para nada cercanas a su antecesor, pero con dilatadas trayectorias y experiencia. Las decisiones que adopte la jefa del Ministerio Público serán como "la prueba del algodón", aseguran diversas fuentes consultadas.