La negociación con Vox reabre la "fractura" entre Feijóo y Guardiola: "La han dejado tirada"
La cúpula exhibe incomodidad con la gestión comunicativa de Guardiola y marca distancias: "Más negociar y menos hablar". En Extremadura bullen contra Génova por no arropar a la dirigente y reiteran que "el trabajo está hecho"
La presidenta de Extremadura, María Guardiola (i), junto al líder nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo. (Europa Press/Fernando Sánchez)
Hay patrones que, por mucho que se crean superados, se reproducen con el paso del tiempo. La tensión entre Feijóo y Guardiola no es personal, pero sí política. Nunca han llegado a labrar una relación de confianza. En 2023, Génova tuvo que dar un golpe de autoridad ante la negativa de la presidenta de Extremadura a firmar una coalición de gobierno con Vox, a la que finalmente se plegó. Esos roces salen ahora de nuevo a la superficie. La dirección nacional quiso decir 'basta' ante el caos comunicativo que impregna la nueva negociación con los de Abascal. Y el malestar en el entorno de Guardiola con Madrid también va en aumento.
Después de tratar el asunto con los miembros de su 'núcleo duro', Feijóo quiso dar un toque a Guardiola. Lo hizo a través de un mensaje perfectamente medido, que pronunció este lunes y a preguntas de los periodistas la vicesecretaria de Sanidad, Carmen Fúnez, un perfil menos mediático que el de compañeros de banquillo como Miguel Tellado o Ester Muñoz. "Sobra ruido y falta trabajo serio en una mesa de negociación", apuntó la dirigente popular en rueda de prensa, que pidió también "discreción" a la presidenta de Extremadura. En la cúpula subrayan además que en Extremadura abundan los "titulares" y que prefieren priorizar los "silencios".
Génova puso distancia de este modo con la forma en que la baronesa extremeña está liderando las negociaciones. No quieren que se repita el difícil episodio de junio de 2023, en que la imagen de descontrol interno afectó al líder del PP en plena carrera hacia las elecciones generales al quedar atrapado entre el sorpresivo pacto de coalición en la Comunidad Valenciana y la sistemática negativa a aliarse con la ultraderecha en Extremadura, estrategias autónomas que no habían recibido el aval previo de Madrid. Por ahora, el gallego no tomará las riendas para intentar desatascar la situación con Abascal pese a la presión que llega desde varios territorios.
Pero en la cúpula nacional no quisieron esconder su incomodidad. La paciencia rebosó tras la polémica entrevista que Guardiola concedió a OkDiario, en la que aseguró estar "convencida" de que el feminismo que ella defiende "es el feminismo que defiende Vox". Se trata de un nuevo giro de 180 grados. En campaña, la dirigente del PP no dudó en cuestionar el "tufo machista" de Santiago Abascal, que respondió con idéntica dureza a la dirigente del PP.
"Más negociar y menos hablar", repiten en la dirección nacional en clara alusión a la cacereña. "Están ya un poco escaldados con ella", aporta también un barón cercano a Feijóo. Este martes, durante un desayuno informativo de Alfonso Fernández Mañueco en Madrid, el líder del PP envió un nuevo mensaje velado tanto a Guardiola como a Vox, a los que pidió "ordenar la mayoría del cambio que ha salido de las unras" y no "fragmentarla". Es decir, remar para llegar cuanto antes a un acuerdo.
En Extremadura, sin embargo, abundan las voces críticas con la maniobra. Ven un intento claro de Génova por "desvincularse" de Guardiola para cortar de raíz el posible coste político de una situación que podría acabar en repetición electoral, alimentando de este modo la "fractura" que ya existía entre la delegación regional y la nacional por los encontronazos del pasado. "La han dejado tirada", lamentan, al tiempo que piden que Madrid deje a un lado las críticas y se involucre para salvar la situación.
En el PP de Extremadura las declaraciones de Carmen Fúnez corrieron como la pólvora. En el entorno directo de la jefa del ejecutivo regional reaccionaron en primer lugar con incredulidad, que no tardó en tornar en un profundo malestar. "No se puede exigir dejar los titulares y dar un titular. Es contradictorio", afean. Sentó especialmente mal el hecho de que Génova hiciese alusión a la supuesta falta de trabajo cuando Guardiola "se ha dejado la piel" en la negociación.
Cuestionan además que la dirección nacional del PP la culpe de forma indirecta a ella cuando, insisten, es Bambú el que ha puesto condiciones imposibles encima de la mesa para llevarla al límite. "Dista completamente de la realidad. El único motivo por el que no hay ya un acuerdo en Extremadura es por Vox. El trabajo está hecho", rebaten. "Vox va a hacer todo lo posible para matarla políticamente", aporta otro dirigente.
En el mismo sector ya venían deslizando días atrás la falta de apoyo que Guardiola estaba recibiendo por parte de Madrid. Tampoco sentó precisamente bien que en el partido se objetase "con cierto paternalismo" y de puertas para adentro la atípica campaña que la dirigente protagonizó en Extremadura y que chocó con el modelo que siguió el PP en Aragón. Y recuerdan que, al final, la extremeña logró un mejor resultado que Azcón. El dirigente ha iniciado ya los contactos con Vox, aunque en su caso esperan que sea mucho más sencillo. En Extremadura creen que Abascal investirá al barón aragonés, pero sólo para minar el liderazgo de María Guardiola y culparla de unas posibles nuevas elecciones en junio.
El paso adelante de Génova generó enorme "cabreo" también entre distintos cuadros del PP en Extremadura, con chats internos "echando humo" por la crítica velada de Madrid. "Es una pena. Poco aprenden de hacer política"; "nos partimos la cara por ellos y ahora nos dejan tirados"; "en las generales que pegue ella [Fúnez] los carteles", aportan. Algunas voces apuntan incluso a que a Feijóo no le importaría "dejar caer" a Guardiola pese a haber firmado un resultado histórico para el PP en Extremadura y se ubica en este punto a Abel Bautista, secretario general, como hipotético sustituto, aunque el mandatario popular manifiesta un respaldo sin fisuras a la presidenta.
Los 'giros' de Guardiola
El tira y afloja entre PP y Vox en Extremadura ha copado titulares desde que se cerraron los colegios electorales el pasado 21 de diciembre. Feijóo dio orden de perseguir un acuerdo rápido, desde la "proporcionalidad" con el resultado de las urnas. Porque la ultraderecha se había disparado hasta el 17%, sí, pero Guardiola consiguió el 43% del voto. Por poner en perspectiva, Jorge Azcón se ha quedado con el 34% en Aragón y es un porcentaje similar al de la mayoría absoluta de Juanma Moreno en Andalucía.
Esta vez, Guardiola sí tendió la mano para formar gobierno. Fue ella quien ofreció sillones a Vox —aunque con la esperanza de que rechazasen la oferta para evitar la erosión del poder—. Hubo varios encuentros en que ambas partes destacaron la "cordialidad" del contrario y pactaron absoluta discreción respecto al contenido. Pero las conversaciones no tardaron en encallar. Vox culpa a Guardiola del bloqueo por negarse a aceptar sus peticiones. Y el PP repite que Abascal ha fijado condiciones imposibles para hacer naufragar la investidura y forzar una repetición electoral que ponga en riesgo la continuidad de la presidenta extremeña.
La tensión en la derecha en Extremadura llegó a su punto álgido la semana pasada. Los ataques, reproches y acusaciones de "filtraciones" no dieron un respiro. Guardiola advirtió públicamente que el PP no iba "a travestirse de Vox" para poder gobernar y desveló además que había solicitado la abstención al PSOE, aunque sin pactar o negociar nada. Esa afirmación se vio en Madrid como un "error de bulto" pese a que no tardó en aclarar que no había opción alguna de acuerdo a su izquierda, si bien es cierto que Génova jugueteó también con la idea de que era preferible que el socialismo facilitase la investidura a gobernar en coalición con Vox.
Ya el pasado jueves Guardiola suavizó su discurso. "Hay muchas más cosas que nos unen de las que nos separan", afirmó ante los medios. Aseguró que había telefoneado de nuevo al líder de Vox a nivel regional, Óscar Fernández, para agendar un nuevo encuentro. Pero esa oferta había sido ignorada. Este lunes fue más allá para evitar elecciones e hizo un nuevo guiño a Vox quitándole incluso la etiqueta de "extrema derecha". Y pese al 'toque' de Génova, algo se ha movido en el partido de Abascal, que ya no da portazo de forma taxativa. "Parece que nos quiere decir algo", afirman en Bambú. "Es un avance. Es un paso", insuficiente, a priori, como para que un acuerdo llegue a tiempo a las dos primeras votaciones de investidura el 3 y 5 de marzo.
Hay patrones que, por mucho que se crean superados, se reproducen con el paso del tiempo. La tensión entre Feijóo y Guardiola no es personal, pero sí política. Nunca han llegado a labrar una relación de confianza. En 2023, Génova tuvo que dar un golpe de autoridad ante la negativa de la presidenta de Extremadura a firmar una coalición de gobierno con Vox, a la que finalmente se plegó. Esos roces salen ahora de nuevo a la superficie. La dirección nacional quiso decir 'basta' ante el caos comunicativo que impregna la nueva negociación con los de Abascal. Y el malestar en el entorno de Guardiola con Madrid también va en aumento.