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Así funcionaba la estructura mercantil de Borja Cabezón para huir de Hacienda
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LA RED DEL AMIGO DE SÁNCHEZ

Así funcionaba la estructura mercantil de Borja Cabezón para huir de Hacienda

El adjunto a la Secretaría de Organización del PSOE utilizó una red societaria con testaferros para poder desviar sus beneficios al extranjero y no tener que pagar por ellos a la Agencia Tributaria

Foto: Domicilio de la sociedad de Borja Cabezón, Glengrove Limited. Se trata de una planta baja en un barrio al norte de Londres.
Domicilio de la sociedad de Borja Cabezón, Glengrove Limited. Se trata de una planta baja en un barrio al norte de Londres.
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La estructura mercantil que controlaba Borja Cabezón Royo (Madrid, 1980), el amigo íntimo de Pedro Sánchez que ocupa el cargo de adjunto a la Secretaría de Organización del PSOE desde julio de 2025, permitía desviar dinero al extranjero y reducir al mínimo la carga impositiva de sus negocios en España.

La pieza clave en el engranaje de Cabezón era el uso de una Agrupación Europea de Interés Económico o AEIE, una figura jurídica de especial protección que se creó en 1985 para favorecer la colaboración entre empresas de diferentes países de la Unión Europea. Las AEIE pagan IVA pero no Impuesto de Sociedades.

El funcionamiento del esquema del alto cargo de Ferraz no era complejo pero requería de la participación de varios actores. Su AEIE estaba formada por dos sociedades, el mínimo necesario para poder crear este tipo de uniones. La primera mercantil tenía sede en Madrid. La otra estaba domiciliada en Londres.

Sus ubicaciones no eran casuales. Para que la trampa funcione es necesario que al menos una de las mercantiles se ubique en el extranjero, fuera del rango de acción de la Agencia Tributaria. Igual que ocurre en una UTE, cada socio de la AEIE se reparte los beneficios en función del porcentaje que tiene de la agrupación.

Tributar solo el 20% de los beneficios

El truco está en que la sociedad española, que es la única que presta un servicio real, tenga una participación minoritaria en la AEIE. En el caso de Cabezón, su empresa española se llamaba Divinal SL y poseía el 20% de la AEIE. El 80% restante estaba en manos de la inglesa.

Aunque los trabajos los realizaba Divinal SL, se facturaban a través de la AEIE. De ese modo, el 80% de los beneficios viajaba automáticamente a Londres. Cabezón sólo tenía que tributar por el 20% del dinero que verdaderamente había ganado. No sólo se rebajaba la factura fiscal, sino que los fondos también se enviaban a Reino Unido.

Para rebajar aún más la factura fiscal, se puede usar la sociedad extranjera para cargar gastos ficticios a la empresa española por un importe igual o superior al de sus ingresos. De esa manera, a la vez que se sigue desplazando el dinero fuera de España, la empresa nacional cierra el año sin beneficios y no paga impuesto de sociedades.

En el caso de Cabezón, el método incluía otra vuelta de tuerca para dificultar el rastreo del propietario de toda la estructura. La sociedad inglesa era una mercantil ficticia controlada desde España. Sin embargo, en los registros oficiales, figuraba que los administradores de la firma de Londres eran empresarios costarricenses. Lo cierto es que esos supuestos empresarios eran simples testaferros de barrios humildes de San José (Costa Rica).

Durante años, este mismo sistema fue usado para reducir la factura fiscal por el actor Imanol Arias, el productor de televisión Miguel Ángel Bernardeau, el arquitecto Rafael de la Hoz y la periodista Marta Robles, entre otros. La fórmula para la evasión está al alcance de cualquiera que quiera escapar de la Agencia Tributaria y no tenga los escrúpulos que le impidan hacerlo.

La estructura mercantil que controlaba Borja Cabezón Royo (Madrid, 1980), el amigo íntimo de Pedro Sánchez que ocupa el cargo de adjunto a la Secretaría de Organización del PSOE desde julio de 2025, permitía desviar dinero al extranjero y reducir al mínimo la carga impositiva de sus negocios en España.

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